Ampliación de capital de Popular: acogida dispar entre los gestores españoles


Popular comunicó ayer al mercado su decisión de lanzar una ampliación de capital por valor de 2.500 millones de euros con derechos de suscripción preferente para los accionistas existentes. Entre sus objetivos prioritarios está fortalecer el balance del banco para mejorar la rentabilidad y la capacidad de generación futura de capital (solvencia), así como reforzar la calidad del activo, según el comunicado oficial emitido por la entidad.

De esta forma, elevará sustancialmente las coberturas de activos improductivos -inmobiliario, sobre todo- hasta alrededor del 50% para finales de 2016. Su propia estimación pasa por que éstos se reduzcan rápidamente, de unos 15.000 millones esperados entre 2016 y 2018.

La acogida por parte de los gestores y analistas españoles ha sido dispar. Como recuerda Victoria Torre, responsable de Desarrollo de Contenidos, Productos y Servicios de Self Bank, “los rumores en los últimos meses no han cesado: posibilidad de una ampliación de capital, adquisiciones frustradas, candidato a una operación corporativa… De hecho”, añade, “también acaba de conocerse que ha estado en conversaciones con Banco Sabadell, que no han fructificado en parte por las dudas que se cernían sobre la entidad”.

La noticia de la ampliación de capital de Popular es, a priori, buena para el banco aunque mala para los accionistas ya presentes. O eso cree al menos José Ramón Iturriaga, gestor de los fondos Okavango Delta, Kalahari y Spanish Opportunities en Abante Asesores. “Más allá de lo que pueda estar haciendo el valor hoy en bolsa, la operación sirve para, por fin, poner punto final al -de todos conocido- déficit de provisiones del banco, aunque es la solución menos favorable para el accionista. En tanto en cuanto la ampliación sea la última que haga Popular (y los niveles de cobertura que les permite alcanzar sugieren que así es), debe ser positivo para el banco, dado que les permitirá acelerar el ritmo de venta de adjudicados y quitarse esa losa de encima para dejar emerger la franquicia de pymes que queda a día de hoy y ya hace un ROE de doble dígito”, explica Iturriaga, que sí tiene Popular en cartera con casi un 6% de peso en el Okavango Delta.

Un crítico tradicional de la banca española doméstica durante los últimos años ha sido Jaume Puig, director general de GVC Gaesco Gestión. Su postura de un tiempo a esta parte siempre ha sido que “la banca española está pseudocapitalizada” y que “los balances de los bancos domésticos, los que tienen la mayoría del negocio en España, no están suficientemente saneados”. Concretamente respecto a la ampliación de capital de Popular, Puig cree que “el tema no radica en que, con los tipos de interés bajos, la rentabilidad del negocio pasa a ser baja. Esto, aunque es cierto, no es el quid de la cuestión. El tema está en que, con una rentabilidad actual del negocio muy baja, pasan a ser mucho más complicados los aprovisionamientos pendientes. Popular anuncia unas provisiones extras que tienen que ver con la mochila anterior y no con la rentabilidad actual”, puntualiza.

Una segunda reestructuración del sistema bancario español

Puig, que no tiene bancos domésticos en cartera ni tiene intención de tenerlos próximamente, confirma, sigue insistiendo en su idea recurrente: “los bancos domésticos deben capitalizarse adecuadamente y sigo esperando que haya fusiones entre entidades”. Lo que sí descarta es que alguna entidad extranjera adquiera un banco doméstico español.

La visión más positiva vuelve a ser la de Iturriaga. “La situación de Popular”, cuya cotización califica de muy barata, “no es en ningún caso extrapolable al resto de bancos españoles. Ningún otro de los bancos cotizados tiene una situación de cobertura similar. Por lo tanto, no se pueden hacer lecturas cruzadas. Además”, augura, “probablemente sea el pistoletazo de salida de la última vuelta de tuerca del proceso de concentración del sistema bancario español”.

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