Actualización del posicionamiento del GARS: novedades, visión macro y una explicación


El mal comportamiento de estrategias con buenos resultados en años anteriores ha sido una constante en 2016. La demanda de explicaciones por parte de los clientes, también. Uno de los fondos afectados ha sido el SLI Global Absolute Return Strategies (GARS). Este producto, que cuenta con triple sello (Consistentes, Favorito de los Analistas y Blockbuster) de Funds People, registró un retorno negativo en el primer semestre de 2016 que consiguió compensar parcialmente al generar rentabilidad positiva en la segunda parte del año, especialmente durante el último trimestre.

“Aunque el GARS no tiene un objetivo específico de retornos en línea con renta variable o renta fija, su objetivo es generar retornos positivos y sustanciales con bajos niveles de riesgo. Esto no se consiguió en 2016”, admiten en Standard Life Investments (SLI). También admiten que, a medida que el fondo volvió a generar rendimientos positivos, se multiplicaron las peticiones de clientes “para llevar a cabo una reasignación que permitiera a la cartera recuperar el ritmo”. Entre las preguntas más repetidas figuraron el potencial de retorno de las estrategias de inversión del GARS y por el grado de confianza en las mismas. Para resolver dudas, SLI acaba de publicar un informe en el que detalla la composición actual de la cartera.

Antes de empezar con el recuento de estrategias, primero es necesario conocer el escenario central con el que trabaja la firma. “La economía global terminó 2016 con un alza en la actividad, y nuestro escenario central es que probablemente persista en 2017”, afirman desde la gestora. Por tanto, prevén que el crecimiento global sea más fuerte que el de 2016 y que la inflación general sea más elevada. Asimismo, esperan que se desplace el protagonismo de la política monetaria hacia la política fiscal en algunas economías clave.

“Aunque los eventos nunca se desarrollan exactamente como tenemos pensado, la escala en general de la rentabilidad potencial ofrece un colchón sustancial contra la incertidumbre”, justifican sus expertos, apelando al historial de cumplimiento que exhibe el GARS, con diez años de track record. Además, recuerdan que la cartera está construida de tal manera que las estrategias pueden generar retornos de distintas maneras y en distintos tipos de mercado.

Renta variable y valor relativo

Durante el cuarto trimestre de 2016 se incrementó la exposición a renta variable, para reflejar una visión más optimista sobre el crecimiento de beneficios. “Nos gusta la renta variable europea por su atractiva valoración en comparación con otros mercados desarrollados, así como por el entorno de tipos bajos en Europa y el fuerte potencial de revisiones alcistas sobre los beneficios”, detallan.  

También se ha incrementado la exposición a renta variable estadounidense, debido a la mejora de las previsiones de beneficios a través de la expectativa de una mejoría en el crecimiento económico, la posibilidad de que se rebaje el impuesto de sociedades, precios más altos del petróleo y el aumento de los tipos de interés.

El equipo sigue encontrando oportunidades de retorno a través del valor relativo. Una de las ideas que mejor funcionó en la parte final del año (y que mantienen) fue la preferencia por bancos estadounidenses frente al consumo básico estadounidense. Durante el cuarto trimestre de 2016 iniciaron una estrategia que refleja la preferencia por renta variable emergente frente a renta variable brasileña, que después del espectacular rally del año pasado presenta unas valoraciones muy abultadas. “Esta estrategia pretende beneficiarse de que el índice de emergentes se recupere, como esperamos”, explican desde la entidad.

Deuda corporativa

“La mejoría en las previsiones de rentabilidad corporativa es particularmente positiva para nuestra exposición a high yield global y bonos estadounidenses con grado de inversión”, afirma el equipo gestor en primer lugar.

En cambio dos de las ideas que funcionaron bien en 2016, bonos corporativos con grado de inversión de Europa y Reino Unido, “ahora parecen menos atractivos”, por lo que han recortado exposición a Reino Unido y reducido a la mitad la de Europa en los últimos meses.

Bonos soberanos

En vez de posiciones que reflejen un cambio en la dirección de los rendimientos de los bonos, se ha optado por implementar posiciones de valor relativo entre bonos soberanos de distintos países. Por ejemplo, uno de los posicionamientos prevé que la prima de riesgo entre los bonos a diez años en Australia y los estadounidenses se siga reduciendo, al subir la expectativa de inflación en EE.UU. pero seguir baja en Australia. También esperan que se reduzca el diferencial de rentabilidad entre los gilts británicos y los bunds y bonos franceses. “Estos movimientos reflejarían las divergencias que esperamos que surjan entre política monetaria y el comportamiento económico en general de esos países”.

Divisas

La estrategia de divisas está muy diversificada; entre las monedas que más gustan al equipo figuran el dólar, la rupia, la corona noruega y el yen. Entre las que esperan que se deprecien incluyen al euro, el franco suizo, el dólar australiano, el won coreano y el dólar de Singapur.

“Debido a que los motores de cada estrategia de divisas son tan variados, esta es un área en la que creemos que podemos generar retornos valorables mientras que ganamos las ventajas de la diversificación en el entorno actual”, explican desde SLI.

Real estate

La recta final del año también sirvió para incrementar la exposición a REITs a nivel global, para aprovechar el componente de dividendo de esta clase de vehículos y de esta manera generar retornos similares a la renta variable, pero con menor volatilidad. “Estos dividendos están sostenidos por rentas que, en el largo plazo, están bien protegidas contra la inflación, aunque sean sensibles a los tipos de interés. Estos atributos hacen de los REITs un añadido útil, dada la demanda continuada de rentas y la potencial escalada de las presiones inflacionarias”.

Además de todos estos activos, la cartera del GARS contiene una serie de estrategias (no detalladas) de volatilidad, para obtener rentabilidad extra en momentos turbulentos del mercado.

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