Algo distinto...un poco de fe


Algo distinto…un poco de fe

Miguel de Juan Fernández- A bordo del ARGOS 22 Agosto 2014

Antes de empezar quiero pediros disculpas a todos los que leáis este artículo pensando sólo en la óptica de la inversión value. En esta ocasión y aunque intentaré ligarlo con el ámbito de las inversiones – a ver cómo me sale- no tengo el alma dispuesta para algo que no sea más personal,…por ello me disculpo ante vosotros con toda humildad y en la esperanza de que me comprenderéis y no me daréis de collejas.

Lo he compartido en Linkedin y Facebook y ha sido un consuelo recibir tantas visitas a la siguiente información: “Mi cuñada- la mujer de mi hermano pequeño- y una amiga de la infancia están pasando horas muy bajas debido al cáncer, en el caso concreto de mi cuñada, las esperanzas médicas se desvanecen”. Ambas son jóvenes, tienen niños pequeños y son adoradas por sus esposos. A veces es importante relativizar las cosas ya que por muy importantes que puedan parecernos en un momento determinado, la vida te sorprende con hechos o malas nuevas que te dejan en tu sitio y te recuerdan lo pobre y pequeñito que uno es.

Siempre he tenido mucha fe; soy un gran pecador, por supuesto, pero nunca he tenido crisis en mi fe en Jesús,…aunque me haya alejado de Él, siempre le he sentido cerca y siempre he sentido Su cariño. Podréis llamarlo una niñería aquellos que no creáis,…pero no lo es, para mí es consustancial a mi vida entera y no puedo evitar declarar aquello en lo que creo. Esa fe me ha permitido tener la fortaleza suficiente para no derrumbarme ante hechos cercanos que afectan a nuestras vidas o para dar consuelo (¡eso espero!) cuando la muerte o la enfermedad ha azotado a algunos de mis amigos, conocidos o, recientemente, argonautas.

Pero es muy duro, muuuy duro, no poder consolar a tu hermano pequeño cuando te cuenta que va a perder a la mujer de su vida, cuando te pide que mantenga por él la fe que en esos momentos no encuentra. Se te cae el alma al suelo,…se te cae el alma por tu hermano, por el consuelo que no puedes transmitirle por no estar en ese momento cerca y porque lo único que en ese momento le consolaría es algo que tú no puedes otorgar porque no está en tu mano. ¡Dios cuánto duele! Os lo garantizo. Puedo escribir el adiós a un primo mío muy querido que falleció de improviso hace algo más de un año,…pero al leerlo en su funeral todos los recuerdos de él, que está y le sientes presente, se te agolpan y no puedes retener las lágrimas. Puedo rezar por mi cuñada y mi amiga, por mi hermano y pedirle esperanza, calma, fortaleza, fe, …pero no puedo dársela. No está en mi mano. Aunque la muerte en sí o hablar de ella nunca ha sido algo que me haya molestado o atemorizado o dado “mal yuyu”, la fe que me otorga calma a mí no puedo transmitírsela a quien la necesita más que yo. E incluso, a veces, el hablar con seguridad y tranquilidad del hecho – lo que antes se llamaba el ayudar al “bien morir”- da la sensación de insensibilidad o de hipocresía,…pero no es así.

Por eso es un consuelo enorme- para mí- el saber que tantos desconocidos se han visto impelidos a comentar o leer el caso de una enfermedad que afecta a unas personas que ellos no conocen, y saber que incluso muchos de ellos habrán elevado sus ojos al Cielo- creyentes o no- para desear lo mejor, …sea lo que sea. A Dios no le pido algo en concreto, que también, sino sobre todo al desconocer Su intención hacia ellas, poder aceptarla y confiar en Él,…aunque con la esperanza en que Su voluntad coincida con la nuestra de tenerlas con nosotros unos cuantos años más. Dado que Jesús nos dijo: “…pedid como si ya se os hubiera concedido”, yo le doy las gracias, porque sé que se nos ha concedido,…lo que no sé es “el qué” y deseando que sea lo que más deseamos ahora. Ojalá sea así. Pero si no lo es, le pido esa fortaleza para consolar, esa esperanza en que Su voluntad, aún siendo incomprensible para los mortales, es lo mejor que puede pasarles.

La inversión, con cosas así, queda en un segundo plano- ha de ser así si hemos de ser personas decentes- un plano importante pues de ello dependen muchas personas, pero es un segundo plano. Y creo que en este sentido conocer a quien sea vuestro gestor de patrimonio, de fondo de inversión,…en el plano personal, es importante. No hablo de haceros amigos de él, aunque en mi caso con los argonautas intento que me vean así, sino que conozcan cómo es a nivel personal esa persona, pues pienso que su forma de ser,…el reflejo de su alma, se volcará sobre su forma de cuidar del patrimonio de aquellos que le han confiado su gestión.

En la Carta de Lanzamiento del Argos Capital FI, citaba cómo Buffett al cerrar su partnership había recomendado a unos pocos amigos suyos para que aquellos inversores que no quisieran seguir con él en Berkshire Hathaway pudieran tener su patrimonio invertido con estos amigos en quien él confiaba. Como él decía,…no podría decir quién de ellos obtendría la mayor rentabilidad, pero sabía que cualquiera de ellos sería un buen pastor para su dinero. Esto se consigue conociendo a la persona y esa persona ha de tener un carácter determinado. Curiosamente el propio Buffett es agnóstico, pero su comportamiento siempre me ha parecido (en lo tocante a los temas profesionales) muy cercano a un hombre de fe, si me permitís la expresión.

Quizás el artículo de hoy no haga que los argonautas ganen más dinero, pero al menos les será útil para conocer algo más a un pecador, aferrado a su fe como a un clavo ardiendo, en los momentos más trágicos de una de las personas que más quiere en el mundo. Y creo que conocer eso, no es algo que esté de más.

Un abrazo a todos y hasta el próximo artículo. Gracias por vuestras oraciones y mensajes de ánimo.

miguel.dejuan@hotmail.com

Lo más leído