Update de las dos principales estrategias de Legg Mason: Western Asset Macro Opportunities y Clearbridge US Aggressive Growth


El Legg Mason Western Asset Macro Opportunities Bond y el Legg Mason Clearbridge US Aggressive Growth son dos de las estrategias punteras de Legg Mason Global AM. La primera se trata de un fondo de renta fija flexible creado en noviembre de 2013 y que, con los más de 3.600 millones de euros que mantiene actualmente en activos bajo gestión, se ha convertido en el producto que ha registrado un crecimiento patrimonial más rápido en la historia de la entidad. El fondo está gestionado por Ken Leech (a la derecha), uno de los profesionales más reputados de la industria en EE.UU, quien además es director de inversiones de Western Asset. No tiene índice de referencia, ni tampoco objetivo de rentabilidad. Sigue una estrategia alternativa global macro con la que persigue obtener la máxima rentabilidad total con una volatilidad tope del 10%, haciendo una asignación de activos muy dinámica y activa tanto en términos de tipos de interés como duración.

El fondo puede estar posicionado desde duraciones cortas de -5 años hasta largas de 10. “Se trata de un producto muy diferente a las estrategias UCITS tradicionales. Está diseñado para asumir una volatilidad superior a otras estrategias de esta categoría, pero con menos volatilidad que la que tendría un hedge fund. Este fondo no es ningún experimento, sino un producto que sigue una filosofía que ha demostrado ser capaz de comportarse bien en diferentes entornos de mercado de renta fija”, explica Mike Zelouf, responsable de operaciones del fondo. Hay tres aspectos que dictan la composición de la cartera: valoración, variaciones en los tipos de interés y escenario de volatilidad. De todas ellas, quizás la más importante sea la primera. “Western Asset es una gestora value. La mejor manera de capitalizar las ineficiencias del mercado es siguiendo una estrategia enfocada en la valoración”, asegura.

La firma tiene 125 profesionales distribuidos por todo el mundo cuyo trabajo es identificar las oportunidades que se presenten. “Habitualmente, mantenemos en la cartera entre 40 y 60 estrategias no correlacionadas entre sí. Las estrategias están muy diversificadas, presentan un sesgo value y se llega a ellas a través del análisis fundamental”. En cuanto al periodo medio de tenencia, la cartera puede dividirse en dos partes claramente diferenciadas. “Las que son estrategias de largo plazo pueden estar en la cartera durante varios meses (suelen oscilar entre 6 y 8) mientras que las que corresponden a estrategias de valor relativo pueden ser desde posiciones intradía hasta estrategias que se mantengan en cartera durante varias semanas”.

Usan derivados de manera muy activa, estando siempre estas posiciones respaldadas por liquidez. Para ello Leech se apoya en la experiencia del cogestor de la estrategia, Prashant Chandran, experto en el uso de estos instrumentos. “El fondo nunca puede exceder el 100% de exposición al mercado”, indica Zelouf. Vendieron puts durante la reciente corrección registrada por el mercado de renta fija. Cuando quieren posicionarse con duraciones negativas, las estrategias las implementan recurriendo al mercado de futuros y opciones. Cuentan con un equipo dedicado a la gestión del riesgo. “En el Legg Mason Western Asset Macro Opportunities Bond, la flexibilidad es la clave y estos instrumentos son, en muchas ocasiones, la manera más eficiente de implementar nuestras estrategias”, asevera. Este dinamismo a la hora de construir la cartera es lo que le ha permitido generar una rentabilidad del 22,7% en el último año, según datos de Morningstar.

A principios de año iniciaron importantes posiciones en los mercados de deuda de Brasil y México, “no porque los fundamentales hayan mejorado, sino por cuestiones de valoración”. También han visto una oportunidad en el mercado de high yield estadounidense, donde han añadido selectivamente a la cartera posiciones en bonos de compañías vinculadas al sector energético. La corrección del mercado de deuda pública en Estados Unidos les ha empujado a elevar la duración de la cartera. Actualmente se mueven en la curva de bonos del Tesoro estadounidense con posiciones cortas en los vencimientos intermedios. También están cortos en deuda pública japonesa y alemana. En divisas la gran apuesta es el dólar frente al euro y el yen. Dentro de las monedas de los emergentes, tienen posiciones largas sobre la rupia india, el peso mexicano y el real brasileño.

Legg Mason Clearbridge US Aggressive Growth

Poco o nada tiene que ver la estrategia que gestiona Ken Leech con la que dirigen Evan Bauman y Richard Freeman. En este caso se trata de un fondo de renta variable americana con cuatro estrellas Morningstar, 4.400 millones de euros en activos bajo gestión y un amplio track record. Los resultados conseguidos por la estrategia han sido francamente buenos, con una rentabilidad anualizada a cinco años del 20% y a 10 años del 9,4%, lo que le ha valido para posicionarse en el primer cuartil a 1, 3, 5, 10, así como desde su lanzamiento en mayo del año 2000. También en 2015 el producto logra posicionarse en el primer cuartil por rentabilidad. El active share de la cartera es del 93,5%, frente al 57,2% de la categoría Morningstar Large Cap Growth. “Históricamente, nunca hemos bajado del 90%”, revela Bauman.

El gestor hace el ejercicio de comparar las 10 primeras posiciones de su cartera con las 10 mayores posiciones del Russell 3000. “Sólo una se repite. No existe solapamiento. No poseemos Google ni Apple. Quizás dormiría mejor si tuviese el índice y estas acciones en cartera. A veces es difícil ser contrarian, pero creo que estamos mirando al mercado de una manera muy diferente que nuestros competidores”. Bauman define su aproximación al mercado como value. “Pagar un sobreprecio por una compañía es la receta para el fracaso. El precio y la valoración es lo que determina cuándo compramos y cuándo vendemos”, asegura el gestor. La estrategia pasa por identificar oportunidades de inversión a largo plazo. “Algunos nombres llevan en nuestra cartera 15 años. A largo plazo, una buena compañía es una buena acción. Las grandes compañías llegan a convertirse en grandes inversiones. Si el mercado no está reconociendo el potencial de la empresa, compramos”.

Habitualmente, la cartera está compuesta por entre 50 y 70 nombres. Su principales apuestas están en el sector salud (31,8% del fondo frente al 14,7% del índice de referencia) y en el energético (14,5% frente al 4,7% del benchmark), los dos únicos sectores que sobrepondera. “El primero responde a una visión estratégica. Ha sido una posición core que nos ha dado muy buenos resultados y por la que seguimos apostando. Son compañías que lo pueden seguir haciendo bien independientemente de cuál sea el entorno económico. Nos hemos beneficiado sobre todo de la exposición al sector de la biotecnología. Nuestro trabajo, precisamente, es identificar dónde está el valor, lo que está barato, y aquí hemos acertado. La sobreponderación al sector energético, por su parte, responde más a cuestiones tácticas”. También destaca, por ejemplo, su nula exposición al sector financiero, cuyo peso actualmente en la cartera es del 0,1%. Actualmente, la beta de la cartera es de 1,2.

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