Amnistías fiscales: palo y zanahoria


Corren malos tiempos para el offshore banking. La ofensiva de la OCDE contra los paraísos fiscales, territorios de baja tributación o países sin intercambio efectivo de información fiscal no es sino la generalización de la estrategia de lucha contra la evasión de capitales (y de ingresos fiscales) iniciada por las anteriores administraciones norteamericanas y británicas, con Georges W. Bush y Tony Blair (quien lo iba a decir) a la cabeza.

Antonio Pina, Asesor Fiscal Afinet Global EAFI Corren malos tiempos para el offshore banking. La ofensiva de la OCDE contra los paraísos fiscales, territorios de baja tributación o países sin intercambio efectivo de información fiscal no es sino la generalización de la estrategia de lucha contra la evasión de capitales (y de ingresos fiscales) iniciada por las anteriores administraciones norteamericanas y británicas, con Georges W. Bush y Tony Blair (quien lo iba a decir) a la cabeza.



Porque realmente fue la ultraliberal Administración Bush quien inició los procedimientos legales contra los empleados de UBS acusados de diversos cargos, entre ellos asistencia en la evasión fiscal, que han obligado a dicha entidad a revelar los datos de ciudadanos norteamericanos con cuentas offshore en Suiza, lo cual puede suponer penas de prisión para los clientes de dicha entidad (pendientes de recurso). Dado el palo, el Internal Revenue Service (IRS) pone la zanahoria: aquellos contribuyentes con cuentas offshore que regularicen sus impuestos voluntariamente verán reducidas significativamente las sanciones aplicables y evitarán el riesgo de dar con los huesos en la cárcel. ¡Qué generosidad! ¿O no? Con ello se evitan tener que inspeccionar a miles de contribuyentes y cobrar los impuestos, en su caso, tras un largo proceso de apelaciones. Más vale pájaro en mano que ciento volando, debieron pensar los gestores del Fisco americano.



Realmente, no es un invento americano, sino inglés. Ya en abril de 2007, la Hacienda de Su Majestad ofreció a sus súbditos con cuentas offshore la generosa posibilidad de regularizar su situación fiscal. En aquel entonces, dos sentencias de tribunales permitieron al Fisco británico obtener de los cinco mayores bancos del Reino Unido los registros bancarios de las cuentas mantenidas por residentes en el Reino Unido en las filiales offshore de dichas instituciones financieras. Estos registros bancarios revelaron los nombres y los números de cuenta de alrededor de 400.000 titulares de cuentas offshore.



En lugar de acometer la costosa y desalentadora tarea de perseguir a todos los titulares de las cuentas, el Fisco lanzó el Offshore Disclosure Facility (ODF) para fomentar que la gente declare las rentas offshore. A los participantes se les requirió a pagar todos los impuestos por rentas offshore no declaradas de hasta 20 años atrás; las sanciones que de otro modo hubieran llegado al 100% se limitaron a un máximo del 10%. El Her Majesty Revenue & Customs (HMRC) recaudó alrededor de 400 millones de libras esterlinas en impuestos, sanciones e intereses.



Posteriormente, se lanzó un New Disclosure Opportunity (NDO) en 2009 para dar la oportunidad de regularizar voluntariamente sus obligaciones fiscales a los titulares de cuentas de un nuevo grupo de instituciones financieras, y especialmente los que tenían cuentas en Liechtenstein, y cuya información obtuvo el Gobierno alemán en un DVD previo pago de 5 millones de euros a un ex empleado de una entidad financiera. Se espera obtener alrededor de 150 millones de libras con el NDO en 2009-2010 y unos 500 millones en total en cuatro años.



Visto el éxito de la estrategia, las Administraciones Tributarias de medio mundo han puesto su atención en las entidades especializadas en offshore banking. La policía fiscal italiana ha realizado varias redadas a las sucursales en su territorio de bancos suizos y austriacos, en busca de la valiosa información sobre cuentas offshore titularidad de sus residentes.



Y más recientemente, el Gobierno alemán ha confirmado que va a pagar 2,5 millones de euros por una lista de 1.500 clientes alemanes (o de otros países) con cuentas en bancos suizos.

El palo y la zanahoria.