Por qué el oro también ha caído en este último crash de mercado

Por qué el oro también ha caído en este último crash de mercado

Ana Palomares

Si hay un activo refugio por excelencia ese es el oro. Es un clásico que en momentos de crisis de las bolsas la inversión en el metal acumule gran parte de los reembolsos que salen de los productos de renta variable cuando aumenta la incertidumbre, lo que acaba repercutiendo al alza en su precio. Sin embargo, la segunda semana del mes de marzo, la misma en la que Wall Street registró su semana más bajista desde 1984 o en la que vimos caídas, y no solo un día, de más del 10% en los principales índices europeos, tampoco fue alcista para el oro. De hecho, el metal amarillo acumula desde el día 9 de marzo una caída del 9,7% situándose en ocasiones por debajo de los 1.500 dólares.

No es la primera vez que el oro no responde en momentos de máximo pánico en el mercado. De hecho, como recordó la semana pasada Juan Ignacio Crespo en su newsletter diaria, durante la crisis de Lehamn Brothers también se vio un movimiento similar en el metal amarillo. “En octubre de 2008, en lo más álgido de la crisis financiera tras la caída de Lehman Brothers, el precio del oro no solo no subía sino que bajaba: en ese mes cayó un 21%. También sucedió algo parecido, aunque con una caída de precio menor, en el octubre del crac de 1987: en los días críticos, el oro cayó un 3%. Todo ello en medio de convulsiones y repentinas subidas de precio también”, apunta el economista.

Evolución del precio del oro en el último mes (en dólares)

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Fuente: Bloomberg. Datos a 20 de marzo

Hay varias razones que pueden explicar por qué esta vez el oro parece no haber funcionado, o al menos no todo lo bien que debiera, como activo refugio. Una de ellas es la naturaleza de esta crisis, que es muy diferente a cualquier otra vista en el pasado. “El oro no ha funcionado realmente, porque el riesgo sistémico sigue sin estar bajo control y los tipos de interés no pueden seguir bajando. Estamos abiertos a considerar el oro (preferiblemente en forma física) en algún momento como una valiosa fuente de diversificación, pero nos sentimos más cómodos acumulando algo hacia los 1.500 dólares estadounidenses en comparación con los recientes máximos cercanos a los 1.700 dólares estadounidenses por onza”, afirman desde Julius Baer.

Otra causa puede deberse a que muchos inversores estén deshaciendo posiciones en oro tras una revalorización muy pronunciada que le llevó a  superar los 1.700 dólares en muy poco tiempo. “Las dos opciones con mayor sentido es, por un lado, que se construyeron posiciones fuertes a principio de año y ahora se están haciendo beneficios de cara a tener cash y poder hacer entradas en renta variable a mejores precios. La segunda es que muchos inversores han tenido que vender para cumplir con los margin calls que hayan tenido de sus posiciones en renta variable”, afirma Tomás García Purriños, gestor de Morabanc AM.

Esta última idea es la que defiende también Michel Salden, Senior Portfolio Manager de Vontobel AM. “Los inversores liquidaron el oro para cubrir las pérdidas en renta variable y para cubrir las margin calls en otras clases de activo. La presión para crear liquidez instantánea explica por qué el oro actúa como una cobertura perfecta bajo una moderada volatilidad del mercado de renta variable, pero no bajo los movimientos extremos vistos en las últimas semanas”, afirma este experto.

¿Quiere eso decir que el oro ha dejado de ser un activo refugio? La respuesta es no ya que sí sigue siendo un activo que ayuda a reducir la volatilidad de la cartera sobre todo a largo plazo, “Es importante entender que un refugio no siempre tiene por qué hacer lo contrario que haga el mercado, sino que en general sencillamente debe reducir la volatilidad de largo plazo manteniendo el rendimiento. En momentos como el actual, en el corto plazo la correlación entre activos aumenta y la diversificación no funciona”, afirma Purriños.

De hecho, según recuerdan desde el World Gold Council, en lo que va de año el oro sigue siendo uno de los tres activos que mejor comportamiento están teniendo. "Creemos que, hasta ahora, el oro ha desempeñado un papel importante en las carteras como fuente de liquidez y garantía. Y esperamos que sirva como un refugio seguro a largo plazo. El oro también experimentó retrocesos al inicio de la crisis financiera mundial, cayendo entre el 15% y el 25% en términos de dólares estadounidenses un par de veces durante 2008. Pero a finales de ese año, el oro fue uno de los pocos activos - junto con los tesoros de los EE.UU - que registró retornos positivos", afirman desde este organismo.

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