La complicada tarea de medir el impacto de las inversiones

La complicada tarea de medir el impacto de las inversiones

Ana Guzmán

En un reciente artículo publicado en Funds Academia explicaba lo que tenía que que tener una inversión de impacto para ser considerada como tal. En esta ocasión analizaré como se mide si una inversión tiene o no un impacto que pueda convertirla en sostenible. Al fin y al cabo, medición e impacto van de la mano y esta última es esencial de cara a evaluar la sostenibilidad de los proyectos y para reportar a los inversores cuál ha sido el nivel de resultado obtenido.

Asimilándolo a la inversión tradicional sería la medición del resultado de un fondo con respecto a su índice de referencia. Y para poder llevar a cabo una adecuada medición, el índice ha de ser lo más ajustado a la política de inversión del fondo ya que si no podríamos decir que estamos comparando “churras con merinas”.  

Diseñar un adecuado reporte de medición de impacto ajustado a cada proyecto o sector es esencial y harto complejo.

No puede ser un mero reporte de datos: ha de servir para tomar decisiones estratégicas en términos de rentabilidad, riesgo y horizonte temporal, así como de acompañamiento. Por eso es importante no sólo determinar el impacto positivo sino el negativo y accidental.

Los resultados han de ser SMARTER (Specific- Específicos, Measurable - susceptibles de ser cuantificados, Achievable – realistas, Results- Oriented – centrados en la consecución del objetivo, Time Bound – en un horizonte temporal definido, Ecologic – sostenibles y Rewarding- que proporcionen un resultado lo suficientemente beneficioso como para en determinados momentos sacrificar o rentabilidad o liquidez.

El proceso de medición consta básicamente de cuatro fases:

1. Estimación de impacto: para saber si el proceso es viable/ rentable (Due Diligence)

2. Planificación de impacto: a través de la estrategia a llevar a cabo.

3. Monitorización de impacto: para mejorar los resultados

4.  Evaluación de impacto: para demostrar el retorno.

La medición es costosa en tiempo y recursos. Además, varía en función de la fase de maduración de los proyectos y los fondos que invierten en los mismos.

A día de hoy hay muchos métodos para medir el impacto, pero ninguno estandarizado en términos de herramientas y marcos de implementación.

La Harvard Business School clasifica las distintas metodologías en cuatro categorías que agrupan los métodos de medición:

·       Métodos basados en rentabilidad esperada: Social Return on Investment

·       Métodos basados en Teoría del Cambio: basados en modelos lógicos que establecen relación entre los inputs/actividades realizadas, output, outcome e impacto (el output X se traduciría en el outcome Y?) Ayudan también a estimar los riesgos y actividades orientadas a mitigarlos.

·       Métodos basados en alineamiento de la misión: miden la ejecución de la estrategia frente a misión y objetivos perseguidos. Usa indicadores de resultados sobre rentabilidad operacional, efectividad de la organización, financieros y de valor social.  ( ie. impact scorecard)

·       Métodos experimentales: aquellos que miden frente a grupo de control y que generalmente son más académicos que prácticos.

El Impact Management Project (IMP) es un foro constituido con la finalidad de trabajar en un consenso global acerca de cómo medir y gestionar las inversiones de impacto. Es una comunidad en la que participan 2.000 organizaciones que debaten, consensuan y comparten las mejores prácticas. De ello hablaremos más adelante.