¿Y si el momento de subir tipos en EE.UU. ya hubiera pasado? BlackRock responde


¿Ha perdido la Reserva Federal una oportunidad de oro? Esta tesis es la que rige la última reflexión de Rick Rieder, director de inversiones de renta fija de BlackRock. Esta observación llega en la misma semana en la que el Comité de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed se reúne, una reunión que además contará con rueda de prensa posterior y, lo más importante, en la que muchos actores del mercado han puesto en precio la primera subida de tipos de interés en nueve años. 

“Aunque creo que es más probable una subida de tipos en diciembre, los datos macro apoyan una subida de tipos en septiembre. De hecho, puede que en realidad hacerlo en septiembre sea demasiado tarde”, afirma Rieder. El experto amplía esta afirmación: “Varios factores sugieren que puede que la Fed se haya perdido una ventana de oportunidad para subir tipos en los últimos meses”. A continuación, explica por qué “la Fed ya está por detrás de la curva”. 

Razones por las que la Fed ya debería haber actuado

La primera razón es también la más evidente: la recuperación del mercado laboral estadounidense. “La Fed ha conseguido su objetivo sobre el mercado laboral, aunque continuemos a tasas de nivel de emergencia. Incluso al mirar las numerosas estadísticas del mercado laboral que son accesibles a través de Bloomberg, está claro que ha conseguido un nivel extraordinario de mejoría en muchos frentes”, resume Rieder. 

Éste pone como ejemplo en el que debe fijarse el inversor los datos de julio, que reflejaron que una de las métricas favoritas de Janet Yellen, el número de puestos de trabajo vacantes (JOLTS por sus siglas en inglés), había registrado la mayor mejoría en un mes desde abril de 2010. A esto añade que se ha podido constatar en los últimos meses que en los últimos dos años y medio se han contratado a casi seis millones de trabajadores, una suma superior a la de los 13 años anteriores. “Desde un punto de vista estructural, los 250.000 puestos de trabajo ganados al mes en los dos últimos años han sacado a un número masivo de candidatos cualificados del desempleo. Esto sugiere que deberíamos esperar desde ahora una caída del número de puestos de trabajo, lo que hará que el trabajo de la Fed sea más difícil ahora que ha esperado tanto para empezar la normalización monetaria”, concluye Rieder en este punto.

La segunda razón tiene que ver con la influencia que tienen los tipos de interés sobre el mercado de trabajo: prácticamente ninguna, según el gestor. Si bien admite que todavía quedan algunos sectores donde la recuperación laboral no ha sido completa, también constata que “aunque hay iniciativas fiscales tremendas que podrían ser implementadas para estimular la creación de muchos trabajos necesitados en este país, no creo que unos tipos en niveles de emergencia influirán los verdaderos desafíos laborales que persisten”. De hecho, cree que unos tipos ligeramente más elevados “podrían acelerar la contratación, pues mucha gente ganaría confianza en el potencial futuro de los tipos de interés y decidirían jubilarse”. 

La tercera y última razón es de tipo externo. Según Rieder, los eventos globales “están sobrepasando a un mercado laboral doméstico ya largamente recuperado en términos de importancia política”. El experto destaca la ironía de que, habiendo conseguido tan buenos resultados a nivel doméstico, “ahora la Fed tiene una multitud de preocupaciones internacionales en las que centrarse”, como por ejemplo la devaluación del renmimbi, el repunte de la volatilidad bursátil, el desplome de las materias primas o la ralentización del crecimiento en el mundo emergente. “Estos eventos podrían justificar la continuación de una política monetaria excesivamente laxa”, aventura el director de inversiones. 

Todos estos factores le llevan a sentenciar que, ante todos los obstáculos que ha tenido que sortear el banco central, “podría haber aprovechado la oportunidad para hacer un movimiento a principios de año, cuando las dificultades no eran tan fuertes y podría ser ayudado por la histórica política monetaria global en Europa y Japón”. “Ahora, el banco central se ha quedado con un conjunto de decisiones más difíciles de aquí en adelante, al pesar los costes y beneficios de mantener los tipos de interés en condiciones de emergencia”, sentencia Rieder. 

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