Abran su mente


TRIBUNA de Valentijn van Nieuwenhuijzen, estratega Jefe y director de Multiactivos en NN Investment Partners. Comentario patrocinado por NN Investment Partners.

El aprendizaje automático, los datos masivos (big data) y el estudio de las inclinaciones humanas están propiciando una mejor comprensión de las fuerzas emocionales que influyen en la conducta de los inversores. La incorporación de estos elementos en el proceso de inversión crea un robusto marco que permite sortear las dificultades más frecuentes a las que se enfrentan los inversores.

La tendencia hacia una desaceleración del crecimiento, el mayor nivel de incertidumbre política y unos tipos de interés en niveles históricamente bajos perfilan un mundo pleno de desafíos para los ahorradores e inversores. Algunos ahorradores atisban la presencia en el horizonte de unos tipos de interés negativos, mientras que otros se sienten sencillamente confusos y temerosos ante lo inusual del escenario. La mayoría de estos (nuevos) inversores necesitan ser orientados en sus decisiones de inversión. En este complicado entorno, los fondos multiactivos brindan una manera eficaz de gestionar la incertidumbre, al tiempo que permiten aprovechar las oportunidades sin dejar de lado los riesgos. La flexibilidad de los fondos multiactivos ofrece robustez en períodos de convulsión y posibilita una revalorización constante del capital a largo plazo.

No obstante, gestionar fondos multiactivos que aúnen el objetivo de unas rentabilidades atractivas con un reducido nivel de riesgo bajista no es una tarea sencilla. En los mercados nunca ha habido momento para el aburrimiento, mucho menos durante el último decenio con todas sus crisis financieras, geopolíticas e institucionales. E incluso cuando se encadenan semanas o meses de calma en los que el sistema no se ve sacudido por perturbaciones, los mercados se bastan con frecuencia para encontrar noticias que los agiten.

Estar presente en los mercados y entender cómo estos pueden influir en la economía real subyacente igual de fácilmente en un sentido que en otro obliga a no ignorar estas emociones del mercado. Aproximadamente durante el último decenio, los mercados financieros han perdido parte de su anclaje fundamental. La reducida liquidez en los mercados secundarios, el creciente recurso a los fondos cotizados y a los productos financieros derivados y la mayor velocidad con la que se procesa la información (negociación de alta frecuencia, gestores de fondos CTA) han acrecentado el efecto de las emociones en los mercados. Para los inversores esto supone que el estudio de la conducta ha llegado a ser incluso más importante de lo que lo era antes.

Dado el origen neerlandés del área Multiactivos de NN IP, nuestro interés por lo que acontece en el exterior y una mentalidad abierta conforman parte de nuestra cultura de equipo. El deseo de explorar el mundo y el afán de comerciar en los mercados internacionales estuvieron en el origen mismo de nuestra nación. La primera bolsa de valores del mundo abrió en 1602 en Ámsterdam. La primera burbuja y posterior crisis financiera tuvieron también lugar en los Países Bajos con motivo de la fiebre del tulipán de 1637. Esta herencia sigue reflejándose hoy en nuestra manera de pensar acerca de los mercados internacionales de capitales. Si bien la exploración de los mercados globales brinda unas oportunidades asombrosas, comprender los factores fundamentales y emocionales que mueven estos mercados es crucial para capear la incertidumbre.

En lo que respecta a la vertiente fundamental del análisis, aspiramos a trazar el rumbo de cambio del ciclo económico global, de los beneficios empresariales, la renta de los hogares, los parámetros de inflación, y equilibramos los riesgos en torno a este tipo de variables macroeconómicas. Asimismo, analizamos un amplio espectro de valoraciones por cada clase de activo, en términos tanto absolutos como relativos. Actualmente, estos factores fundamentales son básicamente favorables a la renta variable, puesto que tanto el rumbo de cambio del entorno macroeconómico subyacente como nuestro radar de valoración siguen apostando por esta clase de activo.

Así con todo, el componente de la ecuación relacionado con la conducta recibe una dosis creciente de nuestra atención. Intentamos evaluar el estado de ánimo de D. Mercado analizando las emociones que se observan en él y sus dinámicas reales de flujos y precios.

La confianza o sentir general puede medirse de muchas maneras y las herramientas para hacerlo no dejan de cambiar. Las encuestas entre inversores han sido habituales durante muchos años y proporcionan una imagen adecuada de cuán optimistas o pesimistas dicen estar los inversores cuando se les pregunta directamente. En los últimos años, la digitalización de todas nuestras comunicaciones ha brindado también nuevas oportunidades para medir de forma más indirecta cómo se sienten los inversores, trazando un esquema de cuanto se expresa en las plataformas digitales de noticias financieras y en los medios sociales. La integración de este flujo de noticias digitales en nuestro proceso de toma de decisiones constituye una de nuestras más importantes innovaciones y nos ha ayudado a adaptarnos a un panorama de inversión en constante cambio.

Al objeto de evaluar el posible potencial alcista o bajista del mercado, especialmente a la vista de acontecimientos de riesgo tales como como los procesos electorales o las decisiones de los bancos centrales, es necesario conocer bien el modo en que los inversores se posicionan y si determinadas tendencias de mercado podrían estar cerca de experimentar un vuelco a corto plazo. Elaboramos esta parte de nuestro análisis estudiando detenidamente las exposiciones de los gestores de asignación activa de otros fondos multi-activos, hedge funds con estrategia macroeconómica, fondos CTA, fondos mixtos y fondos de renta variable con estrategias largas-cortas. Además del posicionamiento actual, atendemos a la fortaleza de los flujos de inversión que los inversores institucionales y minoristas encauzan hacia las diversas clases de activo y tratamos de evaluar su continuidad. Debido a la creciente cantidad de activos presente en las soluciones de inversión pasivas, en este ámbito el estudio de los flujos de los fondos cotizados ha adquirido una mayor importancia.

Aunque actualmente el paisaje resultante de estos tipos de indicadores de confianza en todos los activos de riesgo no se presenta uniforme, cabe destacar que el flujo de noticias digitales capta con gran precisión los crecientes riesgos políticos y la mayor incertidumbre general. A nuestro juicio, estos factores influyen adversamente en los activos de mayor riesgo. Con todo, las mediciones de persistencia del comportamiento gregario, como los indicadores de flujos y de dinámica, siguen transmitiendo señales positivas para los activos de riesgo como la renta variable.

Una vez que abrimos nuestra mente, trazamos un esquema de la conducta de los inversores y analizamos los fundamentales subyacentes, el panorama se presenta algo dispar. Las noticias que copan los titulares en materia de políticas y los responsables de su formulación, así como sobre asuntos corporativos despiertan gran atención estos días y justifican abordar con un plus de cautela alguna de la información más imparcial sobre el sentir de los mercados y las tendencias macroeconómicas. Con todo, estas últimas continúan respaldando nuestra mesurada postura en pro de una mayor inversión en activos de riesgo. La renta variable sigue siendo nuestra opción de inversión preferida, debido a un sólido respaldo por fundamentales que casa bien con un panorama conductual que mueve a una cautela moderada. Y si bien la mayor incertidumbre política y en materia de políticas brinda todavía cierto apoyo a los valores de deuda pública, su extrema sobrevaloración, especialmente en el caso de la deuda pública alemana, nos hace ser claramente prudentes con esta categoría de activo.

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