Alemania introduce un gravamen del 15% a los fondos de inversión


A partir del 1 de enero de 2018, los fondos de inversión en Alemania dejarán de estar en transparencia fiscal para someterse a un gravamen del 15%. En la actualidad, toda la carga fiscal la soportan los inversores, pero cuando dentro de poco más de un año empiece a aplicarse la Ley de Reforma Fiscal de Inversiones (Investmentsteuerreformgesetz) también tributará el fondo y el inversor estará parcialmente exento. Una de las principales consecuencias del cambio será la menor carga burocrática y de información que tendrán los fondos, sobre todo los no alemanes.

El nuevo sistema, aprobado a finales de julio, fija tres grandes clases de vehículos de inversión colectiva: los fondos comunes abiertos a todo el público; los fondos especiales (Spezialfonds) solo para institucionales hasta un máximo de 100 inversores; y las sociedades cerradas de inversión (partnership). El nuevo gravamen del 15% afectará solo a los primeros. Es decir, a los fondos comunes, ya sean alemanes o extranjeros, que tengan ingresos de fuente alemana. La tributación se aplicará solo sobre ciertos ingresos, siempre de fuente alemana, principalmente dividendos (de acciones alemanas) e ingresos de bienes inmuebles (situados en Alemania). Si los ingresos son de fuente extranjera pueden percibirse sin carga fiscal.

Los Spezialfonds (producto específico de Alemania que tras la Directiva GFIA se ha visto catalogado como alternativo) pueden seguir sin tributar en sede del fondo. En este caso, deberán seguir proporcionando información individualizada de cada uno de sus inversores (en su gran mayoría son las aseguradoras y los fondos de pensiones). O bien, pueden optar por el régimen de los fondos comunes y aplicar la tasa del 15%. Por último, los vehículos de inversión cerrados con forma societaria o, por ejemplo, también los REITS (alemanes o extranjeros) quedan fuera de esta norma y se someten a la normativa general de sociedades.

Renta estimada

Así, los inversores en fondos comunes tributarán (como ya hacen ahora) tanto por lo que el fondo les distribuya cada año (en el caso de los fondos de reparto) como por la ganancia que obtengan en caso de reembolsos. Además, cada año tributarán también por una renta presunta o estimada (Vorabpauschale) que, de manera general, a partir de 2018 será igual al valor de sus participaciones en el fondo a comienzos de año, multiplicado por el 70% del tipo de referencia que cada año se apruebe (del 1,1% en la actualidad). Esta renta estimada tiene un tope, la diferencia del valor de las participaciones a comienzos y a final de año.

Sobre la carga fiscal que soportan los inversores (ya sea por reembolsos, por ingresos periódicos o por renta estimada), se articula un sistema de exenciones parciales. Si el fondo es mixto (e invierte, al menos, el 25% en acciones), la exención es del 15% para particulares que invierten su patrimonio personal, del 30% para quienes invierten su patrimonio empresarial, y del 40% para institucionales. Si el fondo es de bolsa (invierte más del 51% en acciones), las exenciones pasan a ser del 30%, del 60% y del 80% respectivamente. En el caso de fondos inmobiliarios (más del 51% invertido inmuebles y/o sociedades inmobiliarias), la exención será para todos los inversores del 60% y si la cartera del fondo está en inmuebles fuera de Alemania será del 80%.

¿Los alternativos alemanes sin IVA?

La reforma fiscal también ha sido utilizada para adecuar la normativa fiscal alemana a una decisión del TJCE de enero de este año. A raíz de esta sentencia (en la que ninguna de las partes implicadas eran alemanas y cuyo objeto era, entre otros, determinar qué se entiende por fondo de inversión a efectos de la exención del IVA), Alemania dejará de someter a los FIA al pago de IVA. Ahora bien, la reforma ahora aprobada para esta exención establece que el FIA tiene que ser equiparable a un UCITS, lo que difícilmente se dará en determinados productos como los Spezialfonds que, mucho se temen los expertos legales en regulación alemana, seguirán sometidos al IVA.

Asimismo, la reforma también ha servido para evitar el lavado de cupón (cum-cum trades) tan utilizado por la banca alemana. Con efectos retroactivos desde enero de 2016, se exigirá un periodo de tenencia de la acción de 45 días antes y después del pago de dividendo. Commerzbank anunció en mayo que abandonaría esta operativa.

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