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A la cuarta va la vencida: reacciones a la inclusión de acciones clase A en el MSCI Emerging Markets


Después de tres rechazos consecutivos, el proveedor de índices MSCI ha optado en su última revisión anual por incluir acciones clase A de China en el MSCI Emerging Markets. Del universo de más de 4.000 valores que compone el parqué de Shanghái, se incluirán 222 valores de gran capitalización entre mayo y agosto de 2018, de manera que este mercado representará un 0,73% del indicador.

“Durante los próximos 14 meses, se necesitará reequilibrar las carteras para encajar con la nueva ponderación del índice, y algunas instituciones ya han empezado la reasignación en anticipación del cambio”, observa Kevin D. Anderson, responsable de inversiones en Asia Pacífico de State Street Global Advisors. Anderson recuerda que el proveedor hará un ajuste gradual, “reflejando quizá las preocupaciones persistentes en torno a problemas estructurales”. Aunque la ponderación inicial será del citado 0,73%, “hay potencial para incrementar la asignación con el paso del tiempo, dependiendo de que se cumpla con ciertas condiciones en el futuro”.

Raymond Ma, gestor de Fidelity, afirma que la inclusión “no supone una gran sorpresa para los actores del mercado”, aunque sí la valora positivamente, “ya que dará mayor flexibilidad a la hora de invertir en el universo de las acciones A”. Además, indica que este movimiento “es un hecho muy simbólico, ya que supone una importante mejora en el acceso al mercado de acciones A para los inversores extranjeros de todo el mundo, que se espera que a partir de ahora hagan un seguimiento más pormenorizado de los mercados chinos”.

El experto vaticina que la representación del mercado de acciones clase A en el MSCI Emerging Markets dé un impulso al sentimiento del mercado y a la liquidez, de manera que contribuya en el medio a largo plazo a incrementar el volumen de capitales que atraiga este mercado. Más a largo plazo, prevé asimismo que se reduzca la brecha de valoración entre las acciones A y las acciones clase H (las de la Bolsa de Hong Kong, a las qué sí tenían acceso los inversores extranjeros). “En general, se espera un mejor comportamiento relativo de las blue chips y las acciones de gran capitalización con políticas de dividendos estables dentro del mercado de acciones A”, detalla Ma.

“MSCI ha decidido incluir solamente a compañías chinas de gran capitalización y ha dejado fuera a las acciones cotizadas dualmente que forman el índice MSCI China para así poder reducir las exposiciones duplicadas”, aclara Nick Yeo, director de renta variable de China y Hong Kong en Aberdeen. Éste añade que el proveedor también ha excluido a los valores que hayan tenido suspensiones superiores a los 50 días durante el último año, por lo que “limitan el número de acciones susceptibles de ser seleccionadas a solamente 169, lo que representa un 5% de todas las compañías que cotizan en la China continental”. Es decir, que en realidad la representación de las acciones A representen en el MSCI Emerging Markets supondrían solo un 0,5% del total.

Yeo indica que esta medida “supondrá que entre 5.000 y 15.000 millones de dólares se dirijan a acciones A a través de fondos de gestión pasiva que replican el MSCI Emerging Markets, una cantidad muy inferior en un contexto de capitalización combinada de casi 7 billones en las bolsas del interior”.

El experto de Aberdeen coincide con el de Fidelity en su expectativa de que la inclusión fomente una mentalidad institucional a más largo plazo: “La participación extranjera se vería incrementada y expondría a los equipos directivos locales a los estándares globales de contabilidad. Además, el activismo accionarial positivo ayudaría a mejorar la rentabilidad y el reparto de beneficios”.

Actualmente, todos los fondos que invierten de forma global en mercados emergentes suman un patrimonio de 835.000 millones de dólares, según datos de Thomson Reuters. Detlef Glow, responsable de análisis en EMEA de Lipper, aclara que “dado que estos fondos no replican pasivamente al índice, es difícil estimar cuántos de estos activos serán reasignados a acciones clase A una vez que formen parte del índice”.

Antecedentes

Edith Southammakosane, analista de ETF Securities, recuerda que las razones por las que MSCI rechazó incluir estas acciones en anteriores revisiones se remitían principalmente a “obstáculos al acceso al mercado y a problemas de gobernanza”, aunque ya el año pasado el proveedor admitió que las autoridades chinas habían realizado esfuerzos para mejorar las condiciones del mercado.

“Muchos de los obstáculos en la propuesta original debatida hace tres años se han eliminado de la propuesta debatida ayer”, continúa la analista. Cita por ejemplo la preocupación en torno a los límites a la repatriación de dinero invertido en acciones clase A, que se ha eliminado al introducir Stock Connect (un sistema que permite conectar la cotización de las bolsas de Shanghái, Shenzhen y Hong Kong).

Southammakosane indica que aún no se ha detallado la agenda de MSCI para remodelar el índice, aunque éste “podría beneficiarse en el corto plazo de este resultado positivo”. El analista comenta que, en el largo plazo, “una recuperación sólida del PMI chino que se basara en una agenda de reformas creíble sería un apoyo más fuerte para el índice”.

Este paso también ha tenido buena acogida institucional, representada en este caso por ALFI, la Asociación de la industria de fondos de Luxemburgo. Marc- Andre Bechet, Director de Legal y Fiscalidad, ha recordado que “los fondos de Luxemburgo fueron los primeros fondos europeos en hacer uso de Stock Connect, en diciembre de 2014 para la conexión entre Shanghái y Hong Kong y en diciembre de 2016 para Shenzhen y Hong Kong”. Además, recuerda que ya se venían utilizando los esquemas QFII y RQFII desde 2002 y 2013 respectivamente. Por todos estos datos, Bechet afirma que “los fondos de inversión de Luxemburgo están idealmente posicionados para tomar ventaja de esta nueva y estratégica oportunidad”.

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