A más presencia de la mujer, mejor comportamiento en bolsa


La discriminación de género en el ámbito laboral sigue siendo una de las grandes lacras de la sociedad. Afecta de lleno a las posiciones que ocupan las mujeres en la jerarquía de las empresas y también a la remuneración, donde se aprecian diferencias salariales incluso en puestos que conllevan las mismas responsabilidades. La concienciación sobre la necesidad de que exista igualdad entre hombres y mujeres tiende a aumentar, algo que se está viendo acentuado por la cada vez mayor importancia que los inversores (sobre todo institucionales) están dando a todo lo relacionado con el buen gobierno corporativo.

Ahora, lo interesante de esto es que ya no es solo una cuestión de justicia, sino que también ejerce una influencia sobre la rentabilidad de las compañías en bolsa. “El hecho de tener más mujeres en puestos directivos o en el consejo de administración está asociado con una rentabilidad superior de la empresa en relación a su sector”. Es la conclusión a la que han llegado en el equipo GS Sustain de Goldman Sachs Asset Management tras analizar el comportamiento registrado por las corporaciones durante una década (2008-2019).

“En general, el hecho de emplear a más mujeres está vinculado a unos mejores resultados de la compañía en el mercado”, explican Sharon Bell, Guillaume Jaisson, Peter Oppenheimer y Lilia Peytavin, autores del trabajo.

Quizás la parte más relevante del estudio realizado, que han publicado bajo el título Womenomics, es que, a mayor presencia de la mujer en puestos altos de responsabilidad, mayor es el gap que separa a las empresas del cuartil más alto (aquellas donde la presencia de la mujer en los consejos de administración es mayor) del más bajo (donde es inferior). “Independientemente de los períodos de tiempo que tomemos en consideración, cuanto mayor sea la representación de las mujeres en los niveles más altos de la empresa, mayor es la mejora del rendimiento de la compañía por tener un porcentaje de mujeres en el consejo más elevado”, subrayan.

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Los autores del estudio revelan que no encontraron una relación directa entre mayor presencia de la mujer y mayor ROE de la empresa. También que, aunque el resultado (más mujeres = mejor rendimiento) es bastante robusto para los distintos períodos de tiempo analizados, no funciona en todas las industrias, como sucede por ejemplo con el sector tecnológico. Por último, reconocen que ese rendimiento superior de los precios de las acciones donde la presencia de la mujer es mayor puede ser resultado de los flujos hacia los fondos ESG destinados a la medición de la diversidad. “Esto es muy difícil de identificar y separar”, indican.

Dicho esto, en el estudio destacan que existen muy buenas razones para mejorar la diversidad de género, incluso si las medidas de rentabilidad bursátil superior no son convincentes. “La atención de los inversores y el sector de los fondos de inversión se centra cada vez más en los factores ESG, lo que significa que no mejorar la diversidad de género podría ser perjudicial, añadiendo una prima de riesgo al precio de las acciones o, directamente, llevando al inversor a no invertir en ella. Además, está el riesgo de cola general y la publicidad adversa que podría provocar no tener una fuerza laboral diversa”.

Por último, también está el deseo y deber moral, independientemente de cuál sea el beneficio económico, de garantizar la igualdad de oportunidades para todos. “Todo esto puede parecer una razón endeble frente a lo que supone una gran rentabilidad o un mejor comportamiento de las acciones de la compañía en el mercado de renta variable, pero la cuestión puede darse la vuelta: un mayor número de mujeres en todos los niveles de la compañía no disminuye el rendimiento y puede perfectamente aumentarlo. Así que tomar una postura moral y ética con respecto a este tema no entraña coste alguno”, concluyen.

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