Amundi: “El QE de verdad del BCE llegará como pronto el primer trimestre de 2015”


“Hemos tenido que esperar cinco años para que el BCE haya preparado un QE, y esto significa que Europa llega cinco años tarde, y que el BCE va a necesitar más comunicación para explicar lo que quiere hacer”. Estas declaraciones son de Nicolas Doisy, economista jefe de Amundi. Doisy tiene una postura cuanto menos peculiar sobre las perspectivas que afronta la eurozona para los próximos tiempos. Para él la clave de todo el puzzle es la caída de Francia en la recesión: “Francia es la pieza que cambia el juego, con España e Italia no hubo ninguna manifestación del BCE, pero ahora que Francia también da problemas sí que ha actuado anunciando el BCE, porque no puede haber una eurozona sin Francia”, afirma categóricamente. 

Las medidas de los últimos años a favor de la austeridad han sido la receta perfecta para la deflación. Los alemanes lo permitieron para conseguir que los países con problemas efectuaran reformas estructurales”, continúa Doisy. El economista jefe considera que ahora ha cambiado la predisposición alemana, para permitir políticas más orientadas al crecimiento, aunque con el matiz de que las autoridades germanas no lo están expresando en público. 

¿Qué son las Draghinomics?

El último “Draghi put” ha sido un mensaje tan fuerte que algunos ya lo han bautizado como “Draghinomics”. Para Doisy, el agresivo paquete de medidas de estímulo anunciado por Mario Draghi “es la combinación más inteligente en la que puedes pensar en estas circunstancias”. Por otra parte, también observa que la respuesta del BCE es para ajustar las proyecciones ajustadas a la regla de Taylor (relación entre la tasa de interés nominal con el PIB y la tasa de inflación real). Según el experto, la única manera de poder ajustar las métricas ha sido entrar en territorio no convencional, expandiendo los balances del banco central. Doisy valora estas medidas: “Por primera vez en cinco años el BCE está arreglando toda la eurozona y no sólo los países del núcleo, es un auténtico cambio de mentalidad”. 

El tercer elemento de las Draghinomics, en su opinión, son las reformas estructurales… aunque cree que en el caso francés se aplicarán con menos profundidad y dureza que los ajustes vistos en otros países periféricos, y esto es debido a que insiste en que las reformas de este calado tienen una naturaleza deflacionaria que explica con esta lógica: si se ajustan los costes laborales para ganar competitividad, esto supone que se recortarán los salarios y terminarán bajando los precios al reducir las familias sus gastos. Si esta situación se lleva al extremo, la deflación hace acto de presencia, y eso es lo que está sucediendo actualmente en el Viejo Continente. Por ello, Doisy cree que en Francia no va a haber tantos recortes –a pesar de que esta semana el gobierno de Hollande ha aprobado el mayor tijeretazo en gasto social de la historia del país-, sino que más bien se utilizará el colchón generado por las alzas fiscales. 

Un QE del BCE, pero “a la americana”

A lo que el economista resta importancia es a los TLTROs anunciados por el BCE: “El BCE estaba inyectando liquidez de forma pasiva y ahora van a ser activos, los TLTRO no van a tener gran importancia porque el QE llegará el primer trimestre de 2015 y será con compras de bonos, ya que no hay tantas titulizaciones para comprar”, afirma contundente. 

Doisy muestra su convencimiento de que el BCE se saltará su mandato afirmando que “las compras de renta fija soberana son más eficientes, permiten a los bancos deshacerse de esos activos y conseguir efectivo, y además se genera inflación mientras se contienen los tipos nominales”. Para el economista, la situación es muy favorable porque el BCE y los gobiernos de la eurozona van a estar en el mismo barco, lo que les va a obligar a cooperar y garantizar la seguridad de los mercados de renta fija. “Estas compras de deuda no necesariamente tienen que ser equilibradas, y van a llevar a una unión fiscal por la puerta de atrás a través de la mutualización del balance del BCE”, concluye. 

En cuanto al cruce euro/dólar, el cálculo de Doisy apunta a que la referencia se irá a 1,2 dólares tras las inyecciones que realice el BCE, cambiando de esta forma desde la tendencia anterior, dominada por los movimientos de la Reserva Federal, a la tendencia actual, originada en julio tras el primer anuncio claramente “dovish” del BCE. 

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