Los siete pecados capitales que pesan en la óptima construcción de las carteras

Los siete pecados capitales que pesan en la óptima construcción de las carteras

Funds People

A la hora  de invertir, sobre todo a través de fondos de inversión, la recomendación de los expertos es clara: hay que tender a considerar la inversión con un enfoque de medio y largo plazo adaptado a cada perfil de riesgo del propio inversor. Sin embargo, esta tarea que puede parecer de lo más sencilla no es fácil de lograr en un mercado que tiende a ser cada vez más volátil. Estos son los pecados en los que puede incurrir un inversor y que debería tratar de evitar para mantener sus objetivos de inversión, según la gestora Aberdeen Standard Investment.

1. Lujuria

En este mundo acelerado, el deseo de satisfacción instantánea puede cegar. La perspectiva de la ganancia inmediata invita a invertir ”a corto” en un sector activo – a menudo con consecuencias desastrosas – o de seguir ”la moda” del mes mucho después de que haya pasado la oportunidad de obtener beneficios. Igualmente, la tentación de realizar ganancias puede provocar que los activos de calidad sean vendidos mucho antes de que lleguen a su valor de mercado.

Entrar y salir de los mercados puede sonar tentador para la inversión activa – pero suele provocar tanto pérdidas como gastos de transacción innecesarios. Un enfoque menos “lujurioso” que permanezca estable durante los movimientos del mercado a lo largo de años, no sólo semanas, casi siempre resulta más fructífero – y más barato – a largo plazo.

2. Gula

En un mundo tan sobrecargado de noticias es fácil verse inundado de información. Pero el análisis que tiene en cuenta muchas variables no tiene por qué ser el más efectivo. Los escenarios de análisis más simples y disciplinados pueden ser los más sólidos. Contar con la disciplina para eliminar el ruido del mercado también significa resistir la tentación de cambiar el modelo de valoración cada vez que llegue una nueva moda. Muchas personas perdieron fortunas en la burbuja por dejarse atraer por nuevas métricas en lugar de analizar el flujo de caja de la empresa. Ser constante en el modelo de valoración de activos es posiblemente la clave para conseguir beneficios.

3. Avaricia

Tanto en renta variable como en renta fija o inmobiliario, la avaricia de la masa se debe tomar con cautela. Los periodos en los que un sector se dispara y los inversores compran a cualquier precio podría indicar el momento de huir (o vender sigilosamente). Por el contrario, el momento en que el mercado se vuelve loco y vende de manera colectiva podría proporcionar gangas para los inversores inteligentes y selectivos que saben lo que compran y por qué. Sin embargo, la paciencia es lo más importante. Si tienes una fuerte convicción acerca de una empresa o una clase de activo, podría pasar algo de tiempo hasta que otros compartan tu punto de vista. Durante este tiempo, los precios podrían ir en tu contra, lo cual requiere una fuerza mental para mantenerse firme con la posición.

Es necesaria una misma disciplina para mantener una cartera diversificada. Cuando todo el mundo está invirtiendo más en renta variable, es tentador sacrificar la exposición de renta fija. Pero con eso, también podríamos dañar nuestra diversificación del riesgo. Donde sea que inviertas, invierte por las razones correctas.

4. Pereza

Invertir es fácil. Comprender en lo que inviertes es otra historia. De algún modo, la pereza es uno de los mejores pecados. Si elegimos el negocio correcto para invertir, suele ser mejor dejarlo crecer sin preocuparse excesivamente o venderlo indebidamente. Por lo tanto, nuestra moraleja es no ser perezoso en hacer el análisis, pero descansar tranquilamente una vez que se ha tomado una buena decisión a largo plazo.

5.Ira

Los mercados están cayendo en picado, las perspectivas son pésimas y todo el mundo está vendiendo. Pero si tu cartera está diversificada adecuadamente estás como en un oasis de calma. Hay casos extremos en los que la mayoría de activos ha caído en bloque (la crisis financiera de 2008), pero por lo general se trata de altibajos. Si la renta variable baja y se recortan los tipos de interés, tu exposición a renta fija probablemente se mantendrá estable. Por contra, si la inflación parece que va a subir, la exposición a renta variable y materias primas te podría beneficiar aunque tu cartera de bonos pierda.

6. Envidia

El pecado asociado es la pereza y la falta de creatividad. Significa que sólo inviertes en activos que se han comportado bien en el pasado, en lugar de aquellos que podrían hacerlo en el futuro (los valores solo entran al índice tras un periodo de buen rendimiento y salen después de un periodo de bajo rendimiento).

Cuando se trata de construir una cartera ignorar un poco, o totalmente, a los índices, invirtiendo en aquellos valores que ofrecen el mejor potencial de rentabilidad a largo plazo con un riesgo acorde puede ser una buena idea. Esto te proporciona la libertad de invertir in lo que realmente valoras – sin la obligación de invertir en algo simplemente porque forma parte del índice. La rentabilidad de las estrategias modernas de multiactivos se juzga no contra un índice relativo del mercado, sino contra el concepto tangible y absoluto de un retorno sin riesgo.

7. Soberbia

La tendencia natural de confiar demasiado en nuestras propias capacidades es fatal para los inversores. Les lleva a tomar decisiones basadas en información errónea, sobreestimar la exactitud de sus predicciones y creer que no son propensos a los mismos errores de los demás. Como consecuencia, los inversores presumidos suelen cometer los mismos errores una y otra vez. Además, la gente sigue presumiendo aún cuando han cometido errores que manifiestan su falta de juicio. En estas circunstancias, las personas suelen culpar a elementos que no pueden controlar.

Por lo tanto, cuando una cartera sube, el inversor seguramente dirá que es porque él lo hace muy bien. Pero cuando cae, probablemente culpará a los acontecimientos imprevistos. Como sea que te valores y sea tu autoestima, destinar más tiempo a preguntarte por qué podrías estar equivocado, en lugar de buscar argumentos a favor de por qué no lo estás , te podría dar mejor resultado.