Alberto Ruiz (Omega): “En el mundo hedge no todo es descorrelacionar, también se puede potenciar la rentabilidad”


Hace tres años, un grupo de familias inversoras de Omega Capital pidió a sus gestores liderar con capital inicial el lanzamiento de un fondo de inversión libre (FIL, los hedge funds españoles) que invirtiera en una cartera concentrada de gestores especializados en renta variable en los que invertir a muy largo plazo. Su mandato fue claro: “La liquidez no es un problema y la volatilidad, tampoco”. Hoy, esa estrategia, Scent FIL, cumple tres años con notables resultados -un 11% de retorno anualizado con un 9% de volatilidad- y 30 millones de euros en activos bajo gestión.

El objetivo de Scent FIL -abierto al público, con suscripción mensual, liquidez trimestral y una inversión mínima de 100.000 euros- es generar rendimientos superiores a la renta variable global, con atención a la mitigación del riesgo de pérdida y con una volatilidad promedio del 12%. Para ello, el equipo de gestión de Omega articula la estrategia en dos partes diferenciadas: por un lado, invierten en cuatro fondos de alta convicción presentes en cartera desde enero de 2015 y, por otro, realizan coberturas de manera recurrente con opciones de entre tres y seis meses y también a 12 meses. Gracias a este diseño de cartera, han logrado ratios de captura de casi el 94% en las subidas y del 33% en las caídas.

El gran valor de la estrategia reside en haber identificado a cuatro gestores con gran capacidad para generar retornos y fondos offshore, en su mayoría cerrados a nuevos inversores: Chris Hohn (The Children Investment Fund), Larry Robbins (Glenview), James Simons (Rennaissance) y Daniel Loeb (Third Point). "Son", según Alberto Ruiz, director general de la entidad, “gestores de corte fundamental -salvo Simons, que es cuantitativo- y con carácter activista”, centrados en renta variable global o con sesgo americana. No obstante, “no sería descabellado llegar a tener hasta seis gestores en cartera, pero no más”, y el fondo seguiría igualmente concentrado. “Algunos están en radar, incluso uno español”, apunta.

Los cuatro gestores seleccionados y sus fondos cumplen tres requisitos básicos impuestos por Omega Capital, premisas que habrían de cumplir igualmente los gestores invertibles: track record superior a ocho años, habiendo superado con éxito al menos dos ciclos de mercado, incluyendo el año 2008; alineamiento entre el equipo gestor y el fondo, ya que el gestor debe tener invertida una parte significativa de su patrimonio personal en el fondo, y rentabilidades anualizadas superiores a los dos dígitos y por encima de los índices generales de bolsa mundial.

La concentración de posiciones en Scent FIL viene a confirmar una tendencia experimentada también por el resto de productos de la casa. Si bien al comienzo de sus respectivas estrategias fondos como Laredo Fund y Cerrado Fund albergaban entre 40 y 50 posiciones por fondo, estos productos han evolucionado con el tiempo hacia carteras con entre 20 y 25 posiciones.

Gestión activa y el mundo hedge

En un contexto como el actual donde el mercado camina cada vez más hacia la gestión pasiva de los ETF y los fondos índice, Omega Capital reivindica las bondades de la gestión activa, reunidas en sus fondos pero, especialmente, en Scent FIL. “Hay un decil de gestores en mercado que son extraordinarios, que baten a los índices y los baten por mucho”, defiende su director general. Hohn, Robbins, Simons y Loeb son posiciones centrales de la boutique y se repiten en otros fondos, con gran protagonismo en Cerrado Fund.

Además, dentro del mundo de los hedge funds, la firma también reclama más atención para las estrategias que no actúan puramente como descorrelación, como la de Scent FIL. “En el mundo hedge hay una gran dispersión de propuestas de inversión. No todo es descorrelacionar, también se puede potenciar la rentabilidad. Y nuestro objetivo con Scent FIL es maximizar los retornos”, aclara su responsable.

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