Qué porcentaje de bonos públicos cotiza ya por debajo del objetivo de inflación

Qué porcentaje de bonos públicos cotiza ya por debajo del objetivo de inflación

Ana Palomares

La guerra comercial reiniciada hace apenas dos meses por Donald Trump se ha convertido en el gran riesgo de mercado al que se enfrentan los inversores y los gestores que se encargan de su patrimonio. De hecho, los tuits del presidente de EEUU que encendieron la mecha fueron el precedente de una corrección en los mercados que aún hoy perdura. Sin embargo, eso no quiere decir que el primer semestre del año haya resultado ser negativo para los inversores. Nada más lejos de la realidad ya que según los datos de Bloomberg, los principales índices mundiales han cerrado este semestre con ganancias superiores al 10% en la gran mayoría de los casos y en ese buen comportamiento del mercado se incluyen también las bolsas chinas y estadounidenses.

Sin embargo, los inversores que más contentos deben afrontar este verano no son los que a principios de año apostaron por el mercado de renta variable sino los que lo hicieron por el mercado de renta fija y, más concretamente, por la renta fija gubernamental. Los precios de bonos como el bund acumulan, según los datos de Bloomberg, una revalorización de más del 40% este año, lo que ha dejado su rentabilidad marcando mínimos históricos y en tasas negativas. “Los inversores creen que tener la rentabilidad en negativo en la deuda es el new normal pero no tiene sentido”, apuntaba  recientemente el gestor de M&G, Juan Nevado, quien en una apuesta contrarían ha optado por ponerse corto en este tipo de activos, con la excepción de los de la periferia europea. Al fin y al cabo dice que se consigue seguro con la deuda  pública de los países occidentales es la pérdida de capacidad adquisitiva a largo plazo ya que las rentabilidades reales (las que descuentan la inflación) son negativas en la gran mayoría de los casos.

De hecho, lo raro es encontrar renta fija pública emitida por los países occidentales que supere ese 2% de inflación que se marcan los grandes bancos centrales como objetivo y eso se ve de forma muy simple en un gráfico que acaba de publicar BlackRock. Según el mismo más del 75% de toda la deuda pública da rentabilidades inferiores al 2% o lo que es lo mismo, da rentabilidades por debajo del objetivo de inflación de los bancos centrales.

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Si bien este porcentaje no es el máximo que se ha visto en los últimos años sí es el nivel más alto visto desde mediados de 2016 o, lo que es lo mismo, desde que se votó el referéndum sobre el Brexit. Eso sí, lo previsible es que ese 75% de deuda pública occidental ofreciendo menos de un 2% vaya en aumento en los próximos meses a medida que los bancos centrales confirmen esa política monetaria ultra expansiva al calor de la ausencia de sustos que hay en lo que inflación se refiere. Al fin y al cabo, tal como recuerda Nevado, “si los bancos centrales están dispuestos a bajar más los tipos no es porque estén preocupados por una recesión si no para impulsar el crecimiento económico y porque la inflación se lo está permitiendo”.