Una manera muy diferente de mirar a India para analizar la conveniencia de invertir o no en su mercado


Asia concentra el 50% de la población mundial así como la mitad de las reservas económicas, y se estima que en 2025 representará el 50% del PIB mundial. Es un continente en el que conviven tanto países desarrollados como emergentes en distintos estadios, exportadores de materias primas como importadores, en el que hay países con poblaciones muy jóvenes y también muy envejecidas. Por ese motivo, a la hora de hablar de la región, muchos expertos consideran que es demasiado simplista centrar el foco tan sólo en lo que ocurre en China, aún a pesar del importante peso que tiene esta economía en la región y el efecto contagio que puede provocar en otros mercados de la región. Uno de los lugares a los que durante los últimos años el inversor ha dirigido su mirada ha sido India, un país con 1.200 millones de habitantes, con una de las poblaciones más jóvenes del mundo y que cuenta con el inglés entre sus lenguas más habladas.

La mayoría de los profesionales destacan que India parte de una base tan baja que el potencial es enorme. Por poner en perspectiva, en los años 80 el PIB per cápita tanto de China como de India era de 80 dólares. Hoy es de 1.500 dólares en India frente a los 7.500 dólares en China. Aberdeen, una de las gestoras especializadas en la inversión en mercados emergentes y que cuenta con un producto específico sobre la región, el Aberdeen Global Indian Equity, ha hecho un análisis sobre India desde un punto de vista muy diferente al que los expertos acostumbran a hacer cuando hablan sobre el país. “Todo el mundo habla del primer ministro, Narendra Modi, y sus reformas, las cuales nosotros alabamos, pero creemos que el actor principal de la película es el gobernador del Banco de India, Rajan”. A la entidad le gusta hacer una comparativa entre la situación que está viviendo India en la actualidad con la que vivió EE.UU en los años 80.

“En 1979 Jimmy Carter nombró a Volcker presidente de la Fed y éste abanderó la lucha contra la inflación como su caballo de batalla. Un año después, en 1980, Ronald Reagan, por entonces gobernador de California, derrota a Carter en las elecciones, encontrándose así al país con un presidente de la Fed nombrado por un demócrata y un presidente del Gobierno republicano. Aquí da comienzo el tándem Reagan–Volcker . En este periodo la economía americana pasó del -0,3% al 4,4% y se crearon 20 millones de nuevos puestos de trabajo. En 2013 Singh nombró a Rajan presidente del Banco Central Indio y un año más tarde es derrotado por Modi en las elecciones. El foco de Modi es llevar a cabo un plan reformista y que la economía sea fuerte en los tres sectores económicos, mientras que Rajan tiene como objetivo, por primera vez en la historia, no solo el crecimiento sino también la inflación”.

Según explican desde la firma, el RBI (Banco Central de India) siempre ha sido considerado como ‘pro crecimiento’. La inflación en India siempre se ha situado en tasas cercanas al doble dígito en los momentos buenos, disparándose por encima del doble dígito en las épocas de monzón, periodos en los que los precios agrícolas se han disparado. “En un país en el que el 99% de la población es pobre y no pagan impuestos sobre el rendimiento del trabajo, la inflación es su peor impuesto. Aquí es donde Rajan entra en juego, siendo el primer gobernador en fijar un objetivo implícito de inflación del 4% (con una banda que oscila en el +/-2%). Además se une al objetivo por parte de Modi de elevar los salarios reales de las clases más desfavorecidas”. El objetivo para enero de 2016 es que esté en el 6% y en la actualidad ya está por debajo.

Aquí cabe preguntarse si serán capaces de hacer frente a este objetivo cuando los precios de la energía no se sitúen en niveles tan bajos. En Aberdeen creen que sí, no sólo por el currículum de Rajan sino por el tándem con Modi y sus reformas. “El mejor ejemplo es la manera en que han mantenido bajo control los niveles de inflación agrícola a pesar de dos años consecutivos de malas cosechas (la primera vez desde los 80 y algo que sólo ha ocurrido cuatro veces en los últimos cuatro años). Aquí el gobierno ha llevado a cabo una buena política de proporcionar alimento a las áreas que lo necesitaban y gestionar las cosechas y cultivos de las distintas regiones”.

Si Rajan (apoyado por las reformas de Modi) es creíble, la siguiente pregunta sería por qué los bonos de gobierno a 10 años del país están dando rendimientos superiores al 7,5%. ¿Por qué el mercado cotiza una prima de riesgo tan alta? ¿Y por qué la rupia lleva una caída del 10% desde el 25 de agosto? “India siempre ha sido percibido como ‘país de alto riesgo’, careciendo tanto el gobierno como el Banco Central de credibilidad. Pero ahora India ya no es uno de los denominados cinco frágiles tras la retirada de estímulos por parte de la Reserva Federal en 2013. Los bonos de gobierno en rupia no deberían estar cotizando a estos niveles y la prima de riesgo en nuestra opinión es muy elevada”. Por eso están de media sobreponderados en renta fija en sus carteras en un 12% y han decidido sacar un producto específico para invertir en el país: el Aberdeen Global Indian Bond.

“El mercado de renta fija todavía tiene solo una presencia del 6% de inversores extranjeros y escasa presencia en los índices de renta fija emergente, cuando es uno de los mercados que más ha crecido y más líquidos de Asia. Y son pocos los equipos de gestión con experiencia de hace años en el terreno”. Sin embargo, en la gestora consideran que el clima también será positivo para la renta variable. “Hasta ahora los gestores de las compañías indias han tenido que lidiar con un gobierno socialista, populista, anti capitalista, anti negocio, corrupto, lento, ineficiente….”. En palabras de Hugh Young, responsable global de renta variable de Aberdeen, “por primera vez los campos de golf de Nueva Delhi están vacíos entre semana porque los funcionarios están trabajando”.

Pero, ahora, “todas estas mejoras tendrán un efecto inmediato en la construcción de nuevas infraestructuras: carreteras, trenes, aeropuertos… todos ellos obsoletos y con pobres redes de electricidad y agua. El coste de capital se verá disminuido”. Por todo ello, en la firma se esfuerzan por recordar que, “en momentos de pánico, al igual que en los de euforia hay que ser capaces de ignorar a las masas y dejar que la última peseta la gane otro, conviene mantener la cabeza fría para encontrar las gangas que dejan las caídas indiscriminadas”.

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