Inflación y tipos de interés. ¿Cómo influye lo uno en lo otro?

Inflación y tipos de interés. ¿Cómo influye lo uno en lo otro?

Laura Rey

Tal como se preveía el BCE, en su última reunión hasta septiembre, se despidió sin ningún cambio y sin ningún anuncio de calado. Los tipos de interés permanecen en el 0%, en una Eurozona con la inflación, que según los datos publicados por Eurostat el pasado viernes, se sitúo en el mes de junio en el 0,3%, confirmando así las estimaciones de la oficina de estadística comunitaria. Esta cifra supone un repunte respecto al 0,1% registrado en mayo, pero lejos de la tasa de inflación del 1,3% que se marcó en junio de 2019.

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En el último mensaje antes de vacaciones la máxima representante del BCE, Christine Lagarde, resaltó lo que también estaba previsto, la necesidad de un acuerdo rápido y ambicioso –de cara a la cumbre de líderes europeos que ha tenido lugar este fin de semana- para afrontar el momento crítico que vive la Eurozona ante una crisis sin precedentes ocasionada por la pandemia.

El turno de la Fed será la próxima semana y tampoco se esperan cambios sustanciales en su discurso, ni en esta cita ni en las próximas.  A este respecto, UBS AM en su informe sobre: ¿Qué pasará con la inflación? dibuja cuatro escenarios (alcista; base; estancamiento; estanflación) pero con un nexo común: “en la mayoría de los escenarios, esperamos que la Reserva Federal mantenga los tipos de interés a corto plazo bajos y que los mantenga hasta bien entrado el año 2022”. 

La labor de los bancos centrales en la última década ha cobrado mayor relevancia en el marco de otra de las grandes crisis que se recuerdan. La estabilidad de precios y la estabilidad financiera han sido el objetivo principal de estos organismos. Aunque se ha debatido mucho sobre el papel de los bancos centrales para controlar los precios de los activos y evitar nuevas burbujas, nos centramos en el principio por el que trabajan y por el que basan su política económica: la estabilidad de precios. Desgranamos la relación que existe entre la fijación de los tipos de interés y la inflación y su repercusión en la economía real.

Comencemos respondiendo a las preguntas que nos planteamos:  ¿por qué girar la política monetaria en torno a la estabilidad de precios? La importancia de la estabilidad de precios radica en que esta aumenta el potencial de crecimiento económico y, por ende, favorece un mayor nivel de vida. Y es que influye en factores como la transparencia de precios relativos y la reducción de las primas de riesgo de inflación de los tipos de interés. Además, evita las actividades de cobertura innecesarias y reduce las distorsiones de los sistemas tributarios y de seguridad social. Sin olvidar que también contribuye a la estabilidad financiera e incrementa las ventajas de mantener efectivo. En definitiva, mediante el mantenimiento de la estabilidad de precios, los bancos centrales contribuyen a alcanzar objetivos económicos más amplios.

No obstante, la estabilidad de precios no significa inflación al 0%, el BCE, por ejemplo, fija su objetivo de inflación, y lo que ofrecería estabilidad de precios, por debajo del 2%, pero próxima a este valor, en el medio plazo. Sin embargo, en la actualidad este objetivo está muy lejos de conseguirse como se ha podido ver con los últimos datos publicados por Eurostat. Y esto es motivo de preocupación como argumenta Martyn Hole, Investment Director de Capital Group, "No hemos tenido un período inflacionario durante años y no creo que veamos la inflación a corto plazo - muy pocas industrias tienen poder de fijación de precios - pero la inflación se ha vuelto definitivamente más preocupante (…). A corto plazo el consenso es que la inflación y los tipos de interés serán más bajos durante más tiempo."

¿De qué manera se relacionan inflación y tipos de interés?

La relación causa y efecto que vincula las decisiones de política monetaria con el nivel de precios comienza con una modificación de los tipos de interés oficiales que fijan los diferentes bancos centrales para sus propias operaciones de financiación a las entidades de crédito. Una modificación de los tipos de interés oficiales afecta directamente a los tipos de interés de mercado, influyendo en las expectativas sobre futuras modificaciones de los tipos, lo que afecta a las decisiones de ahorro e inversión de los hogares y de las empresas. Pero no solo eso, sino que también provoca cambios en la demanda agregada, influye en el precio de los activos y tiene efectos  en la oferta de crédito. Todo ello puede desencadenar en un cambio general de la economía en cuanto a la asunción de riesgos. El gráfico que recoge el libro “Política Monetaria del BCE” sirve  de ejemplo para mostrar de manera sencilla de qué manera se articula el mecanismo de transmisión de los tipos de interés a los precios.

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Si bien es cierto que existen otros factores (tal como se observa en el gráfico) que pueden incidir en la evolución de los precios en horizontes temporales más cortos, a largo plazo sus efectos pueden compensarse mediante cierto ajuste de la oferta monetaria. En este sentido, los bancos centrales puedes controlar las tendencias de los precios o de la inflación en un horizonte temporal más amplio.

Un aspecto que avala la gestión de estos organismos y ayuda al mantenimiento de la estabilidad de precios a largo plazo es la credibilidad. De ahí que los mensajes lanzados por presidentes de los principales bancos centrales se sometan a una auditoría por parte del mercado. Y es que la capacidad y el compromiso de los bancos centrales a la hora de mantener la estabilidad de precios repercutirá en la economía real en el medio y largo plazo.