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Lo mejor de la semana. Blog de María Folqué y Montserrat Formoso.

Pues como quien no quiere la cosa nos hemos plantado en el blog número 100. Para que luego digan que la chorrada y la tontuna no llevan a nada. Lo que sí hemos detectado es que desde que empezamos tenemos mucha más competencia en estas ramas del saber alternativo. Porque ahora todo es susceptible de ser alternativo. Las mentiras, por ejemplo, ahora son “los hechos alternativos”. Seguro que nuestras abuelas lo llamarían de otra forma.

El caso es que estamos muy contentas, aunque últimamente el mundo nos lo ponga más difícil (momento victimismo). Y no es que no haya escasez de chorradas o tontunas. No, no es eso. Lo malo de ahora es que la gente se las toma muy en serio y claro, es agotador. En fin, que con esto de los 100 posts, nos entra la tentación de marcarnos un momento replicante de “Blade Runner” (qué guapo Rutger Hauer) y decirles que si hemos visto rayos C cerca de la puerta de Tanhausser o las naves más allá de Orión y tal y tal. Lo nuestro es menos poético, lo que más hemos visto ha sido heterodoxia monetaria a porrillo. Una cosa muy bien intencionada con efectos secundarios algo perversos, ya que la menos beneficiada ha sido la sufrida clase media de los países desarrollados, que anda ahora de urna en urna dando sorpresas a una clase política sorprendida ante tanta visceralidad electoral. Nosotras como el bueno de Rutger, esperamos que muchos de esos momentos más extremos se pierdan poco a poco, como lágrimas en la lluvia.

Pero habrá cosas que no se pierdan y perdurarán para diseñar la historia a través de las vitrinas del Museo británico. No es acaso romántico el viaje en tren de una carta de Londres a Bruselas para anunciar que el Brexit ya es una realidad fuera de la isla. Pues no, no lo parece. Nos motivan otros términos más anglosajones: tough, painful, awkward, como ustedes quieran, con el agosto de los best seller en el oficio de la negociación: cómo aprender a negociar en dos años. Dos años que irán en serio a partir de otoño, una vez que se defina quien se sentará en la mesa bajo las banderas de Francia y Alemania. Y mientras que en las costas españolas la amenaza es de escasez de mascotas perrunas, en los Starbucks ingleses lo es de mano de obra. No vemos nosotras al buen British dibujando caritas sonrientes en las tazas de café sin renunciar a su vez a la casa con jardín necesitada de muy buenas propinas.

En la misma sección de las librerías podríamos encontrar uno de los libros de Trump, el que está por escribir. No hablamos del aprende ruso en 80 días, si no del cómo conseguí llevar a cabo la reforma fiscal en EE.UU. que todos esperaban. Después del fracaso, no de tumbar, sino de reemplazar el Obamacare, llega el todo o nada con la reforma impositiva. La última reforma data de 1986 y tardó años en definirse. Trump vs Reagan, ya saben, y la necesidad de encontrar patrones en el pasado.

Aún toca ver cosas que ustedes no se creerían. Se lo iremos contando en los próximos 100.

Gracias por leernos.

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