¿A qué jugamos?


Si la semana pasada me atreví a poner etiquetas a los jugadores, hoy creo justo darle un vistazo a lo que jugamos. Existen dos versiones sobre los juegos y dos grupos bien definidos.

Los opositores argumentan que el tiempo que se emplea en los videojuegos no se invierte en educación o actividades más positivas. También defienden que se favorecen conductas agresivas, egoístas y violentas, en detrimento del uso de la imaginación, la creatividad y las habilidades sociales.

Los defensores destacan que en algunos casos los juegos pueden ofrecer sentido del dominio, control y cumplimiento. Y que su efecto catártico puede llevar a reducir otras conductas problemáticas como vandalismo, consumo de tóxicos, etc.

Algunos géneros promueven y desarrollan la coordinación y la visualización espacial. Elevan la autoestima y pueden constituir una preparación en los requisitos cognitivos de la tecnología informática.

De cualquier manera, si los videojuegos son o no positivos o dañinos nos puede llevar horas de estudio y análisis, pero creo que siempre está el factor individual, ya que cada uno de nosotros reacciona de distintas maneras ante los mismos estímulos y situaciones y las respuestas dependen del carácter, el entorno, las experiencias vitales previas (tanto propias como ajenas). En definitiva, son aguas muy profundas y no siempre mansas.

 

En cuanto a qué jugamos, podemos resumir cuatro modalidades de videojuegos:

-Juegos de Arcade

-Juegos de Simulación

-Aventuras Conversacionales

-Reproducciones de juegos de mesa

 

Juegos de Arcade: Su principal característica es que tienen un ritmo rápido de juego (se exige toda la atención al juego), exigen tiempos de reacción mínimos, atención focalizada y un componente estratégico en segundo plano (aunque resulta muy sencillo y no varía de una partida a otra). Unos ejemplos clásicos son el PAC MAN (o Come Cocos) y el  SPACE INVADERS (Mata Marcianos).

Entre los juegos de Arcade encontramos los juegos de plataformas, juegos de laberintos, juegos deportivos y juegos de “dispara y olvida”.

 

 

 

 

 

 

 

 

Juegos de Simulación: en estos juegos se asume el mando de situaciones o  tecnologías específicas. Podemos pilotar un avión, un fórmula uno, decidir el desarrollo de una ciudad o una civilización, o sentir la presión que envuelve a un equipo médico en una operación a vida o muerte.

Se requieren estrategias complejas y cambiantes, así como planificación  de una partida a otra y conocimientos específicos acerca de la simulación. Algún ejemplo es el Flight Simulator o Sim City. Además, este tipo de juegos se desarrollan en largos periodos de tiempo, ya que una partida puede durar días o incluso semanas.

 

 

 

 

 

 

Juegos de Estrategia:  En estos juegos solemos adoptar una identidad específica conociendo el objetivo final del juego (son personajes que se alimentan de la literatura y el cine), el juego se desarrolla mediante órdenes y poseer objetos que aparecen en sus diferentes escenarios y que serán necesarios en momentos claves.

En este grupo en los últimos años han logrado una gran difusión los juegos de rol donde los personajes se mueven en ambientes medievales y oscuros, con características fantásticas, animales mitológicos, hechiceros, etc.

Para este género se requiere una elevada dosis de constancia y manejar estrategias a soluciones de problemas flexibles y originales.

 

 

 

 

 

 

Reproducciones de juegos de mesa.  Estos juegos utilizan la tecnología para sustituir a los tableros, cartas, dados y fichas. El ejemplo más evidente son los juegos de ajedrez, monopolio, Trivial Pursuit, casino y cartas en general.

Este género adopta un papel secundario entre los jugadores y son más usados por los usuarios de ordenador.

 

 

 

 

 

 

No ha sido mi intención dar una cátedra o ponerme académico, y siento si estas dos semanas os he aburrido con la teoría, no os preocupéis, la semana que viene regreso a los orígenes y os contaré mis sensaciones en el sofá con algún título de los que me han enganchado.

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