Ángeles caídos: qué son y por qué los bancos centrales salen a su rescate

Ángeles caídos: qué son y por qué los bancos centrales salen a su rescate

Ana Palomares

Son muchas las diferencias que hay entre los políticas monetarias y de estímulo que anunciaron hace una década los bancos centrales con motivo de la gran crisis financiera y las que están poniendo sobre la mesa para atajar los efectos que en la economía pueda tener la crisis del COVID-19. Una de esas grandes diferencias es la flexibilidad en cuanto a qué tipo de activos se pueden comprar con los nuevos QE lanzados tanto por la Fed como por el BCE.

De momento el programa de la Fed contempla no solo la adquisición de deuda corporativa sino también la deuda de alto rendimiento (high yield) mientras que el del BCE se limita a la compra de deuda con grado de inversión, incluyendo a esos fallen angels, pese a que crecen cada vez más las voces que puede incluir también deuda high yield en el objeto de sus compras, sobre todo pensando en ayudar a lo que se conoce como fallen angels (ángeles caídos). Pero, ¿qué son exactamente y por qué preocupa este grupo ahora más que en anteriores crisis?

Los ángeles caídos son bonos de empresas al que inicialmente se le dio una calificación de grado de inversión pero que debido a un deterioro de la situación financiera de emisor acaban viendo reducido su rating a bonos basura. En el universo de las agencias de calificación crediticia ese grupo de bonos suele contar con rating de BBB o equivalente, el último grado de inversión que existe.

En cuanto a por qué ahora preocupa tanto ese grupo de bonos, la respuesta se encuentra en lo mucho que ha crecido el volumen de bonos calificados con BBB en los últimos años. Según explicábamos en el mes de noviembre en este artículo de FundsPeople solo en EEUU las emisiones de deuda corporativa BBB eran más de cuatro veces lo que había en 2008, lo que suponía el 50 % de la deuda corporativa de grado de inversión. Y ese mismo porcentaje de deuda BBB era el que había también en Europa en comparación con todo el universo de deuda de grado de inversión. Además, en un mercado pre COVID-19 donde los tipos de interés ya eran bajos, han sido muchos los gestores que han encontrado en ese mini segmento del mercado la oportunidad para arañar rentabilidad a un mercado como el de renta fija que ya ofrecía rentabilidades muy bajas, lo que ha disparado la presencia de este tipo de inversiones en sus carteras.

Con la crisis desatada por el COVID-19, que no ha discriminado a casi ningún sector económico, ha habido ya muchos de esos bonos con grado de inversión que ya han caído al saco del high yield y los expertos estiman que vayan a más. “Como era de esperar, a medida que las agencias de calificación crediticias han ido evaluando el impacto de la crisis en los balances de las compañías, el número de bonos cuyos ratings han sido rebajados a high yield ha aumentado de forma significativa. Lo mismo que ha ocurrido con aquellas emisiones que actualmente tienen una calificación de BBB-, el último escalón dentro del grado de inversión”, apuntan desde Fidelity. David Fancourt pone cifras a esas rebajas desde el blog de M&G Bond Vigilantes. "S&P, por ejemplo, ha tomado medidas de calificación negativa sobre 383 emisores con calificación IG afectados por COVID-19 y el petróleo hasta el 17 de abril de 2020. Hay 243.000 millones de euros de deuda con calificación BBB en el índice IG, de los cuales 107.000 millones de euros están en alerta de calificación negativa o tienen una perspectiva negativa. La tasa de ángeles caídos de los emisores BBB alcanzó el 12,88% en 1986  y una tasa similar implicaría 156.000 millones de euros de ángeles caídos  en la zona euro y 457.000 millones de dólares en el mercado estadounidense", afirma.

El equipo de crédito de ING también han elaborado una estimación de qué porcentaje de las actuales emisiones BBB no financieras pueden acabar convirtiéndose en ángeles caídos, con estimaciones en función de cuánto se prolonguen más las cuarentenas y sus efectos en las economías de EE.UU. y de la eurozona y sus conclusiones se ven en el siguiente gráfico.

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