A través del retrovisor: la España actual y la Alemania del 2002


Teniendo en cuenta la revalorización del Ibex en lo que llevamos de año, incluso los más optimistas con España se preguntan si los niveles actuales reflejan una euforia excesiva.
Todo depende del punto de referencia con el que se compare. Si en verano de 2012 nos hubieran hablado de la posibilidad de alcanzar los 9.880 puntos en poco más de doce meses (+66% de revalorización hasta día de hoy), probablemente la mayoría de inversores hubiéramos pensado que eran inalcanzables.

Aunque el punto de partida sea distinto, se pueden encontrar ciertas similitudes entre la situación española y la Alemania del año 2002. Si los alemanes hubieran sido encuestados en aquella fecha, sobre la evolución de su economía en la próxima década, tampoco hubieran contemplado como escenario realista la progresión después vivida.

En octubre del 2002, el Economist titulaba así su portada: “Alemania, el enfermo de Europa”
Es cierto que era la primera potencia en Europa en términos de PIB, y que había pasado por cincuenta años de “Wirtschaftswunder” y afrontaba la crisis del 2002 con una economía más sólida, con distintos sectores muy desarrollados (autos, ingeniería, química) y un extenso tejido de PYMES. Sin embargo sus tasas de crecimiento eran negativas desde el año 2000 y estaban muy por debajo de la media de la Unión Europea. Desde que acabó el proceso de reunificación en 1994, el crecimiento anual medio hasta 2002 fue de un 1.6%, el menor de Europa.

1. El este seguía sin presentar todas esas fortalezas estructurales con un consumo todavía deprimido y con los alemanes del oeste pagando impuestos especiales para financiar al este.

2. Existía una gran incertidumbre sobre su papel en una economía global. El PIB de EE. UU. era cinco veces más grande que el de Alemania y el gap se iba ampliando cada vez más.

3. Se enfrentaba a uno de los sistemas laborales más caros, rígidos y proteccionistas del mundo: El coste laboral unitario era un 13% superior al de EE. UU., 43% más alto que en Reino Unido y 59% más alto que en España.

4. Sus grandes bancos necesitaban un proceso urgente y drástico de reestructuración. La bolsa de Frankfurt había caído en los últimos años más que la de otras plazas como Londres, París o Nueva York.

5. Informes de la OCDE lo situaban entre los peores puestos en cuanto a calidad en el sistema educativo entre los 30 países más ricos del mundo.

6. Se produjeron además escándalos políticos como el del canciller Helmut Kohl; Organismos de Transparencia Internacional lo situaban en el puesto 18, después de Chile.

Sin embargo, el canciller Schröder, en su segunda legislatura llevó a cabo importantes reformas fiscales, reformas en el mercado laboral, y pensiones que impulsaron el nuevo modelo de crecimiento alemán hasta lo que hoy conocemos.

En España, aunque todavía quede camino por recorrer, hemos recuperado la confianza internacional a través de progresos: mejora de la  balanza por cuenta corriente, reducción de costes laborales, reforma del sistema financiero… todo ello reflejado en la reducción de prima de riesgo y revalorización del Ibex .Parece lógico esperar ciertas correcciones sobre los niveles actuales; sin embargo, si la publicación de resultados de las compañías valida poco a poco las  valoraciones, las subidas podrían continuar, apareciendo nuevos puntos de referencia.

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