Al verano más tranquilo desde 2009 le seguirá un otoño agitado


Los periodos estivales suelen ser tranquilos para los parqués, con volúmenes bajos y escasez de eventos más allá de la temporada de resultados (recuerde: “Sell in may and go away”). Sin embargo, en los tres últimos años no ha sido así: los rescates a Grecia, la pérdida de la triple AAA en Estados Unidos o el rescate a la banca española se encargaron de subir la temperatura los veranos pasados. “Este verano, la temperatura de los mercados soberanos ha sido señaladamente fría, con los tipos tensándose hasta sus niveles más bajos desde 2011. Esto es todavía más sorprendente dado que el clima político ha permanecido cálido, guiado por políticas domésticas (Portugal, España e Italia) o por dudas en torno a los programas de ajuste en curso (Portugal y Grecia)”, subrayan desde UBS Global Asset Management los expertos en renta fija Joshua McCallum y Gianluca Moretti.

Para los economistas de UBS, dos han sido los drivers principales de esta tranquilizadora “brisa veraniega”. El que consideran como principal causante de la relajación de los diferenciales es la persistencia de los efectos del programa OMT anunciado por Mario Draghi hace un año.

El segundo motor es la mejora del escenario económico tras la publicación de los últimos datos sobre PIB de los países de la eurozona, que han reflejado crecimiento después de seis trimestres consecutivos de contracción. Aunque McCallum y Moretti señalan que la lectura positiva la acapararon las cifras publicadas por Alemania y Francia, también destacan “la mejora significativa en la periferia”, con la salida de Portugal de la recesión – su PIB creció un 1,1% en el segundo trimestre- y la caída del PIB más reducida para Italia y España desde 2011.

A falta de que se publiquen los componentes de gasto, los expertos de UBS consideran “probable" el hecho de que "la mejora fue conducida no sólo por la demanda externa, también por la estabilización de la demanda doméstica”. No obstante, su optimismo es moderado: “Aunque la recesión termine antes de lo que los mercados estaban esperando, es probable que la recuperación continúe este año y el siguiente. Asimismo, es bastante probable que la recuperación sea gradual y relativamente silenciosa”.  Las razones que esgrimen son las siguientes: la prevalencia del peso de la consolidación fiscal en la economía (aunque no sea tan fuerte como el año pasado); los costes de financiación todavía elevados en el sector privado; y la continuación del proceso de desapalancamiento, aunque sea menos agresivo que en el pasado.

McCallum y Moretti también detectan como otra de las áreas de mejora de la economía de la eurozona los progresos en las balanzas por cuenta corriente, que volvieron al terreno positivo en 2012 tras alcanzar niveles récord de déficit del 10% sobre el PIB en 2007. Los expertos señalan como un hecho interesante que una gran parte del ajuste se ha producido en el interior de la propia eurozona. “El déficit de comercio entre la periferia respecto al resto de la eurozona casi se cerró en 2012: la periferia todavía tiene un pequeño déficit con el centro, pero ahora tiene un excedente respecto al corazón de Europa”. Esta situación, apuntan los economistas, “es probablemente un reflejo de la especialización sectorial entre tres áreas: la composición de los flujos comerciales entre Italia y España posiblemente será más similar que los flujos entre España y Alemania”.

Con todo, la cuenta corriente de la periferia ha mejorado, “pero la deuda externa todavía se encuentra en niveles históricamente elevados”, apuntan desde UBS. Esto es debido, explican, porque a pesar de la implementación de reformas estructurales, su combinación con un entorno político “frágil”, una sociedad en tensión y bajos tipos soberanos, “podría ralentizar todo el proceso”. “A pesar del fuerte ajuste fiscal, la deuda pública ha surgido en muchos países y, combinada con un bajo potencial de crecimiento, todavía representa una amenaza para en adelante”, advierten.

¿Un otoño anormalmente tormentoso?

Después de un verano tranquilo, desde la gestora advierten de que el otoño puede ser más movido de lo normal en la eurozona, ante la importancia de los eventos políticos programados para los próximos meses: elecciones generales en Alemania, elecciones locales en Portugal, la revisión de los programas de Grecia y Portugal – y cada vez son más persistentes los rumores de que se producirá una segunda quita sobre la deuda helena- y el voto del parlamento italiano respecto a la condena de Silvio Berlusconi. “Sólo podemos esperar que la brisa veraniega que ha mantenido frescos a los mercados en los últimos meses no presagie un invierno frío y tormentoso”, se despiden McCallum y Moretti.
 

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