¿Value o growth? Revisión de las tesis de inversión para la renta variable


En los últimos años, las apuestas a favor de los valores con sesgo growth han generado pingües beneficios para los inversores. Ahora que las valoraciones son tan elevadas que cuesta elegir acciones a un buen precio por una parte, y que influyen sobre la mejora de los beneficios el tipo de cambio y la evolución de los tipos de interés, no está tan claro qué estilo puede hacerlo mejor. A partir de un cuestionario elaborado por Funds People, confrontan value y growth y dan pistas sobre las apuestas más adecuadas para los próximos meses. 

La apuesta más decidida por el value viene de Nordea. Es la de Tom Stubbe Olsen, gestor del Nordea 1 – European Value Fund: “El value tiende a batir otros estilos de inversión en Europa en el largo plazo. La combinación de fuertes beneficios y modelos de negocio y un acercamiento consciente y sistemático para evitar pagar de más por el valor que compras es una combinación poderosa que ha generado para los inversores retornos superiores en el pasado. No vemos por qué debería ser diferente en el futuro”. 

“El mercado nos ha demostrado en los últimos años que compañías value ahora son growth y viceversa”, reflexiona por su parte Fernando Fernández-Bravo desde Invesco AM: “Desde nuestro punto de vista, lo más importante son las valoraciones, identificando aquellas compañías cuyo precio por diferentes circunstancias no se corresponde con su valor en bolsa y ofrecen una oportunidad de entrada, independientemente si es una compañía con estilo value o growth”. 

Comparte esta opinión Juan Barriobero desde Deutsche AWM: “Ni growth ni value, preferimos realizar un análisis caso por caso. De momento los mercados son más bien growth, pero desde la segunda mitad de abril sí que es cierto que nuestros estrategas han empezado a recomendar más value, porque en un entorno de subidas de tipos las compañías con este sesgo deberían sufrir menos”. 

Desde Henderson, Nick Sheridan recuerda que los valores con sesgo growth han presentado un comportamiento superior en los últimos años por tratarse de compañías con balances muy sólidos, capaces de aumentar sus beneficios con ventas y márgenes al alza, con robustos flujos de caja que les han permitido autofinanciarse y que además han pospuesto las inversiones. Sin embargo, cree que algo puede estar cambiando de la mano del QE del BCE, que “debería llevar a una recuperación de los beneficios impulsada por la exportación”, y cuya inyección de liquidez “debería alentar la inversión”. En este entorno, el gestor cree que “el value debería ponerse al frente”. Además, cree que el entorno de tipos bajos o negativos “puede llevar a los inversores hacia productos de income, y esto favorecería el campo del value”.

Los expertos de BNP Paribas IP comentan que el value en Europa ha sufrido obstáculos debido a los bancos y compañías de materiales básicos, pero creen que puede cambiar. El equipo de renta variable de la firma está positivo en parte del sector bancario europeo, basándose más en sus puntos de vista sobre el ciclo de provisionamiento que sobre el entorno regulatorio. 

Coincide con este punto de vista Steven Frost (investment director de long/short europeo para Martin Currie, filial de Legg Mason Global AM), que indica que “quizá las acciones europeas value pueden portarse mejor al recuperarse Europa, pero el problema es que los sectores value, incluyendo bancos y utilities, tienen problemas estructurales, especialmente en relación con la regulación en el caso de los bancos y de exceso de capacidad en el caso de las utilities”. En cuanto al caso de EE.UU. la también experta de Martin Currie, Penny Kyle, recuerda que los valores con un perfil de crecimiento muy elevado han sido los que han guiado al mercado desde mediados de 2014, pero considera que “una mejora sostenida en el tono de los datos económicos de EE.UU. y el regreso de las sorpresas económicas positivas pueden causar una rotación desde los segmentos de alto crecimiento del mercado”.

En cambio, la apuesta growth más importante – para el caso estadounidense- es la de J.P.Morgan AM, al considerar que las bolsas de EE.UU. “han puesto en precio las malas noticias en relación con el impacto negativo sobre los beneficios estadounidenses de la caída del petróleo y el dólar fuerte”. “Aun así, nuestros analistas esperan que los beneficios estadounidenses crezcan un 4% en 2015 y un 11% en 2016”, explican. Si se deja a un margen el sector energético, entonces la media de crecimiento del beneficio alcanzaría el 11%, por lo que desde la casa americana muestran su confianza en que “la historia growth sigue intacta”. 

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