"2011 va a ser el año de los bonos convertibles"


Hace tres años, Schroders decidió confiar sus estrategias de convertibles global y asiática a la boutique suiza Fisch Asset Management, una de las principales especialistas independientes en esta clase de activos en Europa. En 2010, la gestora británica entró en el capital de la suiza con un 10% del accionariado y continúan su relación que se plasma en los fondos Schroder Global Convertible Bond y Schroder Asian Convertible Bond.

"2011 va a ser el año de los bonos convertibles". Así de rotundo se muestra Martin Kuehle, de Fisch AM, que ha visitado Madrid recientemente. "Los convertibles no son renta variable más renta fija, la mezcla funciona de verdad. Siempre hay algo en los convertibles que los hace interesantes".

"Actualmente, tienes que estar positivo en renta variable para comprar convertibles ya que siguen a la bolsa, te da el 85% de la protección de los bonos y el 45% del potencial de revalorización de la renta variable", explica. Considera que la inflación no va a llegar a los niveles de los 80, pero sí cree que los bancos centrales preferirán dejar que la inflación aumente a caer en un periodo de deflación. En un entorno de suidas de tipos como el actual, Kuhle considera que los convertibles tienen buen recorrido, pues el gestor cuenta con una opción abierta para vender los bonos.

Pese a ese entorno positivo para los convertibles, Kuhle sigue convencido que la correcta selección de los bonos en cartera es fundamental y cuidar la liquidez de los bonos es clave. "Quieres algo que se pueda comprar, pero también de lo que puedas salir si lo necesitas. Esta ha sido una de las lecciones aprendidas de 2008", dice. En su proceso de inversión, en Fisch combinan el análisis macroeconómico con la selección individual de bonos y en ese proceso, Kuhle destaca el perfil growth que suelen tener las empresas que emiten convertibles. "Muchas de las que recurren a estas emisiones se encuentran en situaciones delicadas que, una vez recapitalizadas por la inyección que supone la emisión de convertibles, consiguen tener éxito y, la mayoría son empresas growth ", dice. Kuhle confía en que este año habrá más emisiones.

El Schroder Global Convertible Bond es un fondo global con 625 millones de dólares en activos bajo gestión. Tiene en cartera normalmente entre 90 y 100 líneas, si bien actualmente cuenta con 122. La delta de la cartera pueda variar entre el 20% y el 80% y actualmente es del 49%, con un rating medio de BB y una duración de 2.3 años. El fondo no tiene límites en su exposición geográfica y está gestionado activamente, así, por ejemplo, el año pasado bajaron su exposición a Asia del 40% al 10%, a favor de posiciones estadounidenses. "Estamos encontrando pocas oportunidades interesantes en Japón y tampoco tenemos nada invertido en los países del sur de Europa", explica Kuhle.

En cuanto a su fondo asiático, desde Fisch consideran que es la mejor manera de tener exposición real a la economía de la zona ya que las empresas en las que se invierten son medianas compañías muy regionales, y no las grandes exportadoras, más ligadas a la evolución de otras zonas del mundo. El mayor riesgo de los convertibles asiáticos es su liquidez, ya que todavía es un mercado relativamente pequeño (60.000 millones de dólares) y las emisiones son estrechas. El Schroder Asian Convertible Bond tiene 160 millones de euros en activos bajo gestión. A dos años ha obtenido una rentabilidad de 18,9% en su clase en euros cubiertos.

Fisch Asset Management es una boutique centrada en clientes institucionales (el 90% lo son) y en convertibles (el 95% de sus 2.900 millones de euros están en estrategias de esa clase de activo). Los hermanos Fisch, fundadores de la gestora, siguen en el día a día de la gestión de la casa que crearon en 1994.

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