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Abril


La deuda venezolana denominada en dólares había mostrado un comportamiento un tanto errático durante el primer trimestre del 2013, especialmente en la segunda mitad del trimestre. Mientras los rendimientos a vencimiento de los bonos se movieron en un rango de alrededor de 80 puntos básicos (rendimiento máximo –rendimiento mínimo), las primas de los credit default swap (CDS, pólizas de seguros contra la insolvencia de bonos) subieron sustancialmente sugiriendo un aumento en la percepción del riesgo por  parte de los inversionistas.

Sin embargo, a medida que nos adentrábamos en abril, y se acercaban las elecciones, los retornos de los títulos de deuda venezolana comenzaron a reducirse claramente, lo que trajo como consecuencia una subida en los precios (el pre cio de un bono mantiene una relación inversa con el retorno que ofrece). Por ejemplo, el bono Global Venezuela 22 que el 28 de marzo rentaba 9,92%, cerró la semana en el orden del 9,65%, cediendo 27 puntos básico en lo que va de mes.
La prima de riesgo reflejada por las cotizaciones de los CDS presentó una sustancial reducción. En el caso del plazo de 10 años para bonos de la República, pasó de 725 puntos el pasado 28 de marzo a 674 puntos al cierre del viernes 12 de abril ( - 7,0%).

Esta mejora de la deuda venezolana, presentada en lo que va de mes, no es fácilmente asociable a algún evento en particular. La semana pasada, comenzó la temporada de anuncio de ganancias trimestrales de las grandes corporaciones que cotizan en el mercado accionario de EE.UU., ha sido discretamente positiva.


Este evento no sólo afecta el precio de las acciones sino también a los bonos de alto rendimiento. No genera un rally, pero da soporte a la idea de que la tasa de insolvencia de los bonos de alto rendimiento seguirá manteniéndose en los bajos niveles de los últimos años, lo que a su vez ayuda al soporte del precio de toda la familia de bonos basura incluyendo a los títulos de Venezuela.

La novela de la Eurozona que también afecta a la renta fija, continúa en su desarrollo, el cual no es muy halagüeño, pero tampoco desastroso, por lo que su contribución a la volatilidad de la deuda de alto rendimiento debe haber sido marginal, al menos en la última quincena.

La campaña electoral, que terminó el jueves pasado, no generó nuevas piezas de información sobre el manejo de los grandes temas de la economía nacional. En esencia ambos candidatos mostraron lo que los electores suponían que tenían.
La implantación del mecanismo de subasta complementario a Cadivi sugiere una preocupación real por dar oxigeno al mercado cambiario para paliar el crónico tema del desabastecimiento. Si una vez pasada la elección, la agenda económica vuelve a tomar un rol estelar en la agenda del Poder Ejecutivo, y hay más claridad sobre el manejo del déficit, los precios de la deuda venezolana pueden mantenerse cómodamente cercanos a sus máximos del último semestre. Como siempre, la ambigüedad puede actuar en contra de los tenedores de bonos. Pero abril apenas comienza y en las próximas semanas es indudable que habrá noticias.

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