Dos gráficos de las grandes decepciones que encierra esta década para los inversores

Dos gráficos de las grandes decepciones que encierra esta década para los inversores

Funds People

Si por algo se ha caracterizado la última década es porque han sido pocos, muy pocos, los inversores que hayan perdido dinero con sus carteras, sobre todo si aprovecharon el suelo de mercado, que en el caso de la renta variable se produjo en febrero de 2009, para empezar a construirlas. Detrás de ese éxito que ha supuesto para el inversor la última década se encuentran las políticas monetarias laxas que han implementado los grandes bancos centrales y que aún hoy se mantienen, el repunte de las valoraciones que se han visto en el mercado y también los años de bonanza económica tras la ronda de ajustes y/o expansión fiscal que se han acometido a uno y otro lado del Atlántico.

Sin embargo, esa fiesta inversora está dando ya sus últimos coletazos y no hay banco de inversión o gestora que no defienda que las rentabilidades que esos inversores puede esperar para la próxima década no serán ni de lejos parecidas a las obtenidas en los últimos diez años. Alguna de esas gestoras, como es el caso de Schroders, ha puesto números a los rendimientos anualizados que consideran que pueden conseguir los inversores durante los próximos diez años y de ellos se pueden sacar dos conclusiones.

La primera es que en todos los casos, con la excepción de la bolsa emergente, los inversores deberán conformarse con rendimientos inferiores a los obtenidos en la última década. Y la segunda es que los que más tendrán que ajustar sus expectativas a la nueva realidad serán los inversores más conservadores y, más concretamente, aquellos que inviertan en deuda pública. En concreto, este tipo de inversores recibirá rendimientos que pueden ser hasta cinco puntos porcentuales inferiores a los obtenidos en la última década cuando inviertan en bonos públicos de Reino Unido o de la zona euro. Por el contrario, las menores decepciones puede llegar de la mano de la renta fija emergente ya que aunque la rentabilidad esperada también es inferior en comparación a la del pasado, la diferencia es mínima

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También puede resultar decepcionante la rentabilidad que se espera para los mercados de renta variable de forma general durante los próximos diez años. La única excepción en la  bolsa emergente ya que para ella se estiman unas ganancias anuales superiores al 9,5% anual, el doble que  la vista en los últimos diez años. En la otra cara de la moneda se encuentra el mercado que más mejor rendimiento ha tenido en los últimos diez años. Se trata de la renta variable de EEUU, para la que se estima un rendimiento que, aunque positivo, es la mitad al registrado en los últimos diez años.

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