Bono sindicado: diferencias y similitudes con los bonos tradicionales

Bono sindicado: diferencias y similitudes con los bonos tradicionales

FundsPeople

La demanda de los bonos sindicados a 10 años que emitió el Tesoro el miércoles 22 de abril hizo historia. Con esta emisión se captaron 15.000 millones de euros, el mayor volumen emitido en un sola referencia hasta la fecha, con una demanda que superó en seis veces la oferta ya que alcanzó los 96.500 millones de euros. Se hizo además con un cupón del 1,25%, según datos del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital y una rentabilidad situada en el 1,306%, equivalente a 17 puntos básicos por encima de la actual referencia a 10 años.

Pero, ¿qué es un bono sindicado y en que se diferencia de un bono tradicional? La principal diferencia es el objetivo que se persigue ya que con este tipo de emisiones, no solo se busca obtener financiación en el mercado sino diversificar también la base de inversores. En las emisiones sindicadas, el Tesoro lanza un nuevo bono y para colocarlo contrata a un pequeño grupo de bancos de inversión que reciben órdenes directas de los inversores para comprar deuda española.

Varía también el plazo en el que anuncia la subasta ya que se suele comunicar a los inversores con un día de antelación que va a celebrar una emisión sindicada para atraer su interés. Los que están interesados dan la orden de compra directa a los bancos de inversión que son colocadores de esa operación. Suelen dirigirse por tanto a inversores institucionales, no tanto a particulares, ya que muchos no suelen acudir a las subastas públicas. Y además, el precio se fija en base a una horquilla.

En las subastas tradicionales, la operativa es diferente. Para empezar porque se conoce con mucho tiempo de antelación la fecha en la que se celebra la subasta y para continuar porque los inversores pujan por comprar esa deuda indicando el tipo de interés al que están dispuestos a invertir y el Tesoro adjudica los bonos a los mejores postores, los que están dispuestos a asumir un menor tipo de interés.

En esa última subasta de deuda sindicada, la cuarta que emite el Tesoro en lo que va de año, los bancos encargados de la colocación han sido Barclays, BNP Paribas, Citi, HSBC, J.P. Morgan y Santander. Y sí, la gran parte de la emisión ha acabado en manos  extranjeras. En concreto, sesde el Ministerio de Asuntos Económicos destacan que la demanda récord ha estado repartida entre 560 cuentas, muy diversificadas tanto desde el punto de vista geográfico como por tipología de inversor. Por geografías, el 33.3% sea quedado en inversores de Irlanda y Reino Unido, el 15.6% en Francia e Italia y el 11,8% en Alemania, Austria y Suiza.

En cuanto al tipo de inversores, los gestores de fondos se han quedado con el 41,3% de las operaciones seguidos por los departamentos de tesorería de los bancos, que se han quedado con el 12,1% del total y los planes de pensiones y aseguradoras, con un porcentaje del 12,1%.