#10yearschallenge: así han evolucionado los dueños de la bolsa española en la última década

#10yearschallenge: así han evolucionado los dueños de la bolsa española en la última década

Funds People

Bolsas y Mercados Españoles (BME) acaba de hacer público su informe anual sobre la propiedad de las acciones cotizadas españolas y de él se extrae la clara conclusión de que el mercado español cada vez está más en manos internacionales y menos en las nacionales. En concreto, según el informe elaborado por el Servicio de Estudios de BME, al cierre de 2018 los no residentes ya poseían el 48,1% de la Bolsa española, dos puntos más que en 2017 y, por tanto, un nuevo récord histórico.

Este aumento del interés de los no residentes en el mercado español no es nada nuevo  ya, salvo algunas excepciones, ha lo habitual en los últimos diez años ha sido ver siempre un incremento porcentual en el porcentaje sobre el valor del mercado español en manos de inversores que no residen en España. De hecho, dicho porcentaje ha pasado de suponer el 38,5% al 48,1% actual, lo que supone un aumento de 10 puntos porcentuales. “Los inversores no residentes han incrementado su participación en la tarta bursátil nacional en nueve de los últimos doce años, lo que da muestra del creciente interés de las empresas cotizadas en España para el capital extranjero, incluso en una etapa marcada por el impacto de la crisis financiera mundial. La mayor internacionalización de la actividad y la financiación de las cotizadas españolas, junto a la transparencia y competitividad de nuestro mercado de valores, pueden explicar buena parte de este fenómeno”, explican Domingo García y Javier Garrido desde el Servicios de Estudios de BME.

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En la otra cara de la moneda de esa fotografía de la bolsa española de la última década figuran los bancos y cajas de ahorro. Si hace diez años eran los propietarios del 7,6% de las acciones españolas, ahora esa cifra es de apenas el 3% y en ello influye entre otras muchas cosas, la concentración que se ha visto en el sector financiero y también las desinversiones que han llevado muchas entidades financieras en tiempos de crisis. Y es previsible que ese 3% siga tendiendo a la baja teniendo en cuenta que, tal como apunta el informe,  “la nueva normativa surgida a raíz de la crisis económica penaliza las participaciones de las entidades bancarias en empresas cotizadas ya que afecta a su cálculo de solvencia. De ahí que los bancos tengan más incentivos para reducir su participación en el capital de empresas cotizadas que para mantenerla o incrementarla”.  Esas desinversiones también se han visto en el caso de las empresas no financieras, cuya participación en la bolsa española ha caído del 26% al 20,5% en los últimos diez años.

El peso de las familias cae 

También se ha visto un retroceso, aunque no tan abrupto como el protagonizado por bancos y cajas y ahorro, en el porcentaje de acciones españolas en propiedad de las familias. En concreto, la cifra ha pasado del 20,2% de 2008 al 17,2% actual y de hecho ya son cinco los años consecutivos en los que se ha visto un retroceso en este sentido.

Las causas son muchas, desde la aversión al riesgo que ha traído consigo la crisis hasta el aumento de la tasa de ahorro de los hogares españoles pero también influye que en estos últimos años han sido cada vez los inversores que han optado por canalizar su ahorro en renta variable española no a través de la inversión directa en acciones sino a través de instituciones de inversión colectiva y otros productos de ahorro. “El creciente peso de los Fondos de Inversión en las carteras de los españoles, por su ventajoso tratamiento fiscal y por la apuesta comercial de las entidades financieras por estos vehículos, explica en parte esta menor participación directa de los pequeños inversores en la Renta Variable española cotizada. La competencia se acentúa también con el crecimiento de los Fondos de Inversión internacionales comercializados en España y a los que tienen fácil acceso los inversores individuales”, apuntan desde el Servicios de Estudios de BME. No en vano, el porcentaje de acciones españolas en manos de IIC, seguros y otros ha crecido desde el 7,4% de 2008 al 7,9% actual.