Abramovich decora su yate


Hace años, el mercado internacional de arte ruso se limitaba a una docena de pintores encumbrados. Pero hace poco más de una década los oligarcas rusos empezaron a demandar, en gran escala, arte patrio para decorar sus villas, palacios y, por qué no, yates.

 

En el 2006, las ventas de Christie´s de esta categoría alcanzaron los 70 millones de dólares. Al año siguiente se estableció el record pagado por una obra de arte rusa  cuando “Arco iris”, de Konstantin Somov, alcanzó los 3,7 millones de libras.

 

Por ello, Christie´s mantiene dos rentables “Russian art sales” al año, a pesar de que el número de billonarios rusos ha descendido. Y, llegados a este punto, hablaremos de la pareja formada por Roman Abramovich y Dasha Zhukova.

 

El famoso dueño del Chelsea es, a día de hoy y según Forbes, la novena persona más rica de Rusia y ocupa el 53º del mundo. Se dice que Abramovich empezó su fortuna haciendo “negocios” durante el servicio militar, vendiendo gasolina robada a sus oficiales. A día de hoy controla Millhouse LLC y posee, entre otros muchos trofeos, el mayor yate del mundo (dotado de un sistema antimisiles y anti-paparazzi) y una colección de arte.

 

Si bien se desconocen los detalles de su colección, se sabe que en 24 horas de mayo del 2008 Abramovich se gastó 33,6 millones de dólares en un lienzo de Lucian Freud y otros 86 millones en una obra principal de Francis Bacon.

 

Una nueva sensibilidad hacia el arte que tiene mucho que ver con su actual pareja. Dasha Zhukova es la bella hija de un prominente oligarca ruso. En el 2008 fundó la ONG Iris Foundation para promover el desarrollo de la cultura contemporánea. Le siguió la apertura en Moscú de The Garage Center for Contemporary Culture, un espacio dedicado al arte contemporáneo ubicado en un edificio emblemático de la capital rusa que se encontraba en ruinas y que fue restaurado. Gracias a Abramovich.

 

Para acabar les cuento que ambos se encuentran embarcados en un nuevo proyecto. No hace mucho se supo que Abramovich había adquirido una isla en San Petersburgo, New Holland Island, por 400 millones de dólares. Un antiguo y decrépito enclave militar que piensan reconvertir. Los planes incluyen la construcción de oficinas, hoteles y restaurantes, así como galerías y centros de arte.

 

¡Qué gran novela escribiría Tólstoi!

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