Una nueva hipótesis sobre lo ocurrido y lo que podría ocurrir en el mercado de renta fija europeo


El sobresalto generado en el mercado de renta fija europeo ha tenido diferentes interpretaciones por parte de los gestores de activos. Algunos creen que estamos ante el principio del fin del mercado alcista de los bonos. Otros consideran que se trata meramente de una corrección técnica que brinda un interesante punto de entrada. Los profesionales ni siquiera se ponen de acuerdo sobre las causas que han provocado este movimiento. Lo que está claro y no admite discusión es lo que reflejan las pantallas. La deuda pública fue el segmento de mercado que registró un peor comportamiento, afectando fundamentalmente a la curva de rendimiento a largo plazo. Este repunte causó la venta global de bonos y que los bunds se comportasen peor que otros mercados como EE.UU, lo cual es atípico.

Empezando por lo sucedido, los analistas del mercado creen que la corrección se produjo por varias razones, entre ellas que China fue más agresiva respecto a su política de flexibilización y las continuas preocupaciones sobre la potencial salida del euro por parte de Grecia. Para Raman Srivastava, gestor de Standish (filial de BNY Mellon IM), este comportamiento en los mercados fue causado por una combinación de factores, entre los que se incluyen las valoraciones extremas, un aumento en la oferta del mercado, datos económicos sorprendentes y el posicionamiento de otros actores del mercado. “En la carrera hacia la venta en los mercados de renta fija europea, la oferta ha sido un factor importante, ya que los gobiernos intentaron aprovechar los bajos tipos de interés e inundaron el mercado. Esto ejerció más presión para que los tipos subieran”, explica.

Sin embargo, esto se podría dar ahora la vuelta. Existen varios factores que le hacen pensar así. “El verano está a punto de llegar y esperamos ver menor oferta y que julio sea un mes de oferta neta negativa. El BCE ya ha apuntado que alterará sus hábitos de compra teniendo en cuenta estas expectativas, y se adelantará comprando más en junio y retrasando las compras de julio a agosto y septiembre. En definitiva, la oferta no debería de tener el mismo efecto negativo sobre la rentabilidad que vimos en los últimos dos meses”, asevera.

En su opinión, hoy en el mercado la rentabilidad es más alta y los diferenciales mayores, en parte porque al final del primer trimestre los mercados esperaban que el BCE mantuviese los tipos estables hasta el 2020. Pero ahora están considerando que suban en 2018 y algunos expertos con los que hemos hablado creen que comenzarán a subir en 2017. “Creemos que esta perspectiva es poco realista y que es poco probable que se materialice, pero sobre todo creemos que el mercado retrasará mucho más el ajuste a futuro del BCE. Por ello, creemos que las valoraciones están ahora más equilibradas con las expectativas acerca del BCE. En el primer trimestre vimos, sobre todo en Europa, un aplanamiento de la curva, especialmente al posicionarnos en la parte de la curva a 30 años”.

Los datos económicos procedentes de Europa han sido sorprendentes al alza este año, y en EEUU han sido sorprendentes a la baja. “No esperamos que esto continúe. Europa se ha beneficiado de precios del petróleo más bajos y de un euro más débil. Teniendo en cuenta la estabilización y repunte del precio del petróleo y del euro, esperamos que los datos económicos hacia la segunda mitad del año en Europa se estabilicen y se desaceleren ligeramente. Mientras tanto, esperamos que los datos de EE.UU mejoren en los meses veraniegos, ya que los efectos del clima disminuyen y la ventaja de menores precios del petróleo llega hasta los consumidores y se plasma en menores precios en la gasolinera”.

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