África, dividida entre oportunidades y tensiones


A finales de enero, las sentencias dictadas contra los culpables de los disturbios ocurridos durante un partido de fútbol dos años antes volvieron a caldear el ambiente en Egipto. Sin embargo, parece que esta vez la noticia no hizo perder los nervios a los inversores. Por otro lado, la intervención militar contra los extremistas del norte de Mali hace aumentar la inseguridad. ¿Podría decirse entonces que las reformas políticas y económicas aplicadas en el continente africano se han vuelto a quedar obsoletas?

Entre los años 2003 y 2006, Egipto implementó una primera ola de reformas, que condujo al libre establecimiento de los tipos de cambio, una reducción de los aranceles, un aumento de las reformas en el sector energético y un crecimiento de la tasa del PIB del 5% al 7%. Durante este periodo, los mercados de acciones se han quintuplicado. Debido al levantamiento popular producido durante la primavera de 2011, el país del Nilo vuelve a encontrarse en un momento de cambio. Entretanto, la relación entre las fuerzas ejercidas por la mayoría islámica y la oposición debe encontrar un equilibrio antes de poder emprender un nuevo rumbo en las reformas.

Aún así, tras la aprobación de la nueva constitución en Egipto, se anunció la introducción de un impuesto sobre propiedades, el precio de la electricidad para las explotaciones industriales se situó a un nivel más cercano al nivel de mercado y, finalmente, se aumentó el impuesto sobre la renta para las rentas más altas. Asimismo, gracias a la estructuración de un exhaustivo plan de reformas, fue posible concluir con éxito las negociaciones acerca de un crédito del FMI de 4.800 millones de dólares. La transición continuó sufriendo diferentes altibajos durantes los siguientes meses.

África bajo el influjo de las elecciones

Durante el año 2012, el continente africano eligió nueve jefes de estado y confirmó una nueva legislatura para dos de ellos. Al mismo tiempo, algunos países tuvieron que enfrentarse a inesperados periodos de transición debido al repentino fallecimiento de sus máximos mandatarios. Países como Ghana, Senegal o Sierra Leona iniciaron estos procesos de forma ordenada, sin embargo, también se pudieron ver golpes de estado en países como Mali y Guinea-Bissau.

El hecho de que estos escenarios de extremismo, como el del norte de Mali, ya no sean consentidos a nivel regional ni internacional, podría verse como un buen presagio en África Occidental. Además, el conflicto podría resultar poco perjudicial para el actual desarrollo económico en países como Nigeria, Kenia, Marruecos, Ghana o Sudáfrica. Durante el año 2013, otros seis países organizarán elecciones presidenciales, entre ellos, Kenia y Zimbabue, y podrán considerarse indicador de la estabilidad política de la zona.

El motor de crecimiento continúa intacto

Por otro lado, el FMI, el Banco Africano de Desarrollo y el Banco Mundial auguran buenos datos para el continente y pronostican un crecimiento del PIB de un 5% en los próximos años para el África subsahariana. Ghana es considerado como precursor democrático de la región. Gracias a la privatización y la desregularización, generó unas buenas condiciones para la expansión del 7% al 8%. Tras la crisis económica provocada por la sequía en 2011, Kenia encara el 2013 reforzada.

Se espera que la creciente demanda de bienes de consumo y servicios, las reformas en el sector energético, así como los nuevos proyectos de infraestructura impulsen el crecimiento. En 2012 se inauguró la autopista de ocho carriles que une Nairobi con el cinturón industrial de Thika. Las tarifas para microbuses podrían reducirse en un 20% y la duración del trayecto pasaría de tres horas a 40 minutos. El transcurso de las elecciones presidenciales a principios de marzo debería marcar el camino a seguir.

Por último, Nigeria experimenta un impulso a la desregularización gracias a la desaparición del monopolio energético mediante la creación de empresas de suministro y producción. Por primera vez en la historia, se tuvieron en cuenta consorcios extranjeros en los procesos de adjudicación. Las previsiones sitúan el crecimiento del PIB en el año 2013 en un 7,5 %, mientras que de nuevo el sector no petrolífero podría suponer uno de los principales motores de crecimiento (consumo y servicios).

Oportunidades de retorno y diversificación para los inversores

La última década ha marcado un punto de inflexión para el continente. El curso de las reformas tomado se debe mantener intacto, de forma que, los inversores puedan continuar encontrando atractivas oportunidades de retorno y diversificación. Los riesgos políticos, sociales y meteorológicos continúan ahí y en la actualidad pueden seguir afectando al desarrollo económico de cada uno de los países.

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