31=666


Lo Mejor de la Semana. Blog de María Folqué y Montserrat Formoso

Ay Comey hijo, pero en qué jaleo nos has metido. Que sí, que eres del FBI y tienes una chaqueta muy molona con letras amarillas, donde pone eso: FBI. Esa chaqueta y el chándal bolivariano nos parecen grandes candidatas al fondo de armario soñado, en compañía del bolso Birkin y del little black dress, no podemos negarlo. Si no te decimos que no, pero hijo, vaya movida. Nos hemos estado informando en plan estadístico, porque para eso nos dedicamos al análisis. La probabilidad de la victoria de Donald está en un 31%. ¡Aha! Dirán ustedes, pues no es para tanto.

Bueno, pero es que esa misma cifra, el nuevo 666, era la probabilidad del Brexit. Toma 31%. Así que estamos un poco nerviosas. La democracia este año está llena de sorpresas. Y no es que esté bien ir dejando mails secretos por ahí, en los ordenadores de bad hombres, pero que quieren, nosotras somos así, las sorpresas más que cansarnos, ya nos asustan. Aunque visto lo visto, lo que está claro es que los mejicanos merecen disculpas. Que les llamen pervertidos con lo que tienen en casa los americanos, eso, eso es mucho morro.

Pongámonos poéticos y consolémonos con el efecto reparador que ejerce el paso del tiempo. Y si no, el pragmatismo forzoso. Y ya si no, el impasse que puedan ejercer los tribunales. Porque ahí tenemos a la libra celebrando que no solo el BoE no movió tipos y dibujó un escenario más positivo de la economía británica, sino que el Brexit ha de ser aprobado en el Parlamento. El referéndum no es suficiente para poner en marcha el divorcio de Europa. ¿Marcará el principio del fin del Brexit? No parece muy probable que el proceso se dé la vuelta pues va costar ver a unos políticos votando en contra de lo que han votado sus ciudadanos, al menos a mano alzada y con la cara descubierta.

Detrás del trajín con el que andan por Downing Street está Gina Miller, la mujer más odiada por el 51,9% de los votantes pero ganadora moral del momento. Las antipatía que despierta la señora Miller se extiende a la City, donde la llaman la “viuda negra” y acusan de querer cargarse la industria: la señora tiene una fundación que promueve la transparencia en el cobro de comisiones por parte de los fondos de inversión. Puede que una buena jugada marketiniana cuando ella, junto con su marido, Allan Miller, están al frente de la gestora SCM Private. Por lo visto la lanzaron a mediados de 2009 después de los “problemas” de liquidez con los que se encontraron unos meses antes. La crisis les pilló en Panamá, en un viaje de tres años viajando por el mundo.

Que es exactamente lo que nosotras vamos a hacer si ocurre lo que ocurre...

Buena semana

 

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