¿A qué hay que prestar atención ahora?


Estados Unidos y China han firmado la primera fase del pacto para poner freno a la escalada arancelaria, cuyos detalles no se harán públicos. Lo que sabemos –tal y como revela Patrick Zweifel, economista jefe de Pictet AM- es que EE.UU. mantendrá aranceles del 15% sobre 120.000 millones de productos chinos. Entre los compromisos adquiridos por China se encuentran compras adicionales de 200.000 millones de dólares, incluidos 32.000 millones en productos agrícolas. China debe detener la venta de productos pirateados y aplicar sanciones penales y dejar de presionar a compañías estadounidenses que invierten en el país para compartir tecnología. EE.UU ha sacado a China de la lista de países que alteran de manera artificial su moneda.

Esto significa que, con la guerra comercial entre EE.UU. y China despejándose y la resolución del Brexit mostrando una cada vez mayor visibilidad sobre la manera en la que va a producirse, los inversores deben fijar su mirada en otra serie de asuntos totalmente diferentes a los de 2019.

1. En el listado de nuevas preocupaciones, la primera que ha saltado a la palestra es la escalada bélica en Oriente Medio entre EE.UU. e Irán. El conflicto no es baladí, sobre todo por las repercusiones que puede tener para el petróleo, la sangre que corre por las venas de la economía mundial. “Los eventos geopolíticos son un factor a vigilar”, reconoce Azad Zangana, economista y estratega senior de Schroders. Y es que las consecuencias de una guerra abierta en la región podría tener importantes ramificaciones en todo el universo de activos, incluyendo el billete verde. “El conflicto ha hecho que el dólar se haya beneficiado aunque podría materializarse cierta debilidad cuando el sentimiento de riesgo mejore”, señala Esty Dwek, responsable global de Estrategia de Mercado en Natixis IM Solutions.

De acuerdoc con Olivier de Berranger, director de Gestión de Activos de La Financière de l'Echiquier, "el impacto más directo debería ser una subida importante del barril de petróleo, junto con un mayor apetito por los activos refugio, con el oro en primer lugar. Se calcula que una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo pasan por el Estrecho de Ormuz. Y esto representa el 41% de las importaciones chinas. Un bloqueo del estrecho se traduciría por un alza repentina de la inflación".

BlackRock ha situado los riesgos geopolíticos en su punto de mira en 2020. “Las tensiones entre EE.UU. e Irán se han intensificado con rapidez en las últimas semanas, lo que nos recuerda que los riesgos geopolíticos siguen siendo elevados en numerosas vertientes, incluso pese a que, a nuestro juicio, la coyuntura para los activos de riesgo resultará relativamente positiva este año. El conflicto comercial entre EE.UU. y China —el riesgo geopolítico de 2019 por excelencia— ha entrado en punto muerto, si bien prevemos que la rivalidad estratégica entre ambos países persistirá. En nuestra opinión, los bonos del Tesoro de EE.UU. resultarán clave como elemento estabilizador de las carteras”, afirman.

2. En la medida en que las noticias sobre EE.UU. y China amainen, el foco de los inversores debería volver a posarse en los fundamentales. “El año pasado los protagonistas fueron los estímulos en todo el mundo y el hundimiento de los tipos de interés. Este año depende en gran medida de que estos dos catalizadores se traduzcan en una mejoría del crecimiento. A este respecto, los últimos datos permiten albergar cierto optimismo. Los inversores deberían estar atentos a los datos de actividad, no a los tuits de Trump. Eso significa mantener una opinión favorable pero selectiva sobre los activos de riesgo”, destaca Ian Samson, miembro del equipo de gestión de fondos de Fidelity. Por ahora, el mercado no descuenta un riesgo para la economía, pero los inversores parecen estar buscando la confirmación a través de los datos macroeconómicos de que la recuperación prevista está en marcha.

Tal y como señalan desde J.P.Morgan AM, el índice Institute for Supply Management (ISM) manufacturero correspondiente a diciembre cayó a 47,2, incumpliendo el consenso previsto y manteniéndose por debajo de la cota de 50 que indica expansión. Sin embargo, el dato no manufacturero más reciente del ISM, que alcanzó el nivel de 55, proporcionó cierta garantía, junto con un contexto laboral cada vez más favorable. Creemos que prevalecerá un crecimiento constante a medida que disminuya el riesgo de recesión y es probable que el mercado se muestre más convencido al respecto si los datos macroeconómicos continúan avanzando en la dirección correcta”, apuntan.

3. La política monetaria. Y, especialmente, la que se aplique en EE.UU en un año de elecciones presidenciales, otra de las grandes incertidumbres que tendrán que afrontar los mercados, incluyendo la deriva que tome el proceso de destitución en marcha. En lo que respecta a la Fed, en DWS consideran que Jerome Powell no tiene intención de variar los tipos de interés. “No se arriesgará a generar controversia subiendo los tipos de interés en un año electoral. Aun así, habrá quien considere que mantener las tasas en los niveles actuales es, en sí misma, una decisión controvertida. El presidente de EE.UU., sin ir más lejos, defiende la necesidad de más estímulos, a pesar de que el empleo se encuentra en mínimos históricos. Así que, si ni la Fed ni el BCE tienen previsto subir sus tipos de interés este año ni aplicar rebajas sorpresa como hicieron en 2019”, señalan.

4. Malestar social en todo el planeta. Charles de Quinsonas, gestor de M&G Investments, recuerda que las violentas y masivas protestas en Chile tras una subida de las tarifas del metro pillaron por sorpresa a la mayoría de los inversores en 2019. “El año pasado fue escenario de una serie de manifestaciones sin precedentes contra la corrupción, la desigualdad y regímenes apolillados en países como el Líbano (su primer ministro acabó dimitiendo), Sudán (el presidente Omar al-Bashir fue derrocado tras un golpe de estado propiciado por protestas masivas), Argelia (el presidente Bouteflika dimitió tras 20 años en el poder), Irak (dimisión del primer ministro), Bolivia (Morales dimitió tras protestas), Puerto Rico (dimisión de su gobernador), Irán y Colombia (protestas masivas), Argentina (cambio político), Hong Kong...”, enumera.

El caos es que la tendencia comenzó con la crisis financiera global, pero se aceleró claramente en 2019, y aunque cada protesta tiene su propia dinámica, todas ellas comparten en cierta medida la misma reivindicación de cambios fundamentales en el sistema. “¿Descuentan los mercados financieros el auge estructural del populismo procedente del descontento social? Cabe esperar más en 2020, y los inversores no son inmunes a nuevas sorpresas como las protestas en Chile”, indica el experto. Esto es lo que en la industria se conoce como los know unknows o, lo que es lo mismo, ser consciente de que este año, como ocurre en todos, se producirán hechos completamente imprevistos, que cogerán de improviso a los inversores y cuyo impacto en los mercados es imprevisible.

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