Algunas conclusiones tranquilizadoras de la reciente corrección del mercado


Tras haber sellado el mejor mes de enero desde 1997, por primera vez en 15 meses, se ha roto la racha de records consecutivos en el S&P 500 y mínimos en los índices de volatilidad. De hecho, el parqué estadounidense ha sufrido la primera caída importante en dos años y el índice VIX de volatilidad recogió en tan sólo una sesión bursátil la mayor subida diaria de su historia, del 116%. Ante este panorama, muchos inversores se hacen una pregunta: ¿después de la tormenta llegará la calma o, sin embargo, se trata esta vez de una tormenta duradera?

Los profesionales españoles en su gran mayoría se decantan por la primera opción. “Si miramos a las curvas de tipos (en nuestra opinión, la herramienta más fiable para predecir cambios de ciclo), lo que han hecho este año ha sido ganar pendiente, algo que se corresponde con ciclos de crecimiento y no con cambios en los mismos, que se suelen dar cuando pasa todo lo contrario, que las curvas se aplanan”, tranquiliza David Ardura, director de Gestión de Gesconsult, quien cree que la razón de las caídas se encuentra en las fuertes subidas de los tipos de interés a largo plazo vistas en la curva americana y la alemana, principalmente.

En medio de este puntual caos por ahora, el lunes Jerome Powell juró el cargo como el nuevo presidente de la Fed estadounidense. Lo hizo con los mercados presionados por el temor a que retire los estímulos monetarios más rápido de lo anticipado por la institución. A este respecto, “parece poco probable que Powell, recién llegado a la Fed, lleve a cabo una política monetaria muy agresiva que pueda llevar a la economía a una recesión en los próximos doce meses”, asume Rosa Duce, economista jefe de Deutsche Bank en España. “Teniendo en cuenta la alta sensibilidad de la economía americana a los tipos de interés (las compañías se financian mayoritariamente en mercado y no a través de las entidades financieras), es poco probable que la Fed tome decisiones precipitadas, a menos que vea un riesgo inflacionista inminente, algo que no se deduce de la última reunión de la Fed de la semana pasada”, recuerda Duce.

Un factor de estabilización es mirar hacia el comportamiento momentáneo de algunos de los activos considerados como refugio. Como apunta Ignacio Dolz de Espejo, director de Inversiones de Alantra Wealth Management, “el dólar, el yen y el oro no se han apreciado como podría esperarse si estuviéramos ante una crisis sistémica”.

La visión de Banca March es que, aunque la corrección podría alargarse durante las próximas semanas, “este tipo de caídas suelen producirse de manera brusca, pero históricamente son poco duraderas, particularmente en entornos de mejora macroeconómica y de resultados empresariales como el actual, que apuntan a una situación de sólidos fundamentales y de mejora económica sincronizada por primera vez desde la crisis de 2008”. Por eso, su equipo de Estrategia de Mercados está convencido de que, pese al bache, la renta variable sigue siendo el activo con mayor potencial para este año, centrada en la recuperación de los beneficios empresariales.

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