Acabando con los mitos sobre la inversión socialmente responsable


El mercado de la inversión socialmente responsable ha crecido de forma considerable en los últimos años. Según una investigación dirigida por el Foro Europeo de Investigación Social (Eurosif por sus siglas en inglés), los activos de ISR bajo gestión en Europa a finales de 2007 alcanzaron los 2,7 billones de euros. Sin embargo, a pesar del incremento de los activos bajo gestión y de la existencia de una gama cada vez más amplia de fondos centrados en cuestiones éticas y medioambientales, esta industria se ha tropezado a veces con el escepticismo de aquellos que no están familiarizados con este enfoque, algunos de los cuales han desestimado las estrategias de inversión de la ISR sobre la base de que constituyen una forma particularmente estrecha de inversión, con un proceso de selección de valores centrado en el screening negativo. Para ellos esto significa excluir de manera efectiva un gran número de compañías en las que el fondo no invertirá, dejando un reducido grupo de empresas entre las que elegir, lo que resulta en un retorno potencial limitado. Sin embargo, esta perspectiva ignora algunos puntos muy importantes.

En primer lugar, este mito recién señalado pasa por alto el hecho de que cada gestor de fondos, tanto si está centrado en ISR como si no, tiene sus propios parámetros de inversión o criterios de exclusión. Por ejemplo, algunos gestores están restringidos a invertir en un sector en concreto, o si lo hacen de forma global o solo en un país específico o región, etc.

Estos límites dan al fondo un foco definido y un objetivo y darán lugar a una lista de empresas en las que no podrá invertir o no invertirá, que será considerablemente más larga que la relación de compañías en las que sí podrá invertir. La realidad de la gestión de fondos es que cada gestor debe basar sus criterios de selección en sus particulares mandatos de inversión y en un claro conjunto de restricciones.

En segundo lugar: la ISR es más que el screening negativo. Otro aspecto clave para resaltar es que el mito asume que sólo existe una estrategia de ISR única y estática. No obstante, esto está lejos de ser el caso. Por el contrario, lo que nos encontramos en los mercados actuales – y esto continúa desarrollándose- es un amplio abanico de estrategias de ISR disponibles. Por tanto, el screening negativo no es más que un enfoque.

Las inversiones ISR fueron en sus comienzos defendidas por grupos religiosos, los cuales ratificaron el deseo de eliminar ciertas categorías de empresas o industrias. Sin embargo, los años siguientes a su origen vieron una evolución significativa en los tipos de enfoque empleados. Por ejemplo, en los noventa el debate se desplazó hacia la “ciudadanía corporativa” y a la responsabilidad social corporativa. Las empresas empezaron a informar sobre sus programas e iniciativas de RSC reivindicando que estaban viendo un beneficio financiero real de un mejor rendimiento social y medioambiental –el así llamado “Business case”. La industria de la gestión de fondos respondió a esta tendencia desarrollando el “screen positivo”, identificando compañías que estaban batiendo sus homólogos en cuestiones sociales y medioambientales. De esta forma, muchos de estos fondos éticos originales empezaron a integrar estos screens en sus procesos de investigación apuntando a invertir en las llamadas “mejores compañías de su clase” incluso en sectores controvertidos como el automovilístico, minero y el del gas y el petróleo. El activismo de los accionistas y el compromiso de las empresas para promocionar cambios positivos en la gestión corporativa también fueron estrategias cada vez más populares.

Más recientemente aún, la inversión ISR ha visto el movimiento de la industria incluso más cerca de llegar a convertirse en una forma de inversión principal. Cada vez más el foco se encuentra en compañías que proveen soluciones a los desafíos sociales o a cuestiones medioambientales como el cambio climático. Con todo, mientras unos fondos de ISR se centran exclusivamente en lo que las compañías proveen en términos de productos y ofertas de servicios e ignoran ampliamente las cuestiones de RSC y cómo estas son gestionadas, otros tienen un enfoque más holístico demandando que además de proporcionar soluciones a los desafíos de la sostenibilidad, esas empresas también actúen responsablemente.

En definitiva, lo que se pretende hacer ver a través de estas líneas es que la ISR encierra un interesante enfoque de inversión que incluye un diverso espectro de estrategias ofreciendo a los clientes la posibilidad de elegir los fondos mejor alineados con sus objetivos de inversión y valores personales.

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