Transformación digital y Covid-19: ¿buzón de sugerencias?

Transformación digital y Covid-19: ¿buzón de sugerencias?

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Artículo escrito por Patricia Juárez, consultora del área Unidad Corporativa de Afi y Beatriz Castro, consultora del área de Banca de Afi

Ante la crisis del Covid-19, la mayor parte de los gobiernos están adoptando líneas de actuación que persiguen cumplir dos grandes objetivos. En primer lugar, detener la expansión del virus mitigando su impacto en la salud de la población y, en segundo lugar, contener el impacto económico que se está generando por la necesaria inactividad generalizada. En la mayor parte de los países se han aplicado diferentes medidas o, si se prefiere, distintos niveles de adopción de las mismas, que se definen en función de la gravedad que la pandemia presenta para cada uno de ellos. A nivel europeo, desde el punto de vista financiero, podemos agrupar las medidas en cuatro grandes bloques, como se muestra en la ilustración.

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Más allá de las líneas de actuación indicadas, los distintos Estados de la UE han implementado medidas adicionales o, si se prefiere, distintos niveles de adopción de las mismas, en función de la gravedad que la pandemia presenta para cada uno de ellos. Esta falta de coordinación o de homogeneidad en la respuesta ha dado lugar a muchas divergencias en el gasto fiscal de los gobiernos, como se muestra en la siguiente tabla

Captura_de_pantalla_2020-04-02_a_las_17No obstante, tomando como referencia a China por ser considerada el origen del Covid-19, existe un rasgo diferencial en cómo están combatiendo la pandemia en comparación con Europa: además de medidas financieras y fiscales, se apoyan en la tecnología como herramienta fundamental. Así, en China, encontramos soluciones con un alto grado de sofisticación y otras cuya implementación es más sencilla. Comenzando por las menos complejas, destaca la utilización de robots o drones que se ocupan de la desinfección y limpieza de hospitales, o de otras zonas públicas que se consideran potenciales focos de contagio. Por ejemplo, el fabricante de drones DJI, ha readaptado sus drones para uso agrícola en drones para la desinfección.

Adicionalmente, empresas como Keenon Robotics Co y Shenzhen’s Pudu Technology, han suministrado robots que se encargan de llevar alimentos y medicinas a los enfermos de manera autónoma, recibiendo las órdenes de un operador, con la finalidad de evitar el contacto físico. De esta forma, se ha conseguido contener el número de profesionales sanitarios infectados.

Otro de los temas más controvertidos es la ausencia de coordinación para la adquisición de materiales sanitarios y otros suministros por parte de diferentes organismos. En China, para dar respuesta a este problema de manera eficaz, las empresas Hyperchain y China Xiong’an Group crearon la plataforma Shanzong. Esta solución, basada en la tecnología blockchain, permite trazar las donaciones y la distribución de medicamentos y suministros en diferentes áreas del país, de acuerdo a las necesidades. Sin embargo, la medida estrella de control de la población viene de la mano de la FinTech de mayor valor en el mundo, Ant Financial, anteriormente conocida como Alipay y perteneciente al BigTech asiático más relevante, Alibaba. Esta app ha asignado códigos QR que han registrado los movimientos de la población durante las últimas semanas. Dichos códigos muestran tres colores, verde, amarillo y rojo, en función del riesgo de infección de la persona considerando los lugares donde haya estado. De esta forma, los códigos QR se configuran como la herramienta principal del gobierno, evitando trámites burocráticos adicionales que, además de lentos, no son tan eficientes. Así, las personas con código verde pueden disfrutar de una mayor libertad de circulación, mientras que aquellos asociados a una puntuación amarilla o roja deben cumplir determinadas medidas de restricción de la movilidad.

En España, con carácter general, las medidas adoptadas carecen hasta el momento de un componente tecnológico relevante, revistiendo un carácter tradicional. En los últimos días, comenzamos a ver tímidos intentos de aplicar la tecnología como método de gestión del Covid19. Entre las iniciativas públicas, encontramos soluciones como la página web desarrollada por la Comunidad de Madrid, Coronamadrid (www.coronamadrid.com), que permite autoevaluar potenciales síntomas del Covid-19, tratando de descongestionar el teléfono de atención sanitaria y las urgencias hospitalarias, al igual que su homóloga en Cataluña, Stop Covid19 Cat (www.covid19xat.catsalut.cat).

A esta iniciativa se suma la del propio Ministerio de Sanidad, que ha publicado la Orden SND/297/2020 para desarrollar tres soluciones tecnológicas, con la finalidad de desarrollar (1) una app y un chatbot que permitan realizar autoevaluaciones de síntomas de potenciales contagiados por Covid-19, dando recomendaciones y consejos en función del diagnóstico, (2) un análisis de la movilidad de las personas, en línea con los trabajos iniciados por el INE, en base a los datos anonimizados y agregados proporcionados por los operadores móviles y (3) un punto central de coordinación para la evaluación de otras propuestas tecnológicas por otros organismos y entidades. Pero no solo encontramos herramientas fomentadas por las autoridades, sino iniciativas como plataformas ciudadanas formadas por activistas, empresas, organizaciones sociales y laboratorios de innovación abierta como FrenaLaCurva (www.frenalacurva.net), que se configura como herramienta de geolocalización que permite la colaboración entre vecinos, o las distintas plataformas de crowdfunding, como La Bolsa Social (www.bolsasocial.com) que financia startups que desarrollen soluciones para aplacar al impacto del Covid-19 mediante rondas de inversión colectiva de entre 50.000 y 500.000 euros.

¿Suficiente? Lo cierto es que se necesitan medidas precisas que faciliten la toma de decisiones ante un escenario complejo y cuya implementación sea ágil y efectiva. A nivel europeo, la medida tecnológica más comentada es la avalada por la Comisión Europea, en la que los operadores de telefonía mapearán los patrones de expansión del virus mediante la aplicación de Big Data.

Sin duda, estamos viviendo las consecuencias de formar parte de una sociedad digital y global, en la que las medidas locales no son suficientes para afrontar retos sanitarios y económicos. En este contexto la colaboración y la coordinación se convierten en elementos clave para el éxito, y se reafirma la importancia de la tecnología y de la capacidad de anticiparse a los cambios. En todo caso, parece que (de momento) no es suficiente, pues debemos seguir avanzando en la transformación digital ante los nuevos desafíos globales en los que la incertidumbre es una constante. ¿Sugerencias?