Al menos esta vez, esperemos a los detalles para tomar decisiones


Probablemente ustedes ya sepan todo lo que se escribe a continuación y desde luego, no será un análisis que despeje las dudas sobre el futuro de España y la Eurozona. Ni siquiera van a leer una recomendación de inversión de algún reputado “gurú”. El único objetivo de este artículo es ayudar a los inversores a no tomar decisiones precipitadas.

Durante este último fin de semana, el Eurogrupo anunció su intención de otorgar a España una línea de crédito de 100 mil millones de euros para la recapitalización de su sistema financiero.
El plan inicial anunciado consiste en que el Fondo de Restructuración Ordenada Bancaria (FROB) recibirá una línea de crédito a un tipo de interés “muy ventajoso” para inyectar capital en los bancos de lo necesiten.

Sin duda, la recapitalización del sistema financiero español es una condición necesaria para que se solucione la crisis de la Eurozona y por esa razón, consideramos que la noticia es indudablemente positiva, pero dudamos que sea condición suficiente.

La experiencia de los últimos años nos recomienda ser cautos ante noticias y movimientos de mercado basados en actuaciones de la clase política. La solución real para la Eurozona pasa por una unión no sólo monetaria, sino fiscal y bancaria y eso, es un proceso que está aún en su fase inicial.

Los políticos europeos han querido dar un golpe de efecto con esta decisión dado que España estaba compartiendo peligrosamente con Grecia el protagonismo como “miembro problemático” de la Eurozona. Una vez más, la comunicación de los políticos ha sido mejorable y el comunicar al mercado un plan para recapitalizar el sistema financiero español sobre el que hay más preguntas que respuestas, no ha hecho otra cosa que añadir presión sobre la Eurozona.

Se habla de una línea de crédito de hasta 100.000 millones, pero falta por concretar importes definitivos, plazos, tipos de interés, prelación del crédito o compromisos adquiridos a cambio. Son todos esos detalles los que harás que la operación sea positiva para España, para la Eurozona, para todos o para ninguno.

Las necesidades de capital se fijarán cuando se tenga la auditoría independiente del sistema financiero español encargada por el gobierno. Los resultados se conocerán el 21 de junio pero al menos en el corto plazo, parece que los 100.000 millones deberían ser suficientes si el mercado inmobiliario no sufre fuertes caídas desde los niveles actuales.

Sobre el tipo de interés de la línea de crédito, el gobierno ha manifestado su intención de cobrar a los bancos un tipo de interés por encima del que pague a Europa, pero habrá que ver las “condiciones ventajosas”, dado que Portugal e Irlanda están comenzando a exigir un trato igual que el que reciba España.

Tampoco queda claro si el FROB recibirá el dinero del fondo de estabilidad financiera europeo (EFSF) o del nuevo fondo permanente (ESM). Si fuera el primero, la nueva deuda estaría al mismo nivel que los bonos que ya tiene emitidos el reino de España, pero países como Finlandia han anunciado que exigirán colateral por la deuda al reino de España. Si la ayuda viniera del ESM, los nuevos bonos serían preferentes, lo que pone en una situación incómoda a los actuales tenedores de bonos españoles, dado que 100 mil millones de euros que cobrarán antes que ellos en caso de impago, harán incrementar la prima de riesgo con las consiguientes pérdidas para las entidades financieras que tienen bonos españoles en sus balance.

Con esta línea de crédito se trata de conseguir restablecer la confianza del mercado en España, pero el haber decidido afrontar el problema del sistema financiero, no soluciona el exceso de deuda y falta de control sobre las CCAA, que era la principal preocupación del mercado hace sólo unas semanas.

Mientras tanto, en el resto de Europa, tenemos también más preguntas que respuestas. Las elecciones de este fin de semana (17 de junio) en Grecia y la posibilidad de que el país heleno salga de la divisa común son una amenaza real, aunque no sea nuestro principal escenario y son muchas las esperanzas depositas en la cumbre del Euro grupo que se celebrará los días 28 y 29 de junio.

Se espera un gran plan de acción que marque una hoja de ruta definitiva para salir de la actual crisis, pero ya dos años después de haber comenzado, el mercado exige medidas concretas y drásticas y no ambigüedades y simples muestras de buenas intenciones. Sólo comprando tiempo, lo único que parece claro es que el siguiente “contagiado” será Italia.

El lunes, la reacción inicial del mercado ante la noticia fue muy positiva, con el Ibex subiendo casi un 6% a primera hora del lunes para después cerrar registrando ligeras pérdidas. Esto no se explica más que por la sensación de optimismo que surgió al conocerse el plan y la posterior decepción al buscar los detalles y no encontrarlos. Esa sobre reacción puede ser un cierre de posiciones cortas, puede tener algo que ver con trading automático y puede tener múltiples explicaciones, pero no deja de ser el resultado del comportamiento precipitado de inversores que primero compran (o venden) y después preguntan o se leen la letra pequeña.

Hay quien piensa que se debe “comprar el rumor y vender la noticia”, pero nuestra recomendación es que al menos esta vez, esperen a los detalles para tomar decisiones.

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