“A largo plazo, al inversor no se le recompensa por asumir más riesgo”


“Asumir más riesgo en una cartera significa darle al fondo un mayor potencial de subida, pero también ampliar el potencial de pérdidas, lo cual no es una estrategia muy inteligente en según qué momentos de mercado”. Así lo asegura Stephan Vakker, gestor de productos senior en Nordea, quien considera que “a largo plazo, al inversor no se le recompensa por asumir más riesgo”. En opinión del experto, “si confeccionamos una cartera en la que incluyamos activos de bajo riesgo, menos volátiles y más aburridos, a largo plazo podemos recoger los mismos retornos que otra clase de productos”.

En una presentación celebrada en Madrid, Vakker aseguraba que, con independencia del perfil de inversión y del riesgo, los inversores deberían tener una cartera diversificada, ya que esto es lo que contribuye de una manera más eficaz a disminuir el riesgo total. En este sentido, la estrategia del Nordea 1-Stable Return Fund pasa por confiar en un proceso cuantitativo que le ha permitido generar rentabilidades consistentes y estables a lo largo del tiempo. “El objetivo es garantizarles a los inversores que no habrá pérdidas significativas”, asegura el experto.

En lugar de tratar de predecir al mercado o asignar inversiones dentro de las distintas clases activos, el equipo se centra en asignar el riesgo. De hecho, consideran el riesgo como un factor de entrada, dentro del proceso de inversión, no como un resultado. O, lo que es lo mismo, el equipo trabaja con un presupuesto de riesgo que se emplea para diseñar la distribución de activos. Una vez hecho esto, se determinará la cartera óptima que desarrolle la rentabilidad más alta para un determinado nivel de riesgo. En este aspecto, el presupuesto de riesgo está basado en el hecho de que la probabilidad de pérdidas debería rondar el 3% en un periodo de inversión a tres años.

“A lo largo de los próximos tres años, la probabilidad de que el fondo pierda dinero es muy baja. La rentabilidad podría estar entre el 2,5% y el 5%. Desde el punto de vista del partícipe, el inversor puede esperar un determinado resultado al ser un producto estable y conservador”, afirma Vakker. A la hora de hacer la asignación, el gestor reconoce que el capital se reparte entreactivos estratégicos, tácticos y mixtos tanto de renta variable como de renta fija. “Cuando analizamos los activos, tratamos de minimizar los posibles pérdidas que pudiésemos sufrir. La gestión del riesgo es clave”.

Estrategia en renta fija y renta variable

El 45% de la cartera está invertida en activos de renta fija con rating triple A. “Nos centramos en el riesgo y la preservación del capital. Buscamos activos seguros, estables, que incluso podrían calificarse de aburridos, como deuda pública o emisiones hipotecarias danesas”, asevera. Vakker afirma que basan su análisis en horizontes temporales de siete, 10 y 30 años. “La idea es tener perspectivas a largo y a corto plazo, para hacer una combinación de ambas”, indica el gestor. Asimismo, reconoce “estar empezando a tomar posiciones en deuda emergente, si bien de una manera muy cautelosa. Apostamos por países de los que nos fiamos, como Brasil o Turquía”, asegura.

Una estrategia muy similar sería la que seguirían en renta variable, clase de activo en la que invierten el 42% de la cartera. “Tenemos en cartera 104 empresas de todo el mundo, 90 de ellas muy conocidas”, afirma. Entre ellas, nombres como Microsoft, J&J, Novartis, Google, China Mobil. “También aparecen empresas españolas como Red Eléctrica, Enagás o Mapfre”. En esta parte de la cartera, Vakker asegura buscar “empresas líderes a nivel global, aburridas… "La valoración es un buen punto de partida, aunque hay otros aspectos importantes como los cambios en el sentimiento del inversor".

Ir hacia la renta variable cuando todo el mundo sale de ella ha resultado ser para nosotros una estrategia muy exitosa”, afirma el experto. “Cuando los mercados pierden del norte e inviertes, puede resultar duro durante algunos días, pero a largo plazo da resultado”. La estrategia de la gestora se centra en invertir en acciones de empresas que cumplan ciertas características, entre ellas “el hecho de tener unos niveles de ingresos y ganancias hiper estables, que no dejen margen a la sorpresa y que, cuando las cosas se ponen muy feas, hagan de esta clase de compañías una inversión atractiva”, sentencia.

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