Adam Cordery: "La manera antigua de gestionar ya no sirve"


Adam Cordery lleva más de 20 años gestionando fondos de inversión y actualmente es responsable de 7.500 millones de libras en distintos fondos de crédito de Schroders. Tal han cambiado las cosas en los últimos tres años que asegura que es momento de adaptarse, aceptar la nueva situación y aprender a gestionar en el entorno actual que es el que va a permanecer en los próximos años. "La manera antigua de gestionar ya no sirve", dice. "Lo de sentarte en una habitación y decidir cuáles iban a ser tus inversiones para los próximos años ya ha pasado a la historia. El mundo da miedo y hay volatilidad, pero si lo asumes puedes encontrar más valor, ahora hay que gestionar con esa volatilidad e incertidumbre”.


Cree que estamos ante un largo periodo de bajo crecimiento, con unas tasas de en torno al 2% y con ciclos de mercado mucho más cortos debido a que los inversores son cada vez más emocionales así que, a la hora de gestionar, él y su equipo piensan en ciclos de seis meses, mientras que antes eran de tres años. Además, otra de las situaciones que han variado respecto a décadas anteriores es la liquidez de los mercados. “La liquidez no va a volver a corto plazo al mercado, así que hay que saber vivir con ese entorno que es parecido a invertir en deuda emergente en los 90”, dice. Él por ejemplo, ha aumentado la liquidez que mantiene en la cartera de su fondo Schroder ISF EURO Corporate Bond hasta el 11%, que invierte en deuda de un día alemana, para poder hacer frente a esa situación de iliquidez del mercado en caso de que el fondo registre reembolsos.

 

En ese nuevo entorno de gestión, considera que ahora la selección de sector o de empresa es irrelevante porque las empresas son el reflejo de lo que ocurre en el país. Así por ejemplo, suelen mantener una posición neutral en el país, es decir, similar a la del índice e intentar sacar dinero alrededor de esas posiciones sin realmente tener una visión sobre el país en concreto. Lo que buscan son bonos con carry un poco más altos y para ello tienen más inversiones en deuda subordinada y en emisiones de calidad BBB que el índice de referencia.


El 34% de la cartera está invertida en deuda de bancos europeos, entre ellos Santander y BBVA. También tienen un 5% de la cartera en deuda de alta rentabilidad, en concreto en 45 compañías en las que asegura que se siente a gusto, si bien también esto es una posición que juega tácticamente por lo que prevé rotarla según vaya siendo conveniente para el fondo.

 

Dice que es difícil predecir cuál va a ser la rentabilidad del fondo este año pero puede estar entre el 3% y el 5%, lo que considera sería un retorno razonable. El fondo registra a tres años una rentabilidad del 5,8%, lo que le sitúa en el tercer cuartil en ese periodo, y del -1,6% a un año.

 

En un año, cree que la situación del mercado de renta fija corporativa estará en el mismo punto que actualmente pero en ese tiempo habrá volatilidad y la clave será aprovecharse de ella invirtiendo tácticamente. Los cuatro riesgos de Cordery ve para esta clase de activo es si Europa entra en recesión, si comienza a darse defaults de países de la zona euro, si hay un crash en los mercados emergentes y si aumenta considerablemente la inflación.


“La decisión importante que hay que tomar ahora es posicionarte sobre si crees que la zona euro va a sobrevivir o no”, dice. “Si crees que va a caer no tiene sentido este fondo ni ninguna inversión en activos europeos y eso es lo que se ha visto en los últimos meses de 2011 cuando la gente ha salido en masa de Europa”. La otra opción es la del bazuca, en la que un país europeo será el gran salvador de la situación, pero él no contempla esa posibilidad y el escenario más probable que prevé es el de ir sobreviviendo que es lo que viene pasando en los últimos dos años, cuando “todo el mundo trabaja por evitar una crisis sistémica porque la alternativa es peor”.

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