La búsqueda de rentas aumenta la correlación entre el dividendo y el PER

La búsqueda de rentas aumenta la correlación entre el dividendo y el PER

Ana Palomares

La combinación de tipos al 0%, deuda pública en negativo tanto en plazos cortos como largos  (se calcula que ya hay más de 13 billones de euros) y cupones en renta fija corporativa que en muchos casos no dan ni para ni cubrir una inflación tímida pero en ascenso ha vuelto a colocar a los dividendos como una de las opciones preferidas por unos inversores que siguen demandando productos que les permitan obtener rentas recurrentes.

Las empresas conocen esa necesidad  y eso explica que en los últimos años los dividendos mundiales no hayan hecho otra cosa que crecer como reclamo para seguir ganándose la confianza de unos inversores que cada vez tienen menos razones para mantenerse invertidos en el mercado de renta variable. De hecho, según el último estudio Janus Henderson Global Index, los dividendos totales mundiales ascendieron en el segundo trimestre de este año a los 513.800 millones de dólares, lo que supone un 1,1% de crecimiento interanual y un nuevo récord para ese periodo.

Sin embargo, la alta demanda de dividendos ha provocado el encarecimiento de muchos de los sectores históricamente asociados al pago de remuneración y, sobre todo, a la estabilidad de las mismas, lo que implica que el potencial de la rentabilidad que un inversor puede obtener por un dividendo queda un tanto deslucida teniendo en cuenta el alto precio que debe abonar por incluirlo en cartera. Y más en mercados como el estadounidense, donde la fiebre por dar dividendo se ha empezado a notar en los últimos años a medida que caían los tipos de interés y con ellos la rentabilidad del gran competidor del dividendo, el Tnote- según un informe de Allianz Global Investors entre el año 2000 y el 2018 la proporción de empresas del S&P500 que pagan dividendos ha pasado del 70% al 80% del total- .

Alliance Berstein ha calculado en su blog cuánta prima se está pagando en los diferentes sectores que componen el S&P500 en comparación con el precio medio de cada sector en los últimos 20 años y ha establecido la rentabilidad por dividendo que se paga de media en cada uno de ellos y sí, en líneas generales, a mayor rentabilidad por dividendo, mayor prima.

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No obstante, hay excepciones y éstas corresponden a los sectores que se han visto más castigados por los inversores por ser más sensibles al ciclo económico. Es el caso del sector energético o del financiero. Ambos cotizan con un descuento sobre la media de los últimos 20 años del 10% a pesar de que ofrecen rentabilidades por dividendo medias del 4,3% y 2,4%, muy por encima por tanto del 1,7% de la rentabilidad de la deuda americana. Sin embargo, desde la gestora se preguntan si estos grandes descuentos tienen sentido ya no solo en los sectores con mayores dividendos sin en otros como los servicios de salud, tecnología y comunicación, que también cotizan con grandes rebajas con respecto a su media de los últimos 20 años. “Se comercializan con descuentos en sus promedios a largo plazo. Sus rendimientos de dividendos pueden no ser tan atractivos, pero ¿son los fundamentos en estos sectores realmente tan débiles como implican los descuentos?”, afirman.