A la periferia y más allá…


Tras la caída del telón de acero en 1990, las economías emergentes de Europa han tenido periodos en los que se les ha ignorado y otros en los que han sido el centro de atención. En los últimos veinte años estos países han cambiado su modelo de gobierno centralizado por políticas más liberales. Por este motivo, teniendo en cuenta al actual estancamiento económico de Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea, es muy probable que los países del Centro y el Este de Europa vuelvan a estar en el punto de mira de varios inversores.

Los países de la región tienen unas expectativas de crecimiento un 2,6% mayor al de la Unión Europea, las cuales se ubican en el 1,7%, y se espera que esa diferencia aumente en 2011 (a 3,8% y 2.2%, respectivamente). Europa central y del este se caracteriza por tener una deuda pública mucho más baja y una demografía mucho más atractiva. Con trabajadores capacitados, dispuestos a trabajar a costes más baratos, es normal que varias empresas se vean atraídas por este mercado.

Rusia es la economía emergente europea más importante por su tamaño, su riqueza en recursos naturales, su población de 140 millones de habitantes y su PIB, que representa un 2.7% del total mundial. Su deuda pública está entre un 7 y un 8%, infinitamente más baja que la de los países de la Unión Europea. A pesar de la gran dependencia de su economía en la exportación de petróleo – que provocó una caída del 7,9% en su PIB en 2009 - el país se está recuperando. La subida del precio del crudo ha mejorado el nivel de exportaciones, aumenta el empleo y su demanda doméstica en el último trimestre de este año alcanzó el 6.3%, superando a la media europea de 4,3%.

La suma de políticas estabilizadoras, crecimiento doméstico, bancos sólidos y una moneda fuerte han sido las claves del fuerte rendimiento de los países del centro y este de Europa. Las bolsas de Turquía, Polonia, la República Checa y Rusia han crecido con fuerza este año. Forbes considera que estos son los países del Este de Europa cuyos mercados de renta variable resultan más baratos. Mientras que el PIB per cápita siga siendo mucho menor que el de la Unión Europea, seguirá considerándose un mercado de renta variable muy atractivo. Dicho esto, no hay que olvidar que el rendimiento de estos países estará muy ligado a la recuperación de su vecino, la Unión Europea, el mercado al que más exportan sus productos.

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