Ya es oficial: el dólar y el petróleo merman los resultados de las empresas del S&P 500, ¿hora de salir de la bolsa americana?


Ya es un hecho. Las ganancias de las empresas de Estados Unidos se desaceleraron en el cuarto trimestre de 2014 a raíz del desplome de los precios del petróleo y el fortalecimiento del dólar. Estas tendencias lastran la rentabilidad de las energéticas y las empresas exportadoras, respectivamente, y se dejan notar con claridad en las cifras de resultados, las previsiones de los analistas y las declaraciones de los responsables empresariales. El equipo de analistas de J.P.Morgan AM proyecta un descenso del beneficio por acción en el trimestre en términos interanuales, lo cual invierte la tendencia de máximos de los dos últimos años para las ganancias —que contribuyeron a impulsar las alzas en los mercados bursátiles.

Con datos del 83% de la capitalización de mercado del S&P 500, estiman que el beneficio por acción correspondiente al cuarto trimestre cedió un 3,9% en términos interanuales hasta situarse en 27,14 dólares. Las expectativas para el conjunto del año también cayeron: se estima un beneficio por acción correspondiente a 2014 de 117 dólares frente a los 121 que podrían registrarse en todo 2015. “En general, el 70% de las empresas han superado las estimaciones de consenso hasta este momento, claramente situadas en su banda histórica. Estas marcas son relativas a las mermadas previsiones y, lamentablemente, las empresas no han batido las estimaciones en la suficiente medida como para compensar el descenso general”. Fuente de los gráficos: Standard & Poor's y J.P.Morgan AM. BPA del cuarto trimestre: estimación de J.P.Morgan AM.

 

 

 

Esto descenso se explica por el fortalecimiento del dólar y la caída del precio del petróleo. En lo que respecta al primer punto, el fortalecimiento del dólar parece haber lastrado las ganancias empresariales en mayor medida que lo que ha afectado a los parámetros económicos fundamentales. “Concretamente, se estima que cerca del 50% de los ingresos de las empresas incluidas en el índice S&P 500 proceden de fuentes internacionales. Además de la caída de la demanda internacional, la conversión a dólares de los ingresos que las empresas de Estados Unidos obtienen en el extranjero supone asimismo un obstáculo para sus ganancias. En numerosos informes de resultados relativos al cuarto trimestre, se reflejan las dificultades que plantea actualmente el cambio de divisas”.

En lo que respecta al impacto del desplome del crudo, la otra causa que explica la ralentización de los beneficios, cabe recordar que su precio pasó de 91 a 53 dólares, lo que supone un descenso del 43% en el último trimestre del año. Esta caída redujo drásticamente los ingresos de las energéticas. “El sector ya está empezando a ajustarse reduciendo el número de plataformas de perforación y rebajando sus presupuestos para inversiones en activo fijo. Las dificultades que hoy soportan no solamente situarán al petróleo en la senda hacia un nuevo punto de equilibrio, sino que también mejorarán la competitividad del sector una vez se sosiegue la situación. A la larga, la caída de los precios de la energía constituye un factor inequívoca y netamente positivo para los consumidores y la economía estadounidense. Lo que dejará de gastarse el consumidor a la hora de llenar el depósito se ahorrará o se destinará a amortizar deudas, si bien otra buena parte se gastará en artículos de consumo discrecional, lo cual es de esperar impulse los ingresos de las empresas”.

¿Debe ser la respuesta del inversor salir del mercado de renta variable americano?

La respuesta de J.P.Morgan AM es no, aunque sí reconsiderar el posicionamiento. En su opinión, existen dos aspectos clave: en primer lugar, a pesar de la ralentización, es probable que la estabilidad de los precios del petróleo y el dólar, en el marco de una expansión económica sólida, se traduzca en un crecimiento más robusto de las ganancias en el segundo semestre de 2015; en segundo término, no todos los sectores de los mercados bursátiles se han visto afectados del mismo modo, lo cual ofrece oportunidades a los inversores. Y es la selección de los sectores y el control de la volatilidad lo que, según indican en la entidad, marcará la diferencia.

“Consideramos que los inversores deberían seguir decantándose por la renta variable de Estados Unidos centrándose en sectores atractivos y, al mismo tiempo, protegiendo sus carteras frente a la volatilidad de los mercados. En última instancia, los inversores a largo plazo deberían preocuparse en menor medida por los resultados de cada trimestre y centrarse en la trayectoria global del crecimiento de las ganancias. La causa principal de la ralentización del crecimiento del beneficio por acción es la contracción de los márgenes de ganancia con respecto a sus recientes máximos históricos”, afirman. En la firma ven posible que la ralentización del crecimiento de las ganancias eleve las valoraciones en los mercados bursátiles.

“Si bien el S&P 500 lleva trazando una evolución lateral desde comienzos de año, el cociente previsto precio/ganancias, calculado a partir de los beneficios estimados para los próximos doce meses, ha aumentado debido a que el denominador ha retrocedido en mayor medida que el numerador. Este parámetro se encuentra actualmente en 16,9, por encima de su promedio de quince años —de 15,6— y su media del pasado año —de 15,4—. Así pues, el mercado ya no presenta, por lo general, valoraciones bajas”. A juicio de los expertos de la firma, la ralentización del crecimiento de las ganancias no es consecuencia del languidecimiento económico general, sino de factores relativos a divisas y sectores concretos.

Sectores por los que apostar y que evitar

Dichos factores han incidido en los diversos sectores de manera diferente, lo cual brinda oportunidades de inversión a largo plazo. “Concretamente, los sectores cíclicos (donde se incluyen tecnología, industria y consumo discrecional) parecen presentar precios atractivos. Por lo general, es de esperar que estos comiencen a arrojar resultados positivos a medida que la economía estadounidense prosiga su crecimiento. Ello queda patente en el rápido crecimiento de las ganancias de estos sectores. Por otra parte, dado el impulso que ofrece al consumo el descenso de los precios de la energía —que tratamos más detalladamente a continuación—, se espera un crecimiento fuerte del beneficio por acción en el sector de consumo discrecional”.

Sin embargo, en la gestora consideran que el sector servicios presenta valoraciones elevadas —aproximadamente, dos desviaciones típicas por encima de su media histórica— debido a su rentabilidad y sus características defensivas. “Dichas valoraciones, a su vez, están contribuyendo a impulsar el cociente precio/ganancias del conjunto del S&P 500. Lo que puede resultar más sorprendente es que el sector energético todavía no presenta valoraciones más asequibles atendiendo a este parámetro. Ello se debe a que, si bien han caído las cotizaciones de las empresas energéticas, las expectativas sobre ganancias han cedido a un ritmo mayor. Como resultado, los cocientes precio/ganancias del sector han subido, aunque ciertos valores ofrecen claramente oportunidades de inversión. La dispersión de las expectativas del sector y sus valoraciones sugiere que los inversores en renta variable deben buscar las oportunidades más allá del índice general del mercado”.

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