Al construir carteras, diversificación y globalidad son las claves


Resulta curioso ver las caras de los clientes cuando repasamos el comportamiento de las carteras modelo, de casi todas las entidades. ¡Con la que está cayendo y están en positivo en lo que llevamos de año! La siguiente pregunta es obligada, ¿dónde está el “truco” si  estamos escuchando noticias negativas día tras día y el IBEX se ha desplomado? ¿Qué tengo que hacer para obtener estos resultados?

Pues no existe una fórmula mágica. Se trata de algo tan sencillo, y tan complicado, como que están bien diversificadas. Una palabra que todos los asesores, y clientes, tenemos siempre en la cabeza pero que muchas veces olvidamos. Además, tendemos a fijarnos en nuestro entorno más cercano (España, IBEX 35, intervención, etc.) y a no tener en cuenta que vivimos en una economía global y que, hoy en día, tenemos la posibilidad de invertir casi en cualquier lugar del mundo.

Por ello, una de las primeras tareas que deberíamos fijarnos en nuestra labor de asesoramiento es la educación de nuestros clientes. Intentar ampliar nuestro radio de actuación a la hora de construir la cartera: España no es Europa y Europa no es el mundo. Por tanto, a la hora de invertir resulta más conveniente no cerrarse puertas y tratar de abarcar un amplio abanico de opciones: nuestra cartera debe ser global. Esto es, debe tener posiciones en las áreas geográficas más relevantes y tener presente todos los tipos de activos (renta variable, renta fija, materias primas, inmobiliario).

Dicho esto, tenemos la primera parte del trabajo hecha pero diversificar no es solamente “no poner todos los huevos en la misma cesta”. No por el hecho de añadir productos distintos en una cartera estamos diversificando correctamente. No se trata de sumar posiciones sino ver la cartera como un todo. Por ello, hay que hacer comprender al cliente que en una cartera bien diversificada casi nunca veremos que todas las posiciones van “bien” a la vez. Si esto es así, es un signo de que no estamos diversificando correctamente pues cuando el mercado se de la vuelta todas las posiciones irán “mal” a la vez.

Por último, nos queda la parte más difícil. Una vez tengamos la cartera hay que mantenerse fiel a la estrategia elegida y no sobrerreaccionar ante noticias y eventos en los mercados. El pánico suele nublar el juicio y hacernos tomar decisiones precipitadas. Lamentablemente, estas rentabilidades tan buenas de las que hablaba al principio no se corresponden con la realidad del cliente final: siempre sale al menor movimiento a la baja y entra después del rally alcista. Veremos si somos capaces este verano de mantener unas posiciones ya de por si defensivas en las carteras…

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