Activos agotados y oportunidades en activos


Corren tiempos complicados para las finanzas y esto lo están acusando los inversores de una forma tremenda a la hora de tomar sus decisiones de inversión. El aspecto que han tomado los mercados no invita a grandes optimismos y la pregunta más común estas últimas semanas es; “¿qué hago con la liquidez?”. Se están produciendo vencimientos y hay mucho despiste.

Si analizamos mínimamente las alternativas que tenemos y asumimos que nos dirigimos a un inversor de perfil moderado y que por tanto puede asumir determinados riesgos disponiendo de plazo por delante para ver madurar sus inversiones, nos daremos cuenta de que los activos refugio (bonos alemanes y estadounidenses básicamente) están saturados y por lo tanto sus precios suponen un hándicap a la hora de continuar incluyéndolos en cartera. Es más; probablemente estemos asistiendo a la creación de la nueva burbuja que estallará en el futuro.

Por lo tanto descartados estos y si queremos invertir en un activo atractivo, desde Atlas Capital consideramos que la renta fija emergente podría ser una excelente opción en estos momentos. Se trata de una tipología de activo lo suficientemente amplia y líquida que representa algunos de los mercados soberanos con mejor calidad crediticia. Además, si analizamos la volatilidad, esperamos que esta sea inferior a la de la renta variable de los países emisores. El importe de oferta está entorno al billón de dólares, por lo que el universo de inversión es suficientemente amplio y la calidad de dichas emisiones se encuentra nivel medio del ranking de grado de inversión.

Además, habida cuenta de que lógicamente cotizan en divisa local y que estas se han visto muy depreciadas últimamente frente al euro, esta es otra de las variables positivas de cara a futuro a tener en cuenta a la hora de añadir este activo a las carteras, aunque podríamos acceder a carteras que tengan cubierto este riesgo. La capacidad de crecimiento de estos países y la mejora en los fundamentales de muchos mercados emergentes hace que se refuerce este efecto, viendo cómo países sin problemas de sobreendeudamiento, que son capaces de repagar su deuda equilibrada, ofrecen en este momento un rendimiento medio en torno al 7%.

Las diferenciales de crecimiento positivo apoyan a las clases de activos de mercados emergentes. Esto incluso se ve reforzado por la demanda que suponen los propios inversores locales, que entre otros activos deben reforzar sus carteras estructurales de planes de pensiones por ejemplo y carteras de ahorro en particular, que lo hay.

Se trata, por tanto, de una oportunidad para diversificar las carteras de inversión con activos que no pertecen al grupo de países desarrollados.