Amundi: cómo afrontar los cambios regulatorios en Europa


Seis años después del estallido de la crisis –si se tiene como punto de referencia la quiebra de Lehman Brothers- el proceso regulatorio sigue muy vivo en Europa. La avalancha regulatoria que ha vivido la industria de fondos no ha terminado, pues algunas recién han sido aprobadas, como es el caso de EMIR, y todavía están pendientes de llegar cambios clave como Mifid II o UCITS V. ¿Cómo están afectando estos cambios a las gestoras de fondos?

Frederique Bompaire, director de relaciones públicas de Amundi, se muestra claro con esta superabundancia regulatoria: “La multiplicación de nuevas regulaciones a nivel europeo es un gran desafío para los gestores”. Bompaire resume así la fuerte actividad regulatoria de las autoridades europeas: “Después de la crisis financiera, los reguladores extendieron el alcance de la regulación, desde los dos campos tradicionales de la protección al inversor y la integridad del mercado a un nuevo territorio: frenar el riesgo sistémico para garantizar la estabilidad financiera”. Al contrario que otras voces del mercado, el experto no valora negativamente el flujo constente de nuevas normas, pues considera que, con ellas, “Europa se aseguró de que no era tarde para implementar nuevas regulaciones”, aunque constata que ha aparecido “una especie de competición entre Europa y EE.UU.: Dodd Frank comparado con EMIR sobre los derivados, por ejemplo”.

¿Qué manera tiene Amundi de adaptarse a estos cambios constantes? En primer lugar, su director de relaciones públicas subraya que la gestora “está ansiosa por participar en las consultas lanzadas por las autoridades antes de la emisión de nuevas regulaciones”. Bompaire valora muy positivamente el esfuerzo por colaborar con quienes dictan las normas, y declara al respecto que “es tiempo de compartir la experiencia y ayudar a las autoridades a solucionar problemas reales y no concentrarse en detalles de menor importancia”.

Para ello, Amundi cuenta con un equipo creado en 2011 y compuesto por dos profesionales, ambos rondando los 60 años, que cuentan con una amplísima experiencia en la industria. Uno de ellos procede de la banca y conoce en profundidad el negocio de distribución de fondos; el otro fue anteriormente responsable de una gestora de menor tamaño y tiene las dotes necesarias para evaluar el impacto de un cambio legislativo sobre la forma de gestionar patrimonio de terceros. Dentro de la escala organizativa de Amundi, el equipo regulatorio ocupa un lugar muy próximo al director de operaciones, que también está al cargo de la estrategia de inversión del grupo. Por ello, estos dos profesionales pueden contar a su vez con la asistencia de los equipos operacionales de la gestora.

Cuando se publican las nuevas normativas y se abre el periodo para su implementación es el momento en que los equipos operacionales entran en acción, contando a su vez con la colaboración de asesores de la casa que están desarrollando proyectos transversales. El representante de Amundi resalta asimismo la colaboración del departamento de compliance, que siempre está pendiente del desarrollo pleno de las nuevas regulaciones. Finalmente, destaca la labor de formación del personal que se pueda ver afectado por un cambio normativo. “Por tanto, al menos dos departamentos internos están muy interesados en las nuevas regulaciones: el equipo regulatorio y el equipo de nuevos proyectos”, apostilla el director de relaciones públicas.

No son las normas, sino quienes las hacen

Aunque utilizando un tono conciliador, Frederique Bompaire no ahorra críticas ante esta situación. “Afortunadamente, muchas regulaciones son positivas para la industria. Pueden parecer molestas al principio y el equilibrio necesario entre las inversiones que cumplan los requisitos y la mejora efectiva para el cliente que invierte en nuestros fondos es a veces cuestionable”, señala al respecto… para a continuación explicar sus alabanzas: “La mejora de la protección al cliente, la mejor gestión del riesgo o el incremento de la transparencia, por ejemplo, son oportunidades para mejorar las prácticas y para mejores relaciones basadas en la confianza con los clientes”.

El experto considera que, hoy en día, el mayor desafío que afronta la industria dentro del marco regulatorio es “educar al legislador y las autoridades, así como al público general, y explicar que la gestión de activos es diferente de la banca o los seguros”. “Los gestores actúan como agentes para sus clientes. Los clientes soportan el riesgo sobre su capital y piden al gestor encontrar soluciones de inversión que optimicen la ecuación rentabilidad riesgo que los clientes pueden aceptar”, recuerda Bompaire. “Al no estar los fondos en su balance, el gestor tiene un balance muy limitado y tiene activos seguros”, añade.

En cambio, considera que las regulaciones sobre bancos y aseguradoras “no deberían incumbir a la gestión de activos por ser el riesgo, apalancamiento, tamaño del balance y modelo de negocio totalmente diferente”. El representante de Amundi se muestra muy claro en este punto: “Pensamos que muchos políticos o tecnócratas, sean miembros del Parlamento o de un gobierno o una administración, pasan por alto esta realidad”, concluye. 

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