El gran desafío de la banca tras el COVID-19: acelerar la transición al online banking

El gran desafío de la banca tras el COVID-19: acelerar la transición al online banking

FundsPeople

Artículo escrito por Beatriz Castro, consultora del área de Banca y del área de Corporate Finance de Afi, Fernando Rojas, consultor del área de Banca Afi y Federica Troiano, consultora del área de Banca de Afi

La incertidumbre sobre los impactos económicos de la pandemia de la Covid-19 es todavía elevada. Tal y como reseña el FMI en una actualización publicada en junio del Global Stability Report de abril, a la fuerte caída del precio de los activos acontecida en abril le ha seguido un proceso de recuperación de hasta casi el 80% de la pérdida total. Este fuerte apetito inversor ha venido de la mano de las medidas que han tomado los diferentes bancos centrales, así como los gobiernos y otras instituciones, para contrarrestar los efectos.

Sin embargo, a pesar de las medidas que se están tomando, los impactos de la pandemia pueden hacer aflorar diversas vulnerabilidades que estaban presentes en la economía en la época pre-pandemia, tales como: el exceso de la deuda de las familias y empresas con el consiguiente impacto en la morosidad de la banca, los impactos derivados de la situación económica de los países emergentes, las vulnerabilidades del sector financiero no bancario, o la resiliencia de la banca ante la pandemia.

En la época pre-pandemia, la banca europea y mundial se enfrentaba a un cambio de modelo productivo, especialmente derivado a de las bajas ratios de rentabilidad que presentaba, y la revolución tecnológica que está aconteciendo. La pandemia agravará las ratios de rentabilidad, tal y como se ilustra a continuación, especialmente en los países occidentales, aunque también en los emergentes.

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Sin distinción sobre el país de origen, la banca mundial debe saber aprovechar la digitalización, que puede ser una fuerte ventaja tanto en emergentes como en desarrollados. Baste pensar que, según el Banco Mundial, el 69% de los adultos (casi 4 miles de millones de personas) tenía una cuenta bancaria en 2018, frente al 51% en 2011. De ellos, según dicho estudio, ha recibido o enviado una transferencia digital el 76% en 2017, frente al 67% de 2014. Por tanto, las estimaciones evidenciaban, ya antes del estallido de la emergencia sanitaria, un aumento de la digitalización en el mundo, donde todavía siguen existiendo 1,7 miles de millones de adultos no bancarizados, aunque posean un móvil. ¿Qué ha sido de estas personas durante el confinamiento debido a la pandemia?, ¿Cómo han podido sobrevivir en un contexto donde el distanciamiento social hizo impracticables los pagos en efectivo? 

No podemos eludir que la baja bancarización (es decir tener una cuenta, pero con un nivel insuficiente de servicios bancarios o bajo nivel de utilización de los mismos) sea exclusivamente un problema de los países no desarrollados porque, aunque en menor medida, es también un problema en Europa, donde afecta especialmente a los clientes de baja renta, aumentando inevitablemente la brecha social.

La Covid-19 va a provocar, previsiblemente, que los clientes hagan un menor uso de los medios tradicionales bancarios, especialmente de las oficinas, y deriven la búsqueda de servicios y productos hacia otros canales. Especialmente relevante serán los medios de pago, ya que los clientes que solían ir a una oficina bancaria son también los más apegados al efectivo. Y el efectivo juega un papel muy importante en los países del sur de Europa, como es el caso de España, donde hasta hace dos años no se superó el uso de la tarjeta al efectivo para transacciones comerciales.

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El miedo al contagio, así como el menor uso de cajeros y oficinas por parte de la clientela, limitará más si cabe su uso, haciendo indispensable la adaptación a otros medios de pagos. Esta transformación que se venía produciendo desde hace tiempo, se acelerará de forma exponencial, por lo que una adaptación que se preveía progresiva en 10-15 años, se verá apresurada.

Esta transición, más pronto que lo esperado, hacia el online banking va a ser el gran cambio que se van a producir en el sistema bancario, y todos esperamos que se realice lo más rápido posible.