Winner takes it all o cómo la clase media también está desapareciendo en el mundo empresarial

Winner takes it all o cómo la clase media también está desapareciendo en el mundo empresarial

Ana Palomares

Winner takes it all no es solo una de las canciones más reconocidas del grupo sueco ABBA. En los últimos años estas cuatro palabras han servido también para explicar una pseudo teoría económica que incide en cómo la globalización de la economía y los últimos años de crisis ha provocado que los beneficios empresariales se queden en cada vez menores manos. Eso sí, esa concentración no es tan abrupta como la que se ha vivido a nivel social en estos años de crisis financiera primero, de deuda después  y de rally de activos financieros. Según  el informe World Inequility en 2018 el 1% de la población mundial más rica cuenta ahora con el 33% de la riqueza mundial, frente al 28% que tenía en los años 80. Por el contrario, la clase media, que supone el 40% de la población cuenta con menos del 30% de la riqueza mundial. Y lo peor es que se prevé que de mantenerse la situación actual se llegue a 2050 con un 0,1% de la población más rica controlando más riqueza que toda la clase media junta.

Esta progresiva desaparición de la clase media también está teniendo su reflejo en el tejido empresarial a nivel mundial. Tanto que Robeco ha incluido este winner takes it all en un informe en el que analiza las cinco claves de la Inversión en Tendencias.  “Los estudios demuestran que más del 70% de las compañías que mejor se comportaron hace diez años siguen estando en el mismo grupo diez años más tarde”, afirman en la gestora holandesa, al tiempo que recuerdan que, según un informe realizado por McKinsey muestra que “en el periodo de 2010 a 2014, el 20% de la empresas a nivel mundial acumularon el 90% de los beneficios”.

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Además, resalta que el éxito o el fracaso de una compañía no depende tanto de sus capacidades de negocio como del sector al que pertenece -de hecho, calcula que el 40% del éxito viene por el sector donde esté y el 60% restante por factores internos de la propia compañía- y para avalar esta teoría se basa en otro estudio realizado por Holt y Bergakker que apunta que el 60% o 70% de las mejores empresas de los últimos diez años siguen siendo de las mejores 10 años más tarde al tiempo que entre el 40 y el 60% de las peores siguen estando entre las peores. “Lo importante para nosotros es que este tipo de estudios muestran que son las tendencias a las que se enfrenta una industria en concreto lo que determina los cambios en su productividad en mayor media”, apuntan en Robeco y defienden que es la adaptación de los negocios a las nuevas tendencias lo que está detrás del éxito o el fracaso de las compañías, citando como ejemplo de éxito a las empresas tecnológicas quienes, por cierto, están en la mayor parte de los casos instaladas en suelo estadounidense.

De hecho, es el buen comportamiento de esas tecnológicas americanas lo que está detrás de la gran diferencia de comportamiento que han tenido en los últimos años los mercados de Wall Street y el europeo y, según explicaba recientemente Fernando Fernández, profesor del IE Business School en unas recientes jornadas sobre perspectivas financieras organizadas por el Instituto Español de Analistas Financieros, esa situación requiere una respuesta coordinada de Europa. “Se está fomentando la creación de gigantes que nos obligan a crear nuevos modelos de competencia y la UE tiene que decidir si quiere entrar a ese juego del winner takes it all y eso requiere una respuesta política”, apunta.