Algo no está funcionando en Japón


Algo no está funcionando en Japón. Las expectativas de los inversores sobre la inflación han caído a su punto más bajo desde que Shinzo Abe llegó al poder en diciembre de 2012 y están lejos del objetivo oficial del 2%. Gran parte de la caída se atribuye a la falta de confianza de los inversores en la capacidad del Banco de Japón para conducir la inflación al alza a través de la política monetaria expansiva. Pero, ¿qué más puede hacer la autoridad monetaria para estimular la economía? “El Banco de Japón ya posee cerca del 40% de la deuda del  gobierno japonés y se encuentra en el top 10 de máximos accionistas del 90% de las empresas que cotizan en Japón, por lo que la cantidad de compras que el Banco de Japón puede  efectuar desde ahora para reactivar la economía está ya bastante limitada. En cambio, las otras dos flechas de Abenomics -política fiscal expansiva y reformas estructurales– necesitan dar en el blanco para que la economía vuelva a moverse”, explican los expertos de J.P.Morgan AM. ¿Están las políticas monetarias ultraexpansivas llegando a su límite?

Según Jean Médecin, miembro del Comité de Inversión de Carmignac, la reciente decisión de Shinzo Abe de posponer la subida prevista del IVA del 8 al 10% hasta octubre de 2019 es otro indicio más de que las políticas monetarias ultraexpansivas están cada vez más expuestas a los designios de unos rendimientos a la baja. A pesar de las acciones sin precedentes implantadas por el Banco de Japón, el IPC nipón ha vuelto a adentrarse en terreno negativo mientras que el IPC (excluyendo alimentación y energía) está estancado en torno al +0,7% interanual. Entretanto, el yen ha seguido apreciándose a pesar de instaurar una política de tipos negativos en enero de este año. El programa de los Abenomics es la combinación de tres flechas para combatir la deflación: política monetaria, política presupuestaria y reformas estructurales. Por tanto, no nos sorprendería asistir a nuevas medidas presupuestarias en un momento en que el margen para seguir brindando respaldo monetario es limitado”, afirma Médecin. 

Puesto que las exportaciones japonesas han caído a un ritmo de dos dígitos desde principios de este año a causa de la ralentización en China (uno de sus principales mercados de destino), era clave evitar un colapso de la demanda interna. Y la anterior subida del IVA en 2014 puso de manifiesto lo vulnerables que los consumidores japoneses han seguido siendo a un incremento de este impuesto. A juicio del miembro del Comité de Inversión de Carmignac, posponer la subida del IVA debería dar cierto respiro al dinamismo económico japonés, aunque los desafíos que se perfilan en el horizonte siguen siendo ingentes. “Con un enorme déficit presupuestario (aún en el 6,7% del PIB en 2015 a pesar de la subida del IVA de 2014 y unos tipos de financiación en mínimos históricos), Japón se encuentra en una tesitura en la que su situación presupuestaria domina el plano monetario, lo que limita aún más las acciones de la autoridad monetaria. Por tanto, el tiempo adicional que se ha ganado retrasando la subida del IVA sólo jugará a su favor si se emplea en aplicar reformas estructurales antes de que la política monetaria se estrelle contra un muro”.

La política de los tipos negativos está siendo muy mal vista. En enero el Banco de Japón sorprendió al mercado con la adopción de tipos de interés negativos. Esta decisión fue, y todavía lo es, muy impopular en el país. La tasa de depósito a los clientes se ha fijado en el 1%. “La gente está atemorizada, ya que en torno al 80% de los ahorros están materializados en depósitos. Durante los últimos años la economía de Japón ha estado muy contraída y la mayor parte de flujos provinieron del exterior. El objetivo principal de Abe no es rehabilitar la economía sino cambiar su constitución. Las barreras para hacer esto son bastante altas, ya que necesita dos tercios de los votos. De cara a obtener más apoyos y conseguir este respaldo, Abe está tratando de estimular la economía. Este es un objetivo que ya su abuelo trató de conseguir. Dado que las elecciones tendrán lugar en julio, cualquier decisión controvertida se retrasará hasta ese momento”, augura Chern Kwok-Yeh, gestor del Aberdeen Global Japanese Equity, fondo con la calificación Consistentes Funds People.

Pero no todo es negativo. También han aparecido noticias que invitan al optimismo en la esfera de la instrumentación de políticas. Tal y como recuerdan desde NN Investment Partners, el gobierno ha señalado que la política fiscal supondrá un estímulo mucho mayor en los próximos 12 a 18 meses. Shinzo Abe ha anunciado un nuevo paquete de gasto público, que posiblemente se centrará en infraestructuras, además de posponer, al menos dos años y medio, la subida del impuesto sobre las ventas, planeada para 2017. Abe afirmó que es necesario aprovechar al máximo el actual entorno de tipos de interés cero para apuntalar el crecimiento. “Estos gastos podrían compensarse por el incremento de los ingresos procedentes del turismo del exterior. Los Juegos Olímpicos pueden ser un aliciente para atraer más turistas. El turismo es una fuente de ingresos muy importante, ya que puede llegar a aportar un 0,5% al PIB nipón”, subraya Ichiro Kosuge, responsable de renta variable japonesa y gestor de Goldman Sachs AM, concretamente del GS Japan Equity Portfolio, producto con la calificación Blockbuster Funds People.

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