Abriendo las orejas


Tengo un buen amigo que acaba de terminar su máster en una de las más prestigiosas escuelas de negocio del país. Se ha dejado un riñón y casi su matrimonio por el camino. Quedo con él con la intención de recuperarlo como amigo, puesto que estos másteres imponen algo así como el destierro de los amigos. La cosa va bien, parece que los daños neuronales no son muchos y el síndrome de Estocolmo no está muy acentuado. Tras un par de bromas de la época de Naranjito, me tiro a la yugular y le pregunto, ávido de saber: “¿para qué te ha servido todo esto?”. Y me contesta, sin dudarlo: “para pensar de forma diferente”. Me quedo igual, 60.000 euros después y la respuesta es que piensa diferente. Me vuelvo a casa y pienso...

Posiblemente, lo que me quería decir es que el conocimiento no está en lo material, sino en cada uno, en los procesos, en la forma en que se llega a solucionar los problemas, en la forma en la que nacen las ideas. En cualquier faceta de la vida se puede hallar conocimiento si uno es capaz de pensar diferente. Esta idea es la que está presente en el sistema anglosajón y, prueba de ello, es que muchos de los gestores de éxito tienen un pasado, un currículum, donde priman cosas tan diferentes como la Geografía o la Historia, algo radicalmente opuesto al modelo que intentamos imponer muchas veces aquí.

Pensamos que acaparar certificados y titulaciones nos hace más fuertes y posiblemente esto no sea garantía de nada. Ayuda, pero hay algo que se nos está escapando. No estoy diciendo que estudiar sea malo, todo lo contrario, pero creo que hay conocimiento en todo nuestro entorno, simplemente hay que procesarlo. Ser un buen observador es casi mejor que ser un erudito. Los gestores, los profesionales más capaces, son aquellos que encuentran oportunidades en su vida diaria, en el porqué del cierre de la tienda de ultramarinos, en el funcionamiento de un matadero (Henry Ford) o, si me apuran, hasta en Ronda Iberia. Quienes piensan diferente no siempre son "mentes maravillosas" (que las hay) ni tienen más títulos que la Duquesa de Alba. Fíjense, suele ser gente que dibuja muchos gráficos y tiende a explicar fácil lo difícil, aquéllos que han sabido observar y aplicar lo observado. Una vez me dijeron aquello de que si no sabes explicarlo brevemente es porque no lo conoces bien. Desconfíen de quien da respuestas largas y complejas. No son más listos y no lo conocen mejor que quien sintetiza, quien lleva lo complejo al terreno de lo simple. Si mezcláramos Gomaespuma y Expediente X tendríamos una verdad como un templo: “Abran las orejas, la verdad está ahí fuera”. Prueben y observen, ¡ya verán como el sistema funciona!

PS: El otro día encendí la tele, me enganché a ‘Pánico en la cocina’ y acabé viendo en Chicote, el orondo cocinero de camisas chillonas-a-mala-leche, la reencarnación de Unamuno, el último gran filósofo español, una especie de Séneca con sombrero de cocinero. Me quedé con una frase que ya me he apropiado: “Un escalón no es una escalera”. Ahí es nada, posiblemente no sea ni suyo, pero… ¿ven como en todos sitios podemos aprender algo si observamos?

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